IMSS: enfermos sin medicamentos

viernes, 8 de julio de 2011
A contracorriente de otras instituciones del Sector Salud, el IMSS se niega a proporcionar medicamentos considerados como “soporte de vida” y que requieren con urgencia miles de pacientes que padecen VIH/sida y otras enfermedades crónico-degenerativas. La asociación Derechohabientes Viviendo con VIH/sida del IMSS sostiene que hay fármacos que no están disponibles desde hace más de cinco años, aun cuando el Senado exhortó ya al director general del Seguro Social, Daniel Karam, para que suministre “en tiempo y forma a sus pacientes los medicamentos que requieren”. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Pese a que ya fueron aprobados por el Sector Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no está suministrando 60 medicamentos catalogados dentro del rubro “soporte de vida”, requeridos con urgencia por miles de derechohabientes que padecen VIH/sida, diabetes, cáncer, hipertensión y otras enfermedades. Ante este problema, el secretario general de la asociación Derechohabientes Viviendo con VIH/sida del IMSS, Luis Adrián Quiroz Castillo, comenta: “Desde febrero del año pasado hemos sostenido reuniones con distintos funcionarios del IMSS para pedirles que proporcionen esos fármacos, pero hasta la fecha no han aprobado el suministro.” –¿A cuántos derechohabientes del IMSS afecta esa falta de abastecimiento? –A un número muy elevado de sus casi 40 millones de derechohabientes. No puede hacerse un cálculo preciso debido a que el instituto no tiene seccionada su información. Tenemos la certeza de que la falta de medicamentos perjudica a los más de 23 mil derechohabientes con VIH/sida, a quienes representamos y que requieren antirretrovirales incluidos en esa clasificación denominada “soporte de vida”. “Además, los necesitan pacientes que, entre otras enfermedades, padecen diabetes, cáncer e hipertensión, por mencionar solamente a las que han crecido muchísimo en el país durante los últimos años.” Indica que dentro de esos medicamentos pendientes de autorización en el IMSS también se encuentran aquellos de uso fundamental para combatir otras enfermedades crónico-degenerativas como la leucemia, que requiere el Nilotinib. Otro ejemplo relevante es el Bosentian, recetado para la hipertensión arterial pulmonar. Apunta que hay medicamentos que llevan más de cinco años en espera de ser aprobados por el IMSS, como es el caso del Abacavir Lamivudina, recetado para combatir el VIH/sida. Esos 60 medicamentos considerados “soporte de vida”, recalca, fueron autorizados gradualmente, desde hace años, por el Comité Específico de Medicamentos, de la Comisión Interinstitucional del Cuadro Básico de Insumos del Sector Salud, instancia gubernamental encargada de avalar el suministro de los fármacos para ese sector. Al irse avalando esos medicamentos de “soporte de vida” –cuyo uso es poco común y se utilizan para tratar enfermedades crónico-degenerativas–, el ISSSTE y el Seguro Popular empezaron a recetarlos y a suministrarlos. Solamente el IMSS se niega a hacerlo. –¿A qué se debe esta negativa? –En el IMSS nos dicen que siguen revisando esos medicamentos. En febrero de 2010 sostuvimos una reunión con el director general del instituto, Daniel Karam, para hablar sobre la aprobación de los antirretrovirales clasificados en el rubro de “soporte de vida”. En ese encuentro se le giró la instrucción al director de Prestaciones Médicas, Santiago Echeverría, para que le diera seguimiento al asunto. “En diciembre de ese año, Echeverría se comprometió con nuestra organización a aprobar los medicamentos en cuanto llegara el nuevo coordinador de las Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE), cargo que recayó en el doctor José de Jesús González Izquierdo. “En febrero pasado –dice Quiroz castillo– nos reunimos con este funcionario, pensando que la aprobación era inminente. Pero éste nos dijo que esos medicamentos todavía seguían en revisión por un grupo de expertos del IMSS. De manera que, pese a que ya fueron aprobados por la Comisión Interinstitucional, a la que pertenece el IMSS, éste sigue sin aprobarlos.” –¿En el ISSSTE y el Seguro Popular la aprobación fue inmediata? –Sí, se dio con rapidez en esas dependencias del Sector Salud. Es únicamente el IMSS el que está poniendo todas las trabas. –¿Qué repercusiones acarrea este aplazamiento? –Tiene consecuencias sanitarias gravísimas, pues al no contar con esos tratamientos, los derechohabientes que los requieren aumentan sus ingresos a consultas u hospitales por recaídas o enfermedades oportunistas, lo cual provoca que dejen de trabajar. Con ello se incrementa el pasivo laboral y eso acarrea efectos económicos graves. –¿Y cuál ha sido la reacción de los derechohabientes? –¡Imagínese! Están desesperados al no conseguir las medicinas que necesitan. Sus quejas van en aumento. En respuesta, el IMSS ha emprendido una campaña de hostigamiento contra los quejosos, a quienes amenaza con cambiarlos de la clínica a la que están adscritos. “Está el caso de una señora a quien incluso amenazaron con quitarle su seguro si seguía protestando. Tiene un hijo con hemofilia a quien no puede conseguirle su medicamento. En fin, es tan grave la falta de suministro de estos medicamentos que el caso ya se presentó en la Cámara de Senadores a mediados de abril último.” Vidas en riesgo La senadora priista María del Socorro García Quiroz llevó el caso ante el Senado y fue turnado a la Comisión de Seguridad Social, presidida por la panista Minerva Hernández Ramos. Este procedimiento dio como resultado una “proposición con punto de acuerdo”, mediante la cual el Senado “exhorta” a Daniel Karam para que “suministre en tiempo y forma a sus pacientes los medicamentos clasificados como ‘soporte de vida’”. En su propuesta escrita, la legisladora detalla: “Es ampliamente conocido que tanto el IMSS como el ISSSTE atraviesan actualmente por una delicada situación financiera, debido a la falta de atención por parte del gobierno federal a las instituciones de salud pública de los trabajadores. “Esto impide proporcionar de manera adecuada y pronta la atención médica, así como los insumos y recursos humanos que requieren sus derechohabientes. “En el caso particular del IMSS, estas debilidades se han venido agravando durante los últimos años colocándolo en una situación de mayor vulnerabilidad, con lo que se pone en riesgo la salud de los asegurados y la viabilidad de la institución. “Este instituto, a diferencia del ISSSTE, no está suministrando 60 medicamentos clasificados como ‘soporte de vida’, mismos que fueron aprobados por el Comité Específico de Medicamentos de la Comisión Interinstitucional del Cuadro Básico de Insumos del Sector Salud. “Lo anterior es preocupante toda vez que se pone en riesgo la vida de los derechohabientes y además puede provocarse la aparición de otros padecimientos como consecuencia de no seguir el tratamiento médico determinado por falta de fármaco, afectando también las finanzas del IMSS. “Conscientes de la responsabilidad del Estado de proteger la salud de los mexicanos y de coadyuvar en el mejoramiento de su calidad de vida, así como con el crecimiento económico y la competitividad del país, es que solicitamos la pronta solución de este problema a las autoridades sanitarias del IMSS.” En su documento, la legisladora destaca las directrices establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como los convenios internacionales firmados por México y la propia legislación nacional, que estipula el derecho a la salud. Aunque los medicamentos del rubro “soporte de vida” por lo general son costosos, indica Quiroz Castillo, el gobierno tiene instancias para negociar con las compañías farmacéuticas y lograr que bajen sus precios: “En el Sector Salud existe la Comisión Negociadora de Precios, que anualmente realiza reuniones para lograr que las farmacéuticas bajen los precios en sus medicamentos de alto costo. De ahí que, muchas veces, los precios del gobierno estén hasta tres veces por debajo de los precios que dan las farmacias particulares.” Desde hace tiempo Quiroz Castillo ha evidenciado los intentos del IMSS por no suministrar este tipo de medicamentos. Por ejemplo, en julio del año pasado dio a conocer una circular interna firmada por Carmen Zepeda Huerta, jefa de la Unidad de Administración del IMSS, para limitar la “compra emergente” de medicamentos. Por medio de este mecanismo se adquieren fármacos que no existen en los almacenes del instituto y cuya compra no estaba prevista, por lo que deben conseguirse por fuera de manera inmediata (Proceso 1759). Esta medida, dijo, constituía una “discriminación administrativa” que afectaba a alrededor de 2 millones de pacientes con enfermedades crónico-degenerativas, atendidos sobre todo en los hospitales de segundo y tercer niveles. Concluye Quiroz Castillo:“No se vale que, por el solo hecho de ser medicamentos de alto costo, o de uso poco frecuente, se dejen de suministrar en el IMSS.”

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