Napoleón Gómez Urrutia vuelve a su imperio

Napoleón Gómez Urrutia, dirigente del sindicato minero y quien huyó del país hace seis años, está a punto de volver a México... y lo hará libre de acusaciones. El Poder Judicial desestimó los cargos en su contra y lo restituyó al frente del gremio de la minería, en lo que se ha interpretado como un revés a las políticas antisindicales de los últimos años. En entrevista con Proceso Napito despotrica contra el gobierno y los empresarios del sector, el PAN y hasta contra el PRI... El conflicto entre el gremio minero y el gobierno panista dio un giro inesperado: un tribunal otorgó el amparo con el que se desestimó el último cargo que pesaba sobre Napoleón Gómez Urrutia y días después la Suprema Corte de Justicia de la Nación le restituyó los derechos como líder sindical. Exiliado desde hace seis años luego de que el gobierno de Vicente Fox primero, y el de Felipe Calderón después, lo acusaron de diferentes delitos, el dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) podría regresar a México en unos días. Gómez Urrutia jamás ha sido minero. Estudió economía en la UNAM y posgrados en las universidades de Oxford y Berlín. Según los disidentes, los estatutos sindicales indican que debía al menos tener cinco años como trabajador de minas, por lo que era inelegible. Aun así heredó la dirigencia gremial de su padre, Napoleón Gómez Sada, durante cuatro décadas representante del estilo corporativo priista. El liderazgo de Gómez Urrutia –de vestimenta lujosa y siempre acompañado de un numeroso séquito– está marcado además por contubernios con mineras extranjeras. Un ejemplo es que, salvo la mina El Cubo, en Guanajuato y propiedad de Gammon Gold, las mineras canadienses que se han expandido en el país en la última década no han tenido conflictos. Canadá fue el lugar donde Gómez Urrutia decidió pasar su exilio, sin que hasta ahora sea transparente la forma en que se mantuvo allá durante seis años, con las cuentas del sindicato congeladas por el gobierno mexicano. Aunque su abogado, Marco del Toro afirma que los 55 millones mencionados en la acusación están íntegros en los fondos sindicales, disidentes como Carlos Pavón sostienen que ese dinero sigue perdido y acusan a Napito –como lo llaman– de haberlo robado. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1853, ya en circulación)

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