Excesos, impunidad e intimidación: el país se "cuarteliza"

sábado, 9 de junio de 2012
En las poblaciones fronterizas del norte del país la presencia de los militares es avasallante. Lo mismo se les ve en Tamaulipas y Nuevo León que en Coahuila y aun en el norte de Veracruz, entidades donde en los últimos meses han comenzado a proliferar los minicuarteles. Las autoridades estatales y municipales admiten que ellos las subsidiaron con parte de sus erarios; también, que pagan a los soldados por que realicen operativos de vigilancia que corresponden a la policía. SALTILLO, Coah.- Apenas cruzan la frontera hacia México por el Puente Internacional Abraham Lincoln de Nuevo Laredo, los ciudadanos estadunidenses observan una trinchera de sacos de arena detrás de la cual un soldado empuña su ametralladora calibre 50. En los flancos de la autopista, los nuevos vehículos tácticos artillados SandCat y decenas de tropas que vigilan la entrada a territorio nacional refuerzan la seguridad en la zona. En las calles aledañas policías municipales hacen sus rondines a bordo de sus patrullas. Van armados con fusiles de asalto. Sus rostros son inescrutables. El escenario se repite a lo largo de la frontera de Tamaulipas con Estados Unidos y en municipios de los estados del noreste del país donde las bandas delincuenciales ponen en jaque a las autoridades. Cualquier turista despistado podría pensar que el país se halla bajo estado de sitio… Y así como en los últimos meses estas semidesérticas tierras se han teñido de rojo a causa de la violencia creciente, ahora es el verde olivo el que inunda la región: “La Secretaría de la Defensa Nacional está construyendo cinco nuevos cuarteles para Tamaulipas, Coahuila y el norte de Veracruz”, dice a Proceso el general Noé Sandoval Alcázar, comandante de la IV Región Militar que comprende esas entidades, además de San Luis Potosí. En Frontera, Coahuila, a pesar de las protestas de los pobladores se construye un megacuartel. La Sedena confía en que comience a funcionar este mismo año. Y en Zempoala, al norte de Veracruz, donde a finales de 2011 los enfrentamientos entre sicarios del Cártel del Golfo y Los Zetas causaron 37 bajas. En lo concerniente a Nuevo León, la entidad más afectada por la violencia después de Tamaulipas, existen ya nueve minicuarteles para albergar a los soldados que patrullan la zona metropolitana de Monterrey. Y, según la Sedena, en los meses venideros se construirán ocho más en las zonas rurales. Pero de ello y del financiamiento de las instalaciones militares no se puede hablar, dice el general Sandoval, a causa de la “veda electoral” que impuso la propia dependencia. No obstante, los lugareños comentan al reportero que la militarización de Nuevo León y Tamaulipas y esta entidad se erigen con recursos estatales. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1858, ya en circulación)

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