Testimonios desde Gaza: "Son sólo truenos..."

martes, 27 de noviembre de 2012
LONDRES (Proceso).- “Cuando pienso en el futuro, tengo miedo”, afirma el palestino Osama Damo. “Siento miedo y tengo 34 años. ¿Cómo será para los niños que viven en Gaza? ¿Qué sentirán sus padres?”, agrega el voluntario de la organización humanitaria Save the Children. Relata: “Estaba con una madre que reconfortaba a su hijo cuando los bombardeos se intensificaban. El niño le preguntó qué era ese ruido y la luz que emanaba de una bomba que había caído cerca. “‘Shhh –le dijo ella–, son sólo truenos. Los has escuchado antes. Estás a salvo’. Pero el niño le respondió: ‘No llueve. ¿Cómo puede haber entonces truenos?’ La madre miró a su hijo y lo abrazó en silencio.” Las imágenes que narra Damo formaron parte de un informe de la ONG Save the Children dado a conocer el pasado lunes 19 en la capital del Reino Unido. En él se denunció que cientos de miles de niños palestinos estaban atrapados en casas en la Franja de Gaza, con prolongados cortes de luz, y sin agua y alimentos debido al conflicto con Israel. El organismo humanitario, que alertó además por la salud mental de los llamados “niños de la guerra”, llamó a un alto al fuego inmediato en el conflicto entre ese país y las milicias de Hamas. Save the Children advirtió que la escalada de violencia tendrá un efecto devastador para los niños palestinos, que componen cerca de la mitad de la población total de Gaza, conformada por 1.7 millones de habitantes. Según la ONG con sede en Londres, al menos 25 escuelas, dos clínicas y un hospital fueron dañados tras los bombardeos de las fuerzas israelíes, en tanto que todas las escuelas de ambos lados de la frontera permanecían cerradas a raíz del conflicto. Damo, miembro del equipo que Save the Children envió a Gaza para ayudar en la crisis humanitaria, sostuvo que estos “son momentos peligrosos y aterradores para niños”. Añadió: “La mayoría de las familias han quedado atrapadas en sus casas por días, sin poder abandonar sus hogares para acceder a alimentos básicos. Con tantos niños que ya sufren de malnutrición y anemia, el impacto en la salud de los menores es potencialmente devastador”. En el informe, Damo narra con detalle sus experiencias diarias en Gaza: “El ruido de los bombardeos es constante, como mosquitos enormes que sobrevuelan nuestros oídos, sin cesar. Hemos estado durmiendo con las ventanas abiertas, incluso a pesar del frío. Esto es porque cuando caen las bombas cerca de tu casa, es preferible que los vidrios y cristales que estallan no te caigan encima cuando duermes. “Nos despertamos tosiendo. El olor a pólvora es acre, como neumáticos en llamas, y pulula alrededor nuestro apestando el aire.” Con respecto a los niños, explica: “Tenemos altos niveles de niños que sufren de malnutrición aquí en Gaza. Y sin alimentos nutritivos, incluso por varios días, las consecuencias podrían ser devastadoras.” El experto de Save the Children indicó además que otro problema grave es la salud mental de los pequeños: “Ellos están experimentando y evidenciando cosas terribles. Tenemos que asegurarnos de que ellos y sus padres puedan lidiar con el impacto por la violencia”. “Uno de estos días escuchamos de otras dos escuelas que fueron bombardeadas. Cada escuela le da educación a unos 800 niños. En sólo 30 segundos, mil 600 alumnos se quedaron sin educación”, añade Damo. En el informe, Save the Children indica que debido a la crisis de infraestructura y los bombardeos por días en Gaza, “no hay agua potable limpia, así que los niños tendrán que tomar el agua de grifo contaminada, algo que generará más problemas severos de salud. Y cuando se enfermen, sus padres no podrán llevarlos al hospital. Algunas viviendas están experimentando cortes de luz de hasta 18 horas por día”. La ONG británica advierte que de hecho los niños palestinos ya enfrentaban condiciones “muy difíciles” de vida incluso antes de que comenzara el conflicto. Save the Children confirma que a raíz de los bombardeos israelíes al menos siete niños palestinos murieron y otros 105 resultaron heridos y señala que cuando sea seguro ingresar a la Franja de Gaza comenzará a distribuir ahí alimentos, agua, medicamentos y otros objetos de primeros auxilios a las familias y hospitales. Alex Schein, director de LA ong para Oriente Medio, comentó que los niños “están siendo afectados profundamente por lo que han experimentado, y muchos podrían necesitar de cuidados especiales y apoyo”. Añadió: “El temor entre los adultos es increíble, así que no hay más que imaginarse lo que debe ser para los menores de edad”. Mark Buttle, otro de los investigadores de la organización, describió así la situación: “Hay mucha gente viviendo en un área muy pequeña, y la mitad son niños. Lo que realmente nos preocupa es que un tercio de los heridos sean ahora pequeños. Muchos de ellos quedarán traumatizados por varios años debido a esto.” Las agencias humanitarias indicaron que la comunidad internacional debe ejercer presión contra el gobierno de Israel para que permita el cruce a Gaza con el fin de llevar partidas de ayuda esenciales como alimentos, agua y medicamentos. Nishant Pandey, vocero de Oxfam, declaró: “El conflicto actual amenaza con perpetuar y empeorar el impacto humanitario en los civiles palestinos de Gaza tras más de cinco años de bloqueo israelí y de la llamada operación Plomo Fundido, que Israel lanzó entre 2008 y 2009”. La coalición de organizaciones no gubernamentales protectoras de los derechos e integridad de la población civil apelaron a la aplicación de las leyes humanitarias internacionales en la materia. Destacaron asimismo la necesidad de llevar a la práctica la Resolución 1860 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en marzo de 2009, alusiva a las condiciones para un alto al fuego permanente y que podría abrir el camino a la seguridad a largo plazo para ambas partes. David Viveash, director del grupo Carter Center, uno de los organismos de la coalición, sostuvo que la falla a la hora de implementarse esa resolución “ha encendido nuevamente un ciclo de violencia al que debe ponerse fin de forma permanente”. A su vez, Amnistía Internacional pidió a Israel y al movimiento islamista palestino Hamás que no pongan en peligro a la población civil. “Todas las partes tienen que dar un paso atrás para proteger las vidas de los civiles”, señaló Ann Harrison, subdirectora de AI para el programa de Oriente Medio y África del Norte. Añadió: “El ejército israelí no debe llevar a cabo más ataques indiscriminados o en zonas residenciales altamente pobladas que inevitablemente van a afectar a los civiles”. Y reiteró que la comunidad internacional “debe presionar a ambas partes para que respeten las leyes de la guerra y protejan las vidas de civiles y las propiedades”.

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