"Totó La Momposina" canta a Zapata con Lila Downs

A lo largo de medio siglo, Totó La Momposina se ha consolidado como el emblema de la música tradicional colombiana para el mundo. Entrevistada durante su extensa gira por México donde presentó el tema “Zapata se queda” con Lila Downs y que llevará a la Feria del Libro de Oaxaca el 5 de noviembre, la cantautora revela en esta entrevista la gran admiración que siente por El caudillo del Sur desde que era pequeña en la isla de Mompox, donde ella nació. MORELIA, MICH. (Proceso).- Sus ritmos africanos e indígenas, como la cumbia, la gaita, el porro, la chalupa, el sexteto, la guaracha, el son y el mapalé, hicieron vibrar a Estocolmo, Suecia, en 1982, cuando el novelista, cuentista y periodista Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura. Así, Totó La Momposina (Sonia Bazanta Vides), quien se encuentra de gira en México, rompió con la solemnidad de esa ceremonia, “pero ahora me quita el sueño la desigualdad económica que existe en el mundo”, destaca. Hace casi 30 años, en los medios informativos se comentó que el mismo autor de Cien años de soledad pidió que su paisana se presentara ahí, luego de que le dieron a escoger si deseaba música clásica de autores como Johann Sebastian Bach o Wolfgang Amadeus Mozart, pero él prefirió a la “cantora de Colombia”. En entrevista, en el Jardín de las Rosas, Totó recuerda ese momento como “muy bello”, y resalta que nació para cumplir una misión: “Unir a los pueblos con la música y más ahora que existe mucho desequilibrio e iniquidad en la Tierra”. Asegura que todo es protesta: “Cuando un pueblo no posee salud, educación, vivienda y trabajo, hay que delatarlo, si no lo hace uno, no se está cumpliendo un papel en la vida.” –¿Cree en los políticos? –Hay buenos y malos… pero hoy el hombre es muy materialista… Aunque confiesa que le teme a los poderosos “que engañan al mundo”. Su semblante cambia al confesar que admira a Emiliano Zapata “por su lucha por el pueblo y la tierra”. Los sonidos que muestra con su grupo nacieron durante la colonización española en Colombia y resto de América Latina. Desde pequeña se ha dedicado a la investigación de esas músicas. Además, mezcla y crea nuevas expresiones, fusiona con nuevos instrumentos, como la guitarra eléctrica y el saxofón, pero sobre todo hace resaltar los sonidos de los tambores como se vio el sábado 22 en el Teatro Morelos de esta ciudad, donde también su potente voz invadió el espacio. Luego se presentó, el miércoles 26, en la premiación de las Lunas en el Auditorio Nacional al lado de Celso Piña y Lila Downs, con quienes grabó la canción “Zapata se queda”, incluida en el nuevo disco Pecados y milagros, de Downs (Proceso, 1813). El 28 y 29 de octubre también se presentó en el Lunario del Auditorio Nacional. Para el próximo 5 de noviembre ofrecerá un recital en el Auditorio Guelaguetza durante la XXXI Feria Internacional de Libro de Oaxaca, a efectuarse del 4 al 16 de este onceavo mes. Nació en 1948 en Talaigua Nuevo, Bolívar, ubicada en la isla de Mompox, Colombia. Pertenece a la cuarta generación de una familia dedicada a la música y zapateros. Su padre era percusionista y su madre cantante y bailarina. Interpreta y baila desde pequeña. Con su familia, hacia 1964, creó un grupo musical y desde entonces comienza una ardua y satisfactoria carrera. Estudió técnica vocal y música en el conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia, historia de la danza y organización de espectáculos en la Universidad de la Sorbona en París e historia del bolero en Cuba. Aunque asegura que su verdadera escuela ha sido el pueblo. Cuenta con varios discos, como Cantadora (el primero que grabó en Francia en 1983), Colombia-Totó La Momposina y sus tambores (1989), La candela viva (1993), Carmelina (1995), Pacantó (2000), Gaita y tambores (2002), Totó La Momposina Total (2010) y La bodega (2010).   Espiritualidad   Sobresale su cabello muy rizado y negro, peinado con un chongo alborotado. Su risa es fuerte y contagiosa. Su primera visita a México fue hacia 1991 en el Festival Cervantino de Guanajuato. Ha realizado conciertos en África, Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Corea, Cuba, Dinamarca, Escocia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Inglaterra, Italia, Japón, Noruega y Polonia, entre muchas otras naciones. En 2002 fue nominada al Premio Grammy Latino en la categoría mejor álbum tropical tradicional por Gaitas y tambores. Para 2007 recibió el Premio Nuestra Tierra por mejor artista folclórica, allí Totó exaltó “el valor de creer en nuestras raíces tradicionales”. Colaboró en el video Latinoamérica, del dúo puertorriqueño Calle 13, donde hay un recorrido por los 500 años de la historia mestiza y los miles de kilómetros entre Tijuana y Tierra del Fuego. En la primera semana de su lanzamiento, se convirtió en el séptimo clip más visto por la red mundial. Este 2011 fue homenajeada en su país durante los festejos del Año Internacional de los Afrodescendientes como una de “las más grandes artistas afro” y representante de la música tradicional en Colombia. –¿Qué le ha ofrecido la música a su vida? –se le pregunta. –Me ha brindado ese conocimiento profundo de la importancia de desarrollar ese concepto que los hombres en este momento no tienen: la espiritualidad. El mundo de la civilización ha hecho que la gente pierda el camino, las personas se dedican a lo que no es lo suyo por sobrevivir económicamente, y el arte y la cultura han sido relegados, por eso hay una confusión en el mundo. La gente no realiza lo que debe de acuerdo con la armonía, el espíritu, el alma, el corazón, la materia y la naturaleza. –Recalca mucho que el ser humano se volvió excesivamente materialista… Interrumpe la intérprete de “El pescador”. –Sí, sí…, por eso desconoce los valores espirituales y está enfermo de ambición, poder, y eso lo lleva al odio, al rencor, la guerra y la muerte. –Como mujer, ¿ha podido desarrollarse en la música sin obstáculos? –Cuando empecé fue muy difícil. Como andaba con caballeros, en esa época era muy mal visto eso. ¡Cómo que andar con cinco hombres! Se pensaba que era promiscua. “Incluso no había reconocimiento a la música de la identidad, eso fue general en toda América. Entonces fue una lucha bastante fuerte.” –Usted ha trabajado en muchos países, ¿Qué siente al ver que su música se escucha mucho fuera de Colombia? –La música no tiene fronteras. Hay países que admiro y envidio porque han logrado que su música trascienda, como México y Cuba. –¿Qué música le gusta de México? –El son jarocho. Es muy completo y bailable.   Sanación musical   Ante la situación del mundo, se le cuestiona cómo puede ayudar la música en este momento, y sin reflexionar mucho, afirma convencida que “la música es la salud para los hombres”. Sigue: “Nosotros los artistas como que no queremos saber nada de política, pero uno debe estar enterado de lo que pasa, porque uno es sensible a todo…” El brillo en los ojos delata su placer al charlar. Sí, le gusta mucho conversar. Recalca que la música es un conducto regular de unión: “Hace que vibremos todos, como es físico, son ondas que van y vienen. Cuando uno está cantando, tocando, bailando, uno se retroalimenta, como son energías que van y viene a través de unos instrumentos y voz, eso hace que las personas en un concierto se curen, bueno de acuerdo con lo que hayan escuchado. Se les olvidan los problemas. Cuando me subo al escenario todo se me olvida, hasta que tengo hijos, que estoy separada, en fin. Cuando canto, bailo y toco me entrego, son energías blancas que van y vienen y cuando salgo de allí tengo mucha fuerza. Es que ya estoy retroalimentada y los que me están viendo también se van felices.”   Zapata y Villa   –¿Qué representa para usted cantar con Celso Piña y Downs “Zapata se queda”? –No soy una niña, desde hace tiempo soy una señora contemporánea. Cuando contaba con cerca de doce años de edad, era la época de oro del cine mexicano e iba a un teatro a ver cintas de México y algunas estadunidenses, allí vi ¡Viva Zapata!, de Elia Kazan, con Marlon Brando. Yo venía de un pueblo desplazada por la política y veo a este líder de la revolución mexicana, Zapata, que trabajaba por su pueblo y fue traicionado por personas del Estado y lo matan, entonces, me llamó mucho la atención. “Me encontré con Lila Downs en varios festivales en Europa. También tengo un nieto que es músico y se volvió fan de ella. Un día le escribí a esta gran intérprete para comentarle que necesitaba una promotora en México y me dijo que podría ser Libertad Estrada. Además, me comentó que un día deberíamos grabar un disco, le dije que ¡claro! Me mandó la composición perfecta hablando de Emiliano Zapata, entonces, la canté con sentimiento, conocimiento de causa y como cantadora.” –¿Qué significa Zapata para usted? –El Caudillo del Sur buscaba la justicia del campesino y dio su vida. También respeto a Francisco Villa. Fueron buenos hombres, no diría que revolucionarios, sino seres concientes, seguramente estaban muy avanzados a su época. –Usted también está muy arraigada a su tierra, ¿verdad? –Se llama Mompox, en homenaje al cacique indígena quien en la época de la conquista gobernaba unas cincuenta tribus. Es una isla que tiene 40 municipios, los residentes son lampiños, no les sale barba porque no se mezclaron mucho con los españoles. El carnaval de Barranquilla es el resultado de todas las culturas que salieron del Río Magdalena, porque este río tiene diferentes brazos, como el Brazo de Loba y este a su vez contiene unos pequeños caños, donde hubo esclavos africanos. Eso significa que hay unos directamente de ascendencia africana, otros africanos con indígenas, y otros de esa mezcla que se juntaron con la española, por eso esa región de las riveras del Río Magdalena es la más rica musical y culturalmente. Finaliza orgullosa: “Cuando comencé a cantar la música de la identidad de esa región, decían que esa música no existía; pero ahora ya tuvieron que aceptar que si existe y que está vivita y presente.”

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