Jethro Ramsés, torturado y enterrado vivo...

sábado, 28 de abril de 2012
El 1 de mayo de 2011 un grupo de policías de Cuernavaca inventó cargos de delincuencia organizada a dos jóvenes y los entregó a soldados del 21 Batallón de Infantería. Dos meses después el cuerpo de uno de ellos fue descubierto en un paraje de Puebla con señales de tortura y muerte por enterramiento. Aunque el caso ya fue resuelto, sólo cuatro de los 20 policías y militares involucrados están sometidos a proceso. JIUTEPEC, MOR.- Un moño negro empolvado sobre el marco de la puerta de la casa de la familia Sánchez Santana muestra el dolor que durante un año han padecido los padres y hermanas de Jethro Ramsés, un joven asesinado e inhumado clandestinamente por soldados del 21 Batallón de Infantería con sede en Cuernavaca. En la misma construcción hay dos negocios. Uno es el de Jethro Ramsés, que era ingeniero mecánico y empresario; el otro es el taller de su padre, Héctor Sánchez López. El inmueble está en remodelación y don Héctor, por ahora su único habitante, explica: “Mi mujer y mis hijas no soportan estar aquí sin llorar”. Por eso quiere construir en el lugar una preparatoria que incluya capacitación en mecánica-eléctrica y que lleve el nombre de su hijo. El 1 de mayo de 2011, el joven ingeniero fue detenido ilegalmente. Las autoridades municipales lo entregaron a policías federales y éstos a los militares. Durante dos meses el joven ingeniero permaneció en calidad de desaparecido, hasta que su familia exigió la aplicación de pruebas de ADN para saber si un cadáver hallado en Atlixco, Puebla, era el del joven. La identidad se confirmó en agosto de ese año. Junto con Jethro Ramsés fue arrestado Horacio Hernández Demesa, tras presenciar un pleito en una taquería de feria en Cuernavaca. Ninguno iba armado, pero policías municipales bajo el mando de Manrique González Acosta afirmaron que los jóvenes se ostentaron como miembros de la banda del narco conocido como Negro Radilla, presunto autor intelectual del asesinato de Juan Francisco Sicilia y seis personas más. Asesorado por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH), don Héctor Sánchez busca justicia. Con no pocas dificultades ha obtenido documentos de las investigaciones que se abrieron en el ámbito castrense y en la Procuraduría General de la República (PGR). Para la familia Sánchez Santana fue doloroso enterarse de que Jethro fue salvajemente torturado y enterrado vivo en un paraje de Atlixco, Puebla. Así se establece en la necropsia 574, realizada el 8 de mayo de 2011 por el doctor Abad Zamora, del Servicio Médico Legal del Tribunal Superior de Justicia de esa entidad. El documento está integrado en la averiguación previa 726/11/1ª, pero cuando se realizó el procedimiento se ignoraba que los restos correspondían al joven morelense. La necropsia, de la que Proceso tiene copia, asienta que el cuerpo fue descubierto en un paraje de la carretera a Tochimizolco conocido como La Ocotera: “Se encontraba en una fosa rústica con el tórax y la cabeza cubierta de tierra y dos grandes rocas encima del tórax y abdomen y el miembro inferior izquierdo descubierto. No portaba ninguna vestimenta, totalmente desnudo”. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1852, ya en circulación)

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