Ante la pederastia, el Papa del desdén

sábado, 31 de marzo de 2012
El desdén de Benedicto XVI por las víctimas de la violencia y de curas abusadores sexuales en su reciente visita a México contrasta con la atención especial que les ha dado en otros países. Bloqueos de la jerarquía católica y mentiras de la Presidencia de la República revelan el temor de la Iglesia y del gobierno calderonista para afrontar los problemas sociales del país. “¡El Papa nos dio el portazo!... Para la Iglesia (…) somos víctimas de tercera”, dicen los afectados. El joven Joaquín Aguilar, líder de un grupo de víctimas de sacerdotes pederastas a quienes el Papa Benedicto XVI no quiso recibir en su pasada visita a Guanajuato, exclama decepcionado: “¡Ni hablar! ¡El Papa nos dio el portazo! No quiso recibirnos como lo está haciendo con las víctimas de otros países. Para la Iglesia, simple y sencillamente las víctimas mexicanas somos víctimas de tercera. ¡No existimos!”. El viernes 16 de marzo –siete días antes de que llegara el pontífice–, Joaquín acudió a la sede de la nunciatura apostólica en México y, a nombre del grupo, entregó formalmente la solicitud de audiencia con Joseph Ratzinger. Su intención era informarle que la grave situación de la pederastia sacerdotal en México se debe, principalmente, al encubrimiento y a la complicidad de la misma cúpula eclesiástica. Pero la nunciatura apostólica ni siquiera se tomó la molestia de dar respuesta a su solicitud. Jamás les contestó la carta ni tampoco les resolvió nada telefónicamente. Relata Joaquín: “La Iglesia nos ignoró completamente. En nuestra solicitud de audiencia pusimos nuestros números telefónicos. La nunciatura prometió que nos contestaría. Pasaban los días y no recibíamos ninguna respuesta. Telefoneábamos a la nunciatura y ahí nos decían: ‘Esperen un poco más, después nos comunicamos con ustedes’… y así nos trajeron”. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1848, ya en circulación)

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