Magnate, político...y rudo

viernes, 2 de noviembre de 2012
Cualquiera diría que está representando un papel desaforado, proveniente de una parodia del medio político mexicano creada por un joven cineasta. Pero es al revés: la película El alcalde, de Bambú Audiovisual, se basó en la personalidad, en la gran fortuna y en la práctica política del alcalde del municipio nuevoleonés de San Pedro, Mauricio Fernández. Siempre en medio de la polémica, el magnate-político afirma en entrevista que los municipios no son pobres porque sus habitantes lo sean, sino por la “idiotez” de tantos alcaldes… MÉXICO, D.F. (Proceso).- En la pantalla se suceden estampas de una mansión con arcos góticos y motivos coloniales mexicanos; alberga colecciones de arte, fósiles y piezas arqueológicas. La cuidan guardias armados que bajan de la montaña en vehículos blindados para conducir al dueño de la mansión, el magnate Mauricio Fernández Garza, a tomar posesión como alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León. Hace tres años, con la violencia y la militarización del país en auge, Fernández Garza ganó por amplio margen la presidencia municipal con una promesa: “Blindar a San Pedro contra la delincuencia”. El 31 de octubre de 2009 anunciaba cómo sería su administración. Ahí mismo reveló que Héctor El Negro Saldaña y su grupo de secuestradores, que lo amenazaron de muerte, habían aparecido muertos en la Ciudad de México. Esto provocó un sonoro aplauso entre los asistentes y después una enardecida polémica, ya que los agentes investigadores del Distrito Federal informaron que los cuerpos no se encontraron sino horas después del anuncio del alcalde. Esa secuencia de imágenes, el discurso y la polémica abren el documental El alcalde, largometraje producido por Carlos F. Rossini, Emiliano Altuna y Diego Enrique Osorno, de Bambú Audiovisual, y patrocinado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). La cinta de 80 minutos, que se presentó el jueves 25 y abrirá el Festival de Cine Documental de la Ciudad de México, retrata a un miembro del clan Garza Sada, paradigma del poder económico regiomontano, y del fundador regional del PAN, Alberto Fernández Ruiloba. Mauricio Fernández ha gobernado durante dos trienios San Pedro, donde reside: el municipio con mayor poder adquisitivo de América Latina, obsesionado con el problema de la seguridad pública. El jueves 25, Mauricio Fernández rindió su tercer y último informe de gobierno. El miércoles 31 está programada la entrega de la administración a su sucesor, el también panista Ugo Ruiz Cortés. En entrevista con Proceso se dice satisfecho porque, afirma, convirtió su municipio en uno de los más seguros del mundo. Atribuye las críticas a “gente sin quehacer” y mantiene sus señalamientos hacia la “guerra” de Felipe Calderón. Durante su gestión fueron abatidos, además de El Negro Saldaña, Romel Alan Treviño (El Comandante Acero) y Pedro Velázquez Amador (La Piña). En diferentes declaraciones y en el documental Fernández celebró esas muertes, pero niega que él las haya ordenado. Está convencido de que el problema de la inseguridad radica en que nadie asume su responsabilidad, pues 90% de los delitos son del fuero común pero los alcaldes y los gobernadores no lo resuelven. “Yo sí lo hice: tengo menos de 1% de los delitos de la zona metropolitana de Monterrey. Mi promedio es 0.9%. Mi tesis sí funcionó”, dice. Asegura que los municipios de México dejan de cobrar unos 250 mil millones de pesos con tal de evitar el costo político: “Yo no creo en el mando único, creo en los modelos subsidiarios. Tenemos que bajarnos al ciudadano, no subirnos a la Presidencia para resolver estas broncas”. –Pero San Pedro es un municipio rico y la mayoría de los municipios son pobres –le comenta el reportero. –El problema mayor es que hay una barbaridad de alcaldes irresponsables. Si tú ves las cifras de la OCDE, los impuestos federales que cobra México son equiparables a los de países avanzados, pero en el nivel municipal andamos a una décima parte de lo que se cobra en esos países. El entrevistado rechaza que el suyo sea un municipio rico y aclara que sólo la tercera parte de la población es privilegiada. San Pedro cobra en impuestos una cantidad cuatro veces más alta que el resto de los municipios, que ni siquiera solventan sus servicios básicos. “Es muy fácil echar esa culpa a que son los municipios pobres –alecciona Fernández Garza–. No. Es el montón de idiotas alcaldes, irresponsables, que no cobran lo que deberían de cobrar y si no cobran impuestos no tienen dinero para nada.”   Centralización sin coordinación   En el documental, Fernández Garza estima que la “guerra” de Calderón ha provocado 250 mil muertes. En la entrevista con Proceso abunda: “Son suposiciones, no tengo pruebas de nada, pero oyes tanto chisme de que aparecen muertos, te enteras con rancheros, con amigos, y dicen que hay operativos y nadie se entera de nada. Es una cantidad de muertos del tamaño del mundo. También te pones a pensar que en las confrontaciones entre las organizaciones criminales (mueren más), pues es una cantidad de gente enorme que tampoco la denuncian. Los disuelven en ácidos, los entierran o ve tú a saber, pero no hay ninguna contabilidad. Ni modo que los criminales anden hablando a las autoridades para decirles: ‘oye maté cuatro, oye matamos a tres’. Son cifras que nadie conoce”. Discrepa de Fox y de Calderón porque, dice, ellos hicieron a un lado los principios federalistas del PAN y continuaron con la concentración del poder. Particularmente se refiere a Calderón: “Lo conozco de muchos años y siempre lo he respetado y admirado, pero discrepo en muchas cosas, como en el tema de seguridad, porque no le entró al lavado de dinero ni a la legalización de las drogas. Esto no lo vamos a arreglar nunca combatiendo con armas, y además en un país con tantos pobres sin atención. No se vale que no se hayan abordado esos temas. Es increíble lo atrasados que estamos.” Desde el inicio de su gestión, Fernández Garza anunció la creación de dos grupos encargados de la seguridad pública: uno rudo “para hacer trabajo de limpieza” y otro de inteligencia, para allegarse información, ambos a fin de blindar el feudo de los potentados. El 20 de marzo de 2010 la Marina detuvo a Alberto Mendoza Contreras, El Chico Malo, a quien identificó como jefe de plaza de los Beltrán Leyva e integrante del grupo rudo del presidente municipal de San Pedro. El 25 de junio siguiente la Marina detuvo a Francisco Martínez Cárdenas, hijo del ya fallecido político priista Alfonso Martínez Domínguez y quien también formó parte de “los rudos” de Fernández Garza. Éste se justifica: “Tú analiza todos los días el periódico y salen recompensas por información para atrapar a algún delincuente o un criminal. Salen de la PGR, de Scotland Yard, de la KGB, la CIA y de todo el mundo. Yo también pago y no pido currículum cuando alguien trae información. Esa persona (El Chico Malo) era un informante, no colaborador”. Poco antes de iniciar su segunda administración municipal, una grabación publicada por Reporte Índigo aparentemente lo incriminaba en un pacto con los Beltrán Leyva. Desde entonces ha asegurado que la conversación fue manipulada. Por el contrario, afirma que el suyo fue el único municipio del país que certificó a su policía. Se le recuerda que en los tres años de gestión fue llamado a declarar varias veces ante el Ministerio Público por sus comentarios. –Lo que hice fue ejercer mi función sin infringir ninguna ley y puse orden. Las veces que me citaron fue por dudas y acudí. Luego me traían en el expediente de El Grande y de La Barbie… que si había tenido relación… pero es absurdo y falso, nunca encontraron nada. “Hay mucha gente de mala fe que, por la razón que quieras pensar, pues me querían fastidiar. Me revisan mis cuentas bancarias, los registros de IMSS, cualquier operación en la Bolsa de Valores, mi chequera, o sea me traen un lupón del tamaño del mundo, con saña me quieren vincular con organizaciones delictivas, pero la realidad es que soy el único que está dando resultados fehacientes, lo demás son un montón de estupideces.”

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