El encono, los pactos, el golpe... contra el exgobernador de Chiapas

lunes, 13 de junio de 2011
Mediante la ofensiva judicial contra Pablo Salazar Mendiguchía se pretende anular cualquier intento del exgobernador por demostrar que durante su gestión no malversó fondos públicos. Pero, más aún –sostiene su defensa–, se buscó impedir que evidenciara la “pésima gestión económica” de su sucesor Juan Sabines, con quien tenía un pleito político que degeneró en encono personal. Al poco tiempo de convertirse en gobernador, Sabines le dio la espalda a Salazar, quien lo impulsó al cargo, y más recientemente decidió trabar amistad con quien es considerado el artífice de los golpes contra el exmandatario, contra Jorge Hank y los que faltan…: Felipe Calderón. TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS. (Proceso).- Cuando el 3 de enero pasado el exgobernador de Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía anunció que reiniciaría sus actividades políticas tras cuatro años de retiro, cundió la intranquilidad en el despacho de su sucesor, Juan Sabines Guerrero, y de sus más cercanos colaboradores. Mediante la utilización de su blog http://blog.unocontodos.org y un envío masivo de 100 mil correos electrónicos, Salazar empezó a hacer el ruido que su sucesor tanto temía. Por espacio de cuatro años los medios controlados por el gobernador Sabines no dejaron de señalar a Salazar como un “delincuente” que malversó los 11 mil millones de pesos destinados a tareas de reconstrucción en 42 municipios afectados por el huracán Stan en octubre de 2005. Grupos políticos, medios, periodistas y personajes que fueron perseguidos por Salazar durante su sexenio (2000-2006) cerraron filas en torno al gobernador Sabines y le exigieron que lo frenara, pues se especulaba que buscaría una candidatura al Senado por el Partido del Trabajo rumbo al 2012. En 2006, Sabines ganó las elecciones para gobernador de Chiapas. Pudo lograrlo con el impulso del entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y con el apoyo del gobernador Salazar. Así lo denunció en su momento el candidato derrotado del PRI, José Antonio Aguilar Bodegas. Sin embargo, una vez que tomó posesión, en diciembre de 2006, Sabines se alejó de quienes lo apoyaron y se alineó con el presidente Felipe Calderón. Primero se distanció de López Obrador, y de manera gradual marcó su distancia con Salazar. Ello se reflejó a partir de que hizo una limpia y despidió a una docena de funcionarios que habían trabajado en la administración de Salazar y permanecían incrustados en el gabinete sabinista. Extracto del reportaje que se publcia en la edición 1806 de la revista Proceso, ya en circulación.

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