Muerto Coronel, avanzan "Los Zetas"

A más de un año de que Ignacio Coronel cayera bajo las balas de los militares en su casa de la zona metropolitana, incluso las estadísticas oficiales reflejan el resultado: la lucha entre organizaciones del narco por lo que fueran sus dominios disparó el número de muertos y, entre éstos, la proporción de los no identificados. Ahora no sólo es el cártel de Sinaloa, sino también el Cártel de Jalisco Nueva Generación y especialmente Los Zetas los que se lanzan a la ofensiva para dominar el estado. GUADALAJARA, Jal. (Proceso Jalisco) El pasado 29 de julio se cumplió un año de la muerte de Ignacio Coronel Villarreal, el cabecilla del cártel de Sinaloa que fue abatido por militares durante un operativo en el fraccionamiento Colinas de San Javier, hoy se disputan Jalisco tres poderosas mafias: La Resistencia, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Zetas. Este último grupo delictivo en particular aumenta su presencia en el norte, el sur y el centro de la entidad; en tanto que los embates armados hacia la zona conurbada por parte de La Resistencia y el Cártel de Jalisco Nueva Generación ya han provocado decenas de muertes tan sólo en El Colli, en Zapopan. Precisamente en este municipio las ejecuciones aumentaron cerca de 160% en lo que va de 2011. Los saldos de la violencia son históricos. Como resultado de las escaramuzas entre narcos y de éstos con los cuerpos policiacos y militares, de 2010 a lo que va de 2011 ya son 195 los cadáveres almacenados en el Servicio Médico Forense (Semefo) sin que nadie se presente a reclamarlos, según datos del gobierno de Jalisco. Consultados por Proceso Jalisco, varios agentes policiacos y un investigador universitario señalan que las organizaciones criminales tienen distintas estrategias, pero que en general se nota ahora un incremento de la violencia a partir de la caída de Nacho Coronel. Además, atribuyen el avance de Los Zetas a que rompieron una especie de cerco que les impuso durante años el capo del cártel de Sinaloa. Dante Jaime Haro Reyes, investigador de la Universidad de Guadalajara, señala que hay grandes deficiencias en la coordinación de las autoridades federales, estatales y municipales para combatir el crimen organizado. La ventaja de Los Zetas sobre las bandas que sólo se dedican a la venta y el traslado de drogas es que “ellos, además del tráfico de enervantes, llevan a cabo extorsiones, levantones, tráfico de personas y atracos a transporte de carga”. Agrega que hace apenas unos años Los Zetas sólo tenían presencia en partes de la región norte, en Los Altos y la zona limítrofe con Nayarit, pero ahora su influencia alcanza al sur y el sureste del estado. Piezas reemplazables Los agentes policiacos consultados dicen que Coronel logró controlar Jalisco y amplió su influencia a Colima y Michoacán gracias a su capacidad de negociar y a su disposición para llegar a acuerdos con policías, funcionarios o adversarios, antes que ejecutarlos. Admiten también que Coronel contaba con un esquema de informantes que le permitía conocer el avance de bandas rivales y enviar mensajes a las autoridades sobre las incursiones de éstas. Incluso, un testimonio indica que no es descabellada la posibilidad de que en 2008 el capo haya aportado discretamente equipo, vehículos y armas a los policías para que se confrontaran con Los Zetas en mejores condiciones. Asimismo, existe la posibilidad de que Coronel tuviera acceso a bases de datos de varias instancias de seguridad pública, particularmente la Procuraduría General de Justicia estatal (PGJ). Esto implica que el cártel pudo conocer nombres de agentes, así como el tipo de armas y los vehículos oficiales que tenían asignados; por este motivo los diputados federales priistas David Hernández y Salvador Caro solicitaron que la PGR investigara a las autoridades estatales (Proceso Jalisco 332). Lo grave es que desde entonces varios mandos policiacos han sido asesinados. Por si fuera poco, este semanario publicó en noviembre de 2008 (Proceso Jalisco 210) testimonios de personal ligado a la PGJ en el sentido de que María del Pilar González Márquez, hermana del gobernador y en ese entonces regidora de Lagos de Moreno, fue amenazada de secuestro, pero hasta la fecha el mandatario no ha hablado de ese incidente. El investigador Dante Haro destaca que el avance de los cárteles en Jalisco es un tema de suma preocupación para los ciudadanos, especialmente los empresarios, quienes temen el recrudecimiento de la crisis de seguridad que se vive en el país y la entidad. Cuestiona por ello la falta de un esquema claro para el combate al crimen organizado y las fallas de coordinación entre los tres órdenes de gobierno para enfrentar el problema. De modo particular, explica, Los Zetas quieren “venderle” a la opinión pública una imagen de terror y violencia para facilitar sus operaciones, pero aclara que de todas formas la guerra entre La Resistencia y el Cártel de Jalisco Nueva Generación desatada tras la muerte de Coronel se manifiesta en el aumento de ejecuciones. Según los datos del Servicio Médico Forense (Semefo), en el primer semestre de 2011 van 349 personas asesinadas en la entidad. No se tiene el dato de cuántas de ellas pertenecían a bandas criminales, pero las autoridades suponen que es el caso de las 85 que no fueron reclamadas en la morgue, presuntamente por su implicación en actividades ilícitas. Según las cifras de la PGJ y los indicadores publicados en el sitio de internet de la administración estatal, en 2006 se cometieron en el estado 425 homicidios dolosos, en 2007 bajaron a 389, en 2008 aumentaron a 463, en 2009 su número saltó a 573 y en 2010 –año de la muerte de Ignacio Coronel– el reporte fue de 888 asesinatos, cantidad que supera en más de 100% a la de los homicidios registrados en 2007. Por otro lado, la base de datos del gobierno federal resalta que durante la administración del presidente Calderón, específicamente de diciembre de 2006 al mismo mes de 2010, en Jalisco se acumuló un total de 942 homicidios relacionados con el crimen organizado. Gran contraste, porque el gobierno estatal reporta que tan sólo en 2010 se cometieron 888 homicidios dolosos que coincidieron con la oleada de enfrentamientos entre cárteles y de éstos con las corporaciones policiacas y las Fuerzas Armadas. En 2007, los cadáveres no identificados en el Semefo del estado fueron 73, de un total de 284 cuerpos llevados a la morgue sin registro; en 2008, 109 de 262; mientras que en 2009, 101 de 358 occisos. El año pasado, de 493 cuerpos carentes de registro, nunca se logró identificar a 110. Al respecto, el médico forense Alfredo Rodríguez indica que la muerte de Ignacio Coronel significó apenas la salida de un engrane dentro de una maquinaria ilegal que mueve millones de dólares y que reemplaza sus piezas con rapidez. El investigador Dante Haro coincide con esa observación y asegura que cuando desaparece un cabecilla como Coronel ya hay muchos dispuestos a ocupar su lugar, por lo que más bien le preocupa el casi nulo avance en el desmantelamiento de los procesos de lavado de dinero que sostienen las operaciones de los cárteles. Finalmente, el economista Enrique Cuevas advierte que, por desgracia, el empobrecimiento de la población de todo el país y particularmente en el occidente de México favorecen el surgimiento de otros delincuentes de alto perfil como Coronel.