La colección de Stein y el mito de Gertrude

viernes, 27 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Matisse/Cézanne/Picasso… La aventura de los Stein, exposición del Grand Palais de París que cierra esta semana, y el mes próximo continuará en el Metropolitan Museum of Art (Met) de Nueva York, da cuenta de la historia de esa familia estadunidense de mecenas, instalada en la capital francesa a principios del siglo XX, pionera en adquirir las primeras obras de los vanguardistas hasta formar una de las más importantes colecciones de arte en el mundo que, si bien diezmada, asciende aún a 200 obras. Según especialistas, la famosa escritora Gertrude Stein se encargó de falsificar la verdad para aparecer como la figura central de esa aventura fascinante... Durante los últimos meses pareció derrumbarse el legendario prestigio que por décadas ostentó y fomentó en vida la célebre escritora estadunidense Gertrude Stein, como la principal coleccionista familiar del arte avant-garde y del cubismo en el París de 1900 a 1940. Con alrededor de 200 cuadros de la impactante exposición Matisse/Cézanne/ Picasso… La aventura de los Stein en el Grand Palais de París, y a partir de febrero próximo en el Metropolitan Museum of Art (Met) de Nueva York; las investigaciones sobre el papel de Gertrude en esa época majestuosa en La ciudad luz revelan que sus hermanos Leo y Michael (Mike), así como la esposa de éste y pintora, Sarah (Sally) Samuels, desempeñaron un papel tan preponderante o más que el de ella para la colección parisina de la familia Stein. Lurence Caillaud, en el texto “La Colección Stein o la audacia de cuatro miradas” (publicado recientemente en París por la revista Dossier de l´art hors/serie No. 12), consigna esta declaración de la comisaria de la exposición, Cécile Debray (ver recuadro): “A la vez escritora y mecenas de arte, Gertrude Stein ha construido su mito, apoyado en la publicación de The autobiography of Alice B. Toklas (La autobiografía de Alice B. Toklas), en 1933.” Hacia 1902 Leo Stein fue el pionero de la familia al establecerse en Francia, tras dar la vuelta al mundo en 1900 y radicar un año en Florencia, donde se empapó de la pintura renacentista del Quattrocento; conoce a Paul Cézanne y elabora su propia teoría estética crítica del arte moderno. Se instala en el famoso Pavillon del número 27 de la calle Rue des Fleurus, donde cada sábado organizará veladas pictóricas con la crema y nata de la vanguardia parisina, hasta 1913, cuando se resquebrajó definitivamente su sociedad coleccionista con Gertrude, quien llegó a esa casa en 1903; Leo asiste a clases de pintura en la academia Julian, y aconsejado por el crítico Bernard Berenson, amigo desde Italia, visita la galería de Ambroise Vollard, quien exhibe cuadros de Cézanne, comprando en marzo de 1903 la primer obra de la extensa colección Stein: La Conduite d’eau. Valérie Loth, en el álbum oficial de Matisse, Cézanne, Picasso… L’aventure des Stein (Éditions Rmn/Grand Palais), explica: “Al centro de aquel curioso desfile cada sábado, Leo tomaba su lugar como el teórico inteligente, sensible e informado del arte moderno y Gertrude se ubicaba a su sombra, sacando de vez en cuando alguna de sus carcajadas estruendosas. No obstante y a pesar de las cualidades intelectuales de su hermano, en su necesidad de escribir y en su convicción de que ella era el genio de la familia, para Gertrude ambas certezas se le impondrán lentamente y acabarán dividiéndolos (como escribe ella): “‘Toda la cuestión se resume en el hecho de que era yo el genio, no había una razón para ello pero yo lo fui y él (Leo) no lo era, aunque tenía su razón para serlo, eso fue el principio de nuestro fin, y si permanecimos juntos hasta entonces ya no lo estaríamos nunca más. Poco a poco nos dejamos de ver (Autobiographie de tout le monde; Éditions du Seuil, 1938)’.” Alfred Barr, primer director del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, expresaría que “en dos breves años, de 1905 y 1906 (Leo Stein) fue sin duda el conocedor y el coleccionista más perspicaz de la pintura del siglo XX en el mundo”. La aparición del libro de Gertrude “fue un parteaguas” en su vida, ya que entonces ella por fin logró “cierta notoriedad” y fue recibida reverentemente en sus conferencias en Estados Unidos, para luego tornar a París y renovar el mecenazgo a jóvenes artistas y continuar su afán coleccionista. Sugiere Loth: “En su Autobiografía…, ella practica una distorsión de sus recuerdos con fines literarios, pero también personales que irritaría a gente de lo más cercana. En 1935, Matisse apoyó la publicación de un número especial en la publicación Transition, con el Testimonio contra Gertrude Stein de Eugène Jolas, donde muchos artistas se rebelaron contra el cuento de una Gertrude que había ‘creado’ artistas gracias a su clarividencia y pureza espiritual. Leo, por su parte, saldará deudas con ella en su obra póstuma Appreciation: Painting, Poetry & Prose, de 1947”, diciendo: “Todo lo que escribió son puras mentiras.” En 1904 tiene lugar la primera exposición individual de Matisse, y Leo con Gertrude compran (a Vollard) dos Cézanne, dos Gaugin, dos Renoir, un Maurice Denis; y el 16 de diciembre, a Cézanne, Madame Céza- nne à l’éventail, presente en el II Salón de Otoño. Henri Matisse y su esposa Adelie eran muy pobres cuando en noviembre de 1905 el pintor recibió la oferta para comprarle su Femme au chapeau (Mujer con sombrero), que había escandalizado en la sala de los fauvistas del Salón de Otoño. A comienzos de 1906, Sally y Mike adquirieron varias obras de Matisse e inician su mecenazgo perpetuo que devino en una amistad perenne. Para su artículo “La passion des Stein pour Matisse” (en el número especial L’aventure des Stein au Grand Palais de la revista BeauxArts, París, 2011), el escritor Xavier Girard apunta: “¿Quién mostró mayor entusiasmo por la pintura Femme au chapeau, entre Leo o Gertrude, Michael o Sarah? Las versiones cambian. Gertrude, en su Autobiografía..., se arroga tan bello rol… Una cosa es cierta: precedida de muchas visitas acompañadas por amigos, la decisión de los Stein por la compra fue colectiva si bien la pasión de Sarah resultó determinante. La esposa de Michel Stein, perito mercantil de la familia, juzgó desde el comienzo esta pintura como ‘soberbia’...” En 1905, Leo había adquirido L’atelier más Le Model nu, de Manguin y le Grand nu allongé au coussin jaune, de Félix Vallotton, y sus primeros Picasso: Famille d’acrobates au singe y Fillette au panier de fleurs. Los cuadros de la colección Stein, colgados en el departamento de Sally y Mike en un departamento de los altos de la Rue Madame No. 58, así como en el de Rue des Fleurus, atrajeron amigos de Leo en la Academia Julian, así como aquellos de Picasso en el Bateau-Lavoir de Montmartre (Guillaume Apolinaire, Max Jacob, André Salmon), amén de muchos otros pintores (o seudoartistas) y críticos (Alfred Stieglitz, Edward Steichen, Walter Pach). No todos coincidían con su gusto vanguardista. En 1908, la pintora estadunidense Mary Cassatt, ante las obras de los Stein en Rue de Fleurus, puso el grito en el cielo: “Jamás en toda mi existencia he visto cosas tan horrendas ni a gente tan fea juntas a un mismo tiempo, ¡que se me lleve a casa ahora mismo!” En una de esas tardes con los Stein en sábado, Matisse y Picasso serían presentados por Leo y Gertrude, hacia 1906. Para 1912, cuando la relación entre éstos decreció, Sarah se convertirá en devota cristiana y con Michael conoce a Gabrielle de Monzie (divorciada del senador socialista Anatole de Monzie), le pedirán a Le Corbusier construya su mansión Las Terrazas Stein-de Monzie, en Vaucreson, cerca de París, que habitan hasta 1921, cuando Sally, Mike y Gabrielle viajan a California (donde Sally fallecerá en 1953).   Gertrude y Alice   En 1913, a las aspiraciones literarias de Gertrude (“consideradas pueriles por su hermano”), se sumaría la llegada de Alice Babette Toklas a Rue des Fleurus en 1908 (donde ellas vivieron hasta 1938) y el rechazo de Leo al cubismo, que tanto entusiasmaba a su hermana (“es una omnipotente basura”, decía él de los cuadros cubistas de Picasso), factores para el rompimiento de los hermanos. En 1912 ella había adquirido su primer cuadro de Picasso, La table de l’architecte, y se quedó finalmente con todos los Picasso. Leo Stein con los Renoir y Matisse; Leo y ella repartieron los Cézanne. Sarah y Michael Stein vivían con su hijo Alan en la Rue Madame de 1903 a 1906, el otro centro de reunión de los Stein para artistas de vanguardia, que también daría la bienvenida a literatos anglosajones cercanos a Sylvia Beach, fundadora de la librería Shakespeare & Company, en Rue de la Bûcherie 37. Sally y Mike Stein admiraban a Matisse y una honda amistad creció entre ellos. No sólo compraron gran cantidad de esculturas y pinturas de Matisse, sino que en 1906, a su regreso en San Francisco para revisar los daños del terremoto en las propiedades rentadas por su familia, ellos introdujeron el arte de Matisse en los Estados Unidos. Durante la Primera Guerra Mundial perdieron 19 telas de Matisse que prestaron a Berlín. Alice B. Toklas les fue presentada a los Stein –Gertrude no se hallaba presente– por una amiga mutua, Harriet Levy. En 1907, Toklas y Levy visitaron París y buscaron a Mike y Sally Stein, quienes las invitaron a tomar el té allí con Gertrude. Alice Toklas y Gertrude Stein comenzaron su gran amor. Resultaban una pareja peculiar: la diminuta Toklas era delgada, gustaba de las faldas floridas y se ponía sombreros oscuros. A menudo distraía a los visitantes que su amada Gertrude no deseaba recibir: la cuidaba. Y escribía todo lo que su compañera le dictaba. El libro de cocina Alice B. Toklas cookbook contiene recetas con ingredientes vegetales del jardín en Billignin, su residencia campirana al este de Francia. “Llevaba un broche largo de coral redondo y cuando hablaba, muy poco, o reía bastante, yo creía que su voz provenía de aquel broche. Era una voz que no se parecía a la de nadie más: profunda, llena, de terciopelo cual contralto, como si fueran dos voces. Grande y dura, con pequeñas manos delicadas y una cabeza única, hermosamente modelada”, la describe Toklas en What is Remembered a su vuelta de un verano en Fiosole, Italia. Cuando el 3 de abril de 1914 Leo abandonó París rumbo a la italiana villa Di Doccia, cesó su gusto por Renoir, y en 1921 vendió bastantes obras de aquella antigua colección mutua (“que se había convertido, a la larga, en uno de los espacios turísticos para quienes tuvieran curiosidad de conocer el arte moderno”, escribió en su volumen póstumo). Intercalando periodos entre Italia y Estados Unidos, a partir de 1916 se dedicó a redactar crítica de arte en The New Rupublic, donde el 23 de abril publicó lo siguiente: “Picasso no era un gran pintor ni un gran maestro de la composición, pero tenía capacidad en ambas direcciones… Alimentaba su forma personal de cubismo por su inventiva sin límite, creando con brío novedosas combinaciones. Pero en el fondo no era la gran cosa.”   Trazos de Gertrude   Los Stein era “una familia inclinada a las discusiones y los pleitos entre sí”, retrata Elizabeth Sprigger en la introducción a la antología de escritos y conferencias de Gertrude Stein para Penguin Books Look at Me Now and Here I Am (1909-45). Venían de Bavaria, Alemania. Meyer, tío de Gertrude, cruzó el Atlántico en 1841 buscando fortuna cuando tenía 18 años de edad y tiempo después convenció a sus parientes para acompañarlo. Con sus cuatro hermanos (que incluía al joven Daniel), dirigieron una próspera tienda de ropa en Baltimore; pero tras varias broncas, la sociedad se rompió. Daniel se casó con Amelia Keyser, muchacha de Baltimore quien provenía de otra familia germano-judía cuyos ancestros habían llegado a Allegheny. Los hijos de Daniel y Amelia fueron Michael (1865-1938), Simon (1868-1913), Bertha (1870-1924), Leo (1872-1947), y la más pequeña, Gertrude, quien nació en Pennsylvania el 3 de febrero de 1874; en este último año, inundaciones e incendios devastaron Allegheny por lo cual el padre mudó a la familia a Austria, abandonándola después. Gertrude tenía cuatro años en 1878, fecha en que su madre llegó a París con ella y sus hermanos para radicarse; la pequeña solía hablar en alemán y francés, pero ya en al radicar en adelante en París sólo usaba el inglés. “No carecieron de educación religiosa en la ortodoxia judaica, aunque ya siendo adulta ella nunca practicó la religión hebrea. Rara vez evocó su herencia judía... Aunque chamaquita, los ambientes parisinos, sus olores y sonidos impactaron los sentidos de Gertrude”, relata Sprigger. Tras la muerte de sus padres, en 1893, Gertrude siguió los pasos de su hermano Leo en Harvard Annex (Radcliffe College) estudiando cursos de posgrado del entonces afamado William James, autor de Principles of Psychology, bajo tutela del psicólogo Hugo Münstenberg, a quien James bautizara como “el Rudyard Kipling de la psicología”. Münstenberg marcaría su manera de escribir con flujo surrealista. Pocas escritoras han publicado tanto como ella; pero seguramente también muy poca gente la ha leído de no ser por el famoso verso aquel de “una rosa es una rosa es una rosa”. El catedrático catalán Vincens Navarro, de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, en su texto “Arte y Política”, escribió el 1° de diciembre de 2011 sobre la muestra del Grand Palais para el diario hispano Público (que distribuía La Jornada en México y que recientemente desapareció), y destacó “quién era (Gertrude) Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París (… ) procedente de una de las familias judías más adineradas de E. U., tenía claras simpatías fascistas. “Admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del Régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler; en 1944, a 30 millas donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz y muertos.” (www.contraindicaciones.net/2011/12/arte-y-facismo.html) Al abrir en junio del 2011 otra muestra sobre ella en la National Portrait Gallery, Seeing Gertrude Stein: Five Portraits (Cinco retratos de Gertrude Stein), la historiadora del arte Sonia Melnikova-Raich, del semanario judío jweekly.com comentó en su artículo “Exhibit leaves out how Gertrude Stein survived Holocaust” que la exhibición omitía una sexta historia: “cómo Gertrude siendo estadunidense, judía y lesbiana había sobrevivido desarmada en la ocupación nazi de Francia”. (www.jweekly.com/article/full/62004/exhibit-leaves-out-how-gertrude-stein-survived-holocaust/) Su fuente primordial fue la investigación de 2007 Two Lives: Gertrude and Alice por Janet Malcolm. Melnikova-Reich cita que en 1934 Gertrude Stein había declarado al diario The New York Times: “Hitler debería recibir el premio Nobel de la paz, pues él está acabando con todos los elementos de pleitos y disputas en Alemania. Al expulsar a los judíos, y los elementos de la izquierda y democráticos, está sacando todo lo que conduce al activismo. Eso equivale a la paz.” Un mes antes de la publicación de Navarro en Público, el periodista de The Washington Post Philip Kennicott había comentado en su artículo “Gertrude Stein in Full Form at Portrait Gallery”, acerca precisamente de “Cinco retratos…”: “Gertrude Stein se juntaba con otros artistas, unía su nombre al de ellos, y en el caso particular de Picasso, lo utilizó para establecer su propia reputación como conocedora astuta y observadora del arte moderno… Entonces comenzó a perpetrar uno de los grandes plagios literarios en la historia de la cultura. Como autora, escribió un montón de disparates… Como coleccionista de arte, a menudo mostraba un pésimo gusto…” (www.washingtonpost.com/lifestyle/style/gertrude-stein-in-full-form-at-portrait-gallery/2011/10/18/gIQAom7Q4L_story.html) Al morir el 27 de julio de 1946, Gertrude fue enterrada en el cementerio Père Lachaise de París, siendo la tumba estadunidense más visitada hasta la llegada ahí del roquero poeta Jim Morrison de Los Doors, en julio de 1971. Alice vendería entonces varias obras de su ex; Sarah subastaría algunos Matisse para pagar deudas de juego de su hijito Daniel. Curiosamente, la encarnación fugaz en recientes cintas ambientadas en la Belle Époque muestra a una simpática Gertrude, con aura mágica de autoridad en cuestiones artísticas y presencia magnética no exenta de carisma intelectual, tal como la vemos personificada en el filme de Mike Davis Modigliani (2004) por Miriam Margolyes, o en Medianoche en París (Midnight in Paris, 2011), película de Woody Allan, por Kathy Bates.

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