¡Ya te cargó la chingada!

sábado, 10 de diciembre de 2011
Al abandono y las agresiones a los que se hallan expuestas las comunidades nahuas de Santa María de Ostula y Xayakalan, en Michoacán, se suma el asesinato del líder comunitario Trinidad de la Cruz Crisóforo a manos de un grupo armado. Integrante del Movimiento por la Paz, “don Trino” había salido de la entidad apenas en noviembre, luego de escapar de sus secuestradores. Pero volvió dos semanas después a reanudar su lucha por la tierra: un conflicto que se remonta al siglo XIX y que hasta ahora ningún nivel de gobierno ha podido solucionar SANTA MARÍA DE OSTULA, MICH.- Trinidad de la Cruz Crisóforo acababa de regresar a Xayakalan con el cuerpo cubierto de heridas. Todas tenían la misma huella: la de la cacha del fusil AK-47 con el que dos semanas antes lo habían golpeado sus captores. Lo primero que hizo fue abandonar su comunidad y el estado, tal como lo han hecho otras 100 familias. El motivo: la violencia que no cesa desde que, en junio de 2009, los comuneros recuperaron mil 200 hectáreas costeras en el municipio de Aquila. De la Cruz y sus paisanos prefirieron dejar sus tierras y pertenencias para salvar la vida. “Yo no me quería ir; no podía dejar a la gente sola. Pero no tuve opción”, dijo entonces el dirigente indígena. Pero luego decidió retornar para “denunciar a estas personas”, aclaró. Don Trino, de 73 años, era el líder moral de esta comunidad de origen nahua; también se encargaba del orden en el nuevo poblado. Por eso decidió regresar porque, dijo, había llegado una caravana del Movimiento por la Paz que entraría a la región escoltada por la Policía