El oscuro arresto de la indígena maya Basilea Ucán Nah

viernes, 11 de marzo de 2011

MÉXICO,D.F., 11 de marzo apro).- El Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y el Equipo de Derechos Humanos Indignación exigieron hoy a las autoridades de la procuraduría general de Justicia del estado de Quintana Roo que investiguen la actuación de los servidores públicos que intervinieron en el caso de la indígena maya Basilea Ucán Nah, sentenciada a 12 años de prisión por los delitos de lenocinio y corrupción de menores.
    El pasado martes 8, la indígena monolingüe recibió la visita en la cárcel del municipio de Carrillo Prieto del representante de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidos para los Derechos Humanos (OACNUDH), Javier Hernández Valencia, quien coincidió con el Centro Prodh e Indignación, en que el caso está lleno de irregularidades, por lo que demandaron que se deslinden responsabilidades.
Basilia fue detenida el 18 de marzo de 2008 a pesar de que, de acuerdo con la averiguación previa, su perfil no coincide con la descripción de sus acusadores ni es reconocida por las presuntas víctimas, salvo una que se retractó ante el juez de la causa argumentando que su primer señalamiento lo hizo por presiones del Ministerio Público.
Ambrosio Granados Mohedano,  hoy fallecido, y administrador de los cuartos en los que estaban las víctimas, y presunto cómplice de Basilia, no la reconoció como socia, pero en su declaración aseguró que funcionarios públicos eran quienes  abusaban de las jóvenes.
Aún así, sin más elementos, el juzgador decidió mantener prisionera a la indígena que, por si fuera poco, durante el juicio careció de asistencia legal y traductor.
A dos años de su encarcelamiento y con una impugnación en curso, el Centro Prodh e Indignación acusaron a la subprocuradora de la zona maya, María de Jesús Loeza Cachón, de presionar a más personas para mantener a la indígena maya en prisión.
De acuerdo con testimonios recabados por las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, el 5 de marzo la funcionaria acompañada de dos agentes judiciales presionó a una mujer originaria de la comunidad de Yoactúnm, de donde es de la inculpada, para que dijera que “desde que Basilia estaba en su pueblo, se emborrachaba y buscaba muchachitas para ofrecerlas”.
    “La falsa imputación sostenida y convalidada por las instancias de procuración y administración de justicia es una muestra fehaciente de la reproducción y agudización de los patrones de discriminación y exclusión proferida contra mujeres indígenas pobres”, advierten las organizaciones defensoras de Ucán Nah.
    Señalan que esta actuación de presión se agrega a otra reciente en la que la personal de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo coaccionó a una joven que en para hacer declaraciones públicas en perjuicio de la indígena.
    Para el Centro Prodh e Indignación estos hechos revelan la actuación ilegal de la Procuraduría para “desacreditar a Basilia ante la evidencia de las irregularidades en procedimiento penal seguidas en su contra, ponen en entredicho la imparcialidad e independencia de la Subprocuraduría regional, exhiben que su actuar se utilizan criterios ajenos a los de la procuración de justicia y alertan sobre la posibilidad de que dicha institución esté intentando construir una nueva averiguación en contra de Ucán Nah para justificar sus acusaciones”.
    El Centro Prodh e Indignación exigieron a la procuraduría de justicia de Quintana Roo una investigación de los hechos  y “en su caso promueva la destitución y las sanciones correspondientes, en contra de todo funcionario o funcionaria de dicha dependencia que realice acciones contrarias a la legalidad o que implique cualquier tipo de coacción o amenaza en contra de cualquier persona con fines ajenos a la debida procuración de justicia”.
    Al pedir a la Comisión de Derechos Humanos local que documente los hechos y que vigile por la seguridad Basilia, las organizaciones de derechos humanos responsabilizaron de las autoridades judiciales de “cualquier amenaza o coacción que pudieran sufrir los testigos del caso, así como de cualquier situación que ponga en riesgo la integridad física y psicológica de Basilia Ucán Nah”.