Los padres de universitarios, orgullosos

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Miles de universitarios acudieron a la cita del miércoles 23 en las inmediaciones de la Estela de Luz, donde permanecieron un buen rato. Por la tarde comenzaron su marcha, tomaron Paseo de la Reforma y se dirigieron al corazón de la ciudad. Y mientras el ambiente se impregnaba de consignas contra la manipulación informativa de Televisa, contra el candidato priista Enrique Peña Nieto, contra la maestra Elba Esther Gordillo, en la Universidad Iberoamericana, en la zona poniente, la directora de la prepa de esa institución, Raquel Drucker, coordinaba un taller de orientación para padres de familia. La charla giraba en torno a los riesgos de los alumnos ante las adicciones, los plagios de los trabajos escolares, la violencia y las “conductas antisociales”. Drucker recomendó a sus oyentes orientar a los jóvenes, compartir con ellos sus experiencias y conocimientos. Todo iba bien hasta que uno de los 40 asistentes preguntó sobre la marcha #Yosoy132. Drucker, egresada de la Universidad Estatal de Nueva York, donde cursó una licenciatura en estudios culturales, trató de controlar la situación. Respondió: “Hay que mantener despiertos a nuestros hijos, que sean los mejores actores de su propia vida, poniendo los reflectores sobre las buenas acciones…”. Una señora pidió la palabra: “Nuestros hijos son privilegiados en este país y muchas veces no lo vemos y nos volvemos los ‘papás de juniorcitos’, que damos todo a nuestros hijos. Como madre, me cuestiono al leer las ofertas que ustedes nos están dando y darle un cauce constructivo a nuestros hijos en un México distinto”. Otro padre de familia la secundó: “Somos el país de 30%: 30 traemos licencia, 30 trabajamos, 30 tenemos tarjeta de circulación. Pero ¿qué tal si le damos la vuelta? Seríamos el 70%... Tenemos que romper la inercia para cambiar al país. A mí me da mucho gusto todo lo que ha pasado desde el ‘viernes negro’ (en alusión al abucheo estudiantil a Peña Nieto el viernes 11)”. Algunos sonrieron. En ese momento miles de universitarios, incluidos los de la Ibero, marchaban hacia el centro de la ciudad. El padre de familia incluso citó al escritor Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad: “Estamos venciendo, con inteligencia, la estupidez”. Y siguió: “Pero tenemos que ser los papás los que impulsemos a nuestros hijos para romper la barrera del 30%; desgraciadamente sólo somos una tercera parte los que participamos”. En otra mesa, una señora comentó en voz baja: “Cuando me enteré lo que le hicieron a Peña Nieto no sabía ni dónde meter la cabeza. ¡Qué pena me dio que los chavos hicieran eso! No era para tanto”. Cuando hablan los universitarios Raquel Drucker dice a Proceso que el viernes 11, cuando se gestaron los gritos de inconformidad contra el candidato priista y los estudiantes desplegaron sus pancartas, sus propios padres se preguntaron qué estaba ocurriendo en la universidad. Sin embargo, hoy que las protestas se han multiplicado e incluso los jóvenes han salido a la calle para expresar el repudio a Peña Nieto y denunciar a Televisa por la manipulación informativa, los padres se sienten orgullosos. “Al principio hubo muchas preguntas, dudas. ¿Qué es eso? Jóvenes corriendo, gritando… Creo que todo evento debe verse con tantita distancia. En estos días ya lo ven con orgullo, como lo dijo una señora en el taller. Ven con admiración que sus hijos digan lo que piensan, que enfrenten a los medios sin miedo”, comenta la entrevistada. Muestra de ello es que en el taller de orientación otro de los padres se ufanó de que la iniciativa surgida en la Ibero está incidiendo en el cambio que necesita el país: “Es gente de aquí la que decidió no dejarse más y habló. Esas expresiones se están convirtiendo en un movimiento nacional de la juventud. Yo creo que debe aprovecharse esta oportunidad”. Una señora, egresada de la Ibero, dice emocionada a Proceso: “Me siento orgullosa de haber salido de aquí. Pero éste es el día que mejor me siento. Es una manifestación por la verdad, con fundamentos reales”. La maestra Raquel reitera: “Hay una nueva juventud en México y ni cuenta nos habíamos dado. Es verdad que las universidades públicas siempre van mucho más a la vanguardia y son más luchonas por las causas sociales, pero creo que el país ha llegado a otro punto o a otro lugar. Esto (el descontento y el activismo político juvenil) es ya generalizado”. Hoy, agrega, “los jóvenes tienen la conciencia para decir las cosas que no les gustan, como la injusticia. Las diferencias no pueden seguir ahondándose”. Dice que los candidatos a puestos de elección popular están obligados a abrir los ojos, a darse cuenta de que “no van a callar las voces con un plumazo, ni con los medios duros. Eso ya no es posible”. –Qué opina de expresiones como las del candidato del partido Nueva Alianza, Gabriel Quadri de la Torre, quien condenó el repudio a Peña Nieto en la Ibero y en la Universidad Autónoma de Querétaro, donde calificó a los jóvenes de “fascistas” y “provocadores”. –Dos de los cuatro candidatos presidenciales (la panista Josefina Vázquez Mota y el propio Quadri) son exalumnos, lo que no es poca cosa. Pero llamar a los estudiantes fascistas es descalificar un movimiento que no es fascista. Creo que (sobre todo Quadri) están en un lugar muy delicado, con todos los reflectores viéndolos, y se ven obligados a decir ese tipo de cosas. Especialista en historia antigua y en educación, Drucker defiende el movimiento estudiantil: “Quienes estamos viendo este movimiento juvenil debemos sumarnos a ellos y decir: ‘Ya no queremos que en nuestro país sigan sucediendo cosas que atenten contra la dignidad del ser humano, contra el verdadero y auténtico ser’”. Así, el miércoles 23 por la tarde, mientras miles de universitarios de la Ibero, la UNAM, la UAM, el IPN, la Anáhuac, el ITAM y del Tec de Monterrey marchaban por Paseo de la Reforma, en Santa Fe, los padres de los alumnos de la Ibero dieron su espaldarazo a la marcha #YoSoy132. “Ya han de haber recibido amenazas, pero ellos están bien parados; bien posicionados. No tienen alianza con ningún partido ni tienen nada con nadie. Sólo están diciendo: ‘Esto es lo que no me gusta que suceda en mi país y lo tengo que expresar’”, puntualiza Raquel Drucker.

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