"El ingeniero", saga documental sobre Cárdenas

miércoles, 18 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Doce años tardó el cineasta Alejandro Lubezki (Ciudad de México, 1966) en filmar El ingeniero que, según el realizador, es “un documento rudo” en torno a la lucha política en pos de la silla presidencial en 2000 por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (Michoacán, 1934), quien había sido candidato perredista en dos ocasiones anteriores (1988 y 1994). Categórico, Alejandro Lubezki despeja que su documental El ingeniero, donde retrata el viaje personal del político Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano durante su tercera campaña presidencial “no es proselitismo” y que sólo intenta “provocar la reflexión” con imágenes nunca vistas, como las juntas privadas donde se discutían estrategias a seguir. Arguye que habrá gente que se pregunte “¿cómo llegamos los mexicanos hasta aquí, al 2012?, y este filme puede ser una de las líneas para pensar”. –¿No le preocupa que el documental sea visto como oportunista porque es un año electoral y lo tachen como propaganda a favor del Partido de la Revolución Democrática (PRD), del cual fue fundador Cárdenas Solórzano? –Cuando el ingeniero aún era jefe del Gobierno del Distrito Federal, a través de su hijo Cuauhtémoc Cárdenas Batel (mi compañero de la secundaria y mi amigo) le hice llegar una carta donde le presenté mi proyecto para ver si me autorizaba filmarlo, también se incluyó claramente que la idea no abarcaba ningún propósito proselitista. “Si alguien se lo toma así, pues es una extraña manera de hacer proselitismo; pero como todo es tan raro en este país a la mejor resulta creíble, pero no tiene ese fin. Para mí es un documento histórico y mi pretensión más grande es mostrar un pedazo de la historia reciente, de finales del siglo pasado y principios de este. “Sale un personaje histórico allí. Lo vemos trabajar y desarrollarse con personas, y sí: es un político, y los políticos mueven.” –Pero puede tomarse como un homenaje, ¿no cree? –Fue muy difícil quitar todo tipo de homenaje. Creo que es un documento rudo. Es un largometraje serio, aunque hay momentos graciosos. Fue muy difícil de alguna manera tratar de no tomar partido. –¿Logró no tomar partido? –Sí, cuidando y revisando mucho el material. Pude llenar con discursos o poner miles de personas que abrazaban o alaban al ingeniero Cárdenas y hubiera hecho algo conmovedor en ese sentido, pero no lo hice. Es más una lucha de un grupo de gente que se propone hacer una campaña presidencial y se lanza contra todo, incluyendo todas las posibilidades en su contra. No obstante, Lubezki admite que no lo quería estrenar este año, sino el pasado 2011, justo para no entrar al hemisferio electoral; sin embargo, no lo terminó, “e hice lo que pude para inscribirlo en el Festival Internacional de Guadalajara efectuado en marzo pasado, donde se estrenó”. Cuando Cárdenas Solórzano autorizó que lo grabara, Lubezki le pidió que lo dejara ingresar con el equipo necesario en los lugares donde le permitiera estar: “Lo perseguía. No contaba con un guión escrito. No tenía idea de lo que iba a pasar. Sólo iba molestando con mi cámara, como un mosquito.” Proceso pregunta a Cárdenas Solórzano, quien se postuló para presidente en 1988, 1994 y 2000, por qué decidió que lo filmarán, y señala: “Sabía que esa persona lo iba a efectuar con toda limpieza y con el único interés de registrar hechos que eventualmente pueden ser históricos o no. Simplemente eso. Tenía mucha confianza.” Proyecto “por accidente” Lubezki, quien también es responsable de la fotografía y sonido directo de El ingeniero, nació en la Ciudad de México en 1966. Estudió lengua y literatura hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México. Hizo varios cursos y talleres de guión. Forma parte del comité organizador del Festival Internacional de Cine de Morelia desde su inicio. Ha sido guionista desde 1999 y comenzó su carrera como director en 2002. Escribió los guiones de los largometrajes Un hilito de sangre (1994) dirigida por Erwin Neumaier; Sucesos distantes, con Hugo Hiriart y dirección de Guita Schyfter; De ida y vuelta (2000), con el director Salvador Aguirre, y los cortometrajes Un volcán con lava de hielo y La historia de O, y Yo (1998), coescrito con la directora Valentina Leduc, y Ana, dirigida por Sergio Yazbek (2003). Dirigió y escribió De Mesmer, con amor o té para dos (2002), codirigida con Salvador Aguirre, que obtuvo el premio a mejor corto en Cannes. Hacia 1999, luego de una conversación telefónica con su hermano el cinefotógrafo Emmanuel Lubezki (DF, 1964), nominado en cinco ocasiones al Óscar, Alejandro decidió realizar un documental sobre Cárdenas Solórzano: “Cuando en mayo platicaba con mi hermano mayor, quien ya no vivía en México desde 1994 y es también productor de El ingeniero, me preguntó si había visto el documental The war room, que revela cómo funcionó la maquinaria que llevó a Bill Clinton a la presidencia en 1992, entonces me cuestionó si sabía de alguien que estuviera haciendo algún documental sobre Cárdenas Solórzano. Investigué y nadie estaba haciendo nada al respecto. Entonces propuso algo como: ‘¿Por qué no hacemos un documental sobre él?’ Esa frase me llenó de curiosidad. Aún no sabía si renunciaría al gobierno del Distrito Federal para buscar la tercera candidatura, pero era una importante figura que se debía seguir.” A finales de septiembre de 1999, el político renunció a su puesto en la capital mexicana y protestó como candidato presidencial para las elecciones del 2000. Lubezki lo siguió más de un año, hasta su derrota: “No estuve interesado en el escándalo, ni en revelar prácticas corruptas o el actuar de un redentor; sólo quería mostrar cómo se lleva a cabo la política en los niveles más altos en México.” Aclara que no cuenta “la historia de una derrota”, sino “de una lucha y eso es muy valioso”. Además, “se ven personas que estaban juntas y ya no lo están o se separaron, o cambiaron de punto de vista”. Para el realizador ha sido importante mostrar situaciones que los medios informativos no expusieron, porque “eso da la posibilidad de repensar las cosas”. La producción corrió a cargo de Daniela Alatorre. Las compañías productoras son ALM, Chivexp, Inc., Main Gantze Mishpoje, Segunda Cámara, con el apoyo de Grupo Diavaz y del Instituto Mexicano de Cinematografía. El director grabó más de 300 horas y se tardó dos años en verlas. Luego editó con Lucrecia Gutiérrez Maupomé durante año y medio: “Me tardé muchísimo en ver el material y en darle forma porque, lo debo confesar sin pudor, cuando empecé a hacer este proyecto creí que iba a consumar un documental de una campaña presidencial ganadora. Cuando el resultado de la elección fue otro, me quedé sin historia. Fue cosa de ver el material muchas veces, discutí mucho con mi editora Lucrecia, quien es genial para encontrar este camino. “El ingeniero, y esto no tiene que ver con la cinta, posee un lugar, es una persona respetada. Habrá gente que está con él y otra que no; pero mantiene un lugarcito que nadie le puede quitar por estar allí con tesón, aguantarse y seguir.” Para el cineasta, fue complicado cortar, pero cree que “lo que se muestra funciona para contar ese periodo, ese momento, ese año”. El ingeniero es su primer largometraje. Lo empezó antes que sus cortos: “La experiencia que me deja es que el documental es un género precioso, divino... Había tenido la buena o mala suerte de levantar todos mis cortos en 35 milímetros. Aquí trabajé en video, prácticamente aprendí a usar la cámara mientras iba haciendo el documental. Quizá lo más importante ahora es que si vuelvo a crear un documental, lo tengo que planear más. Fue muy sorprendente buscar la historia en el material de tantas horas, cuando sólo había rodado ficciones y en este caso no puse ninguna escena y no escribí ningún diálogo. Estaba como de cacería todos los días.” –¿Es la visión de los vencidos? –No, no lo sé… Es un pedazo de historia que normalmente nunca llega a los ojos del público. Fui descubriendo a un hombre que se reía, platicaba con soltura y era afectuoso con su familia, amigos y colaboradores. También lo vi dudar, desconfiar, sufrir, equivocarse y en ocasiones, enojarse. El documental aún no cuenta con distribuidor; pero estará en la siguiente edición del Festival Internacional de Cine en Morelia. A Lubezki le gustaría que se proyecte en más festivales. Mientras, lo muestra a periodistas y cineastas. Tampoco sabe si El ingeniero es una alerta ante el nuevo proceso electoral: “Sólo es un recuento de eventos que cuenta un cuento que repercute.” Ante el asunto de si cree que la situación electoral de México ha cambiado, su respuesta es fría: “Lo peor es que todo está igual, eso para mí es malísimo.”

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