Iván Bautista, el entrenador con imán por las medallas

martes, 31 de julio de 2012
GUADALAJARA, Jal. (Proceso).- Hace siete años el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud de Jalisco (Code) contrató al entrenador de clavados Iván Bautista con la intención de que en esa disciplina los atletas jaliscienses arrasaran con las medallas en la Olimpiada Nacional (ON). Hoy en las vitrinas del organismo brillan más de 300 medallas, 250 cosechadas en ese evento y el resto en copas del mundo y series mundiales, así como en juegos centroamericanos, panamericanos y olímpicos de la juventud.­ La mitad de los integrantes de la selección de clavados que participará en Londres 2012 son alumnos suyos: Germán Sánchez e Iván García, plataforma individual y sincronizados; Alejandra Orozco, plataforma y sincronizados; Julián Sánchez, trampolín de 3 metros individual y sincronizados, y Arantxa Chávez, trampolín de 3 metros individual. Bautista explica que la clave para entender estos resultados está en el sistema con el que los atletas trabajan en el Code, un centro donde entrenan, comen, estudian y duermen sin tener que perder tiempo en el desgastante tráfico de la Ciudad de México, donde llegar a las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano (COM) o salir de ellas puede tomar más de tres horas. El entrenador viajó a Guadalajara sin su familia, llevando de la mano a 10 chiquillos de entre ocho y 11 años, cuyos padres se desprendieron de ellos con lágrimas, pero con la promesa de que caminaban hacia el éxito deportivo. Vivió con ellos en el Code, cuidó sus fiebres, alimentó sus sueños y sufrió sus arrebatos y angustias de adolescentes. En cuestión de semanas, Bautista ya había reclutado a decenas de niños de Jalisco que se integraron a su grupo y puso en marcha un plan de trabajo para ganar no sólo en la ON, sino para conquistar medallas olímpicas. “Son tres factores: una institución donde se fabrican deportistas porque les damos armas para competir y ganar. Están en un centro de entrenamiento donde tienen las condiciones y un sistema a la par de potencias como China y Rusia. Otro es el talento de los clavadistas y la continuidad: desde los cinco años Julián y Arantxa están conmigo. A todos mis niños los veo como un familiar. Ellos me dan su confianza y hay que corresponder. Y las ganas de trascender: contagiamos a atletas, padres de familia y autoridades de que tenemos la ambición de una medalla olímpica”, detalla el ganador del Premio Nacional del Deporte 2010. Desde que un clavadista cumple nueve años, explica, se puede saber si tiene nivel para competir a nivel olímpico. Al talento hay que sumarle días de entrenamiento, de hacer miles de repeticiones en busca de la perfección y de ejecutar saltos de 9 y 10 de calificación porque el grado de dificultad de los clavados se ha incrementado. Se dice sorprendido porque cinco seleccionados olímpicos son sus alumnos, pero aclara que no es ninguna casualidad. El primer clavadista que logró calificar a Juegos Olímpicos fue Germán Sánchez en Beijing 2008 con apenas 16 años, y se hubiera dado por satisfecho si para Londres 2012 hubiera clasificado uno más: Iván García, de 18 años. “Daniel Islas también fue mi atleta (pupilo de Jorge Rueda calificado en trampolín 3 metros individual y sincronizados), y Carolina Mendoza (de 15 años) estuvo aquí un año y medio (en la actualidad es alumna de Jorge Carreón, que participará en plataforma individual). Es un sistema que está funcionando y es la muestra de que se puede ganar con juveniles y hacer clavadistas que a los 14 o 15 años den frutos a nivel internacional. Es porque vieron que Germán, Paola Espinosa y Rommel Pacheco desde muy chiquitos ya estaban en Olímpicos. Ya rompimos la edad de 17 años como referente para llegar a las competencias más importantes. Nuestros clavadistas son muy jóvenes”, refiere.   Disputas   El entrenador vaticina que el equipo de clavados conseguirá como mínimo dos medallas en Londres, pero afirma que también hay posibilidades de obtener metales en las pruebas de sincronizados femenil y varonil porque las finales son directas entre los ochos países participantes. Por ejemplo, en plataforma femenil, la dupla Espinosa-Orozco peleará una presea con las parejas de China, Australia y Malasia, pues las otras cuatro tienen un nivel más bajo. “En las individuales metiéndose a las finales cualquiera puede agarrar medalla”, sostiene. –En 3 metros sincronizados e individual no se ha definido quién tirará, además de Yahel Castillo. Hasta tres horas antes de la competencia sabremos a quién elegirá la Federación e irremediablemente Daniel o Julián se verán afectados ¿Es sano llegar en esas condiciones? –se le pregunta. –Nadie tiene la culpa más que el mal proceso selectivo que provoca estas situaciones muy penosas. Daniel fue mi atleta 10 años, hay cariño. Sin embargo, para muchos de sus compañeros es injusto que le quieran dar el lugar a él. (En el selectivo de sincronizados Islas no participó porque se lesionó; su lugar lo tomó Sánchez y junto con Castillo obtuvo la plaza olímpica; en individual Daniel ganó la plaza). No señalo a nadie, pero lo que se debe hacer es pactar los selectivos seis meses o un año antes y respetarlos. “Se debió realizar un selectivo nacional entre todos los que tiran 3 metros y que todos dispu­taran esa plaza, no sólo Daniel y Julián. Querer solucionarlo a estas alturas provocaría enemistades y ya no hay tiempo. Por eso me vine acá, para descentralizar los clavados del Distrito Federal, donde hay muchos intereses en pugna. La mitad de la selección son mis muchachos y eso es lo mejor que me ha pasado entre todas las grillas y las mafias. Las cosas han caído por su propio peso.” –Usted permitió que Alejandra Orozco se fuera a entrenar con la china Ma Jin para hacer pareja con Paola y que Julián Sánchez trabaje con Jorge Rueda. ¿No teme que se queden con sus atletas? –Es una muestra de mi filosofía. Envío un mensaje de que tenemos que trabajar en equipo, en una sola selección. Alguien tenía que hacerlo por primera vez. Confío en que Ma Jin y Rueda van a hacer lo mejor, y saben que mis atletas van a regresar conmigo. Ves a los alemanes, canadienses, ingleses todos unidos cuando compite una de sus figuras, cualquiera que sea su nivel. Con eso hasta los mismos jueces te dan medio punto más, te ven con respeto y el atleta se siente protegido. A los entrenadores mexicanos, abunda el instructor, les hace falta trabajar como en la escuela china, con niveles de enseñanza y objetivos de aprendizaje con un mismo sistema y técnica en todo el país. Desde su óptica, todos ellos deberían trabajar unidos para fijar esos criterios (salidas, entradas, movimientos técnicos) y determinar, de acuerdo con la edad de los clavadistas, qué van a aprender y de qué manera, así como definir cuál es la mejor técnica para cada clavado.­ “En México cada uno trabajamos como queremos. Yo he estado buscando esa unidad, pero hay un poco de resistencia y es natural. A la par, debe haber una remuneración estable. Que no digan que porque no tienes a la estrella no vas a ganar bien. Obvio: debe ganar mejor el entrenador que da los resultados, pero hay equipos atrás que ayudan a ese entrenador. Que cada uno diga: ‘este es mi conocimiento y lo comparto para mejorar los clavados de México’, sin pensar en que los demás se van a aprovechar de ese conocimiento.”­

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