El comodín de La Habana

jueves, 16 de agosto de 2012
Cuba tiene en su poder un comodín para usarlo en sus casi permanentes pleitos diplomáticos con España: Se trata del joven Ángel Carromero, del derechista Partido Popular, quien conducía el auto en el que murieron los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero el pasado 22 de julio. Carromero, una figura menor hasta dentro de su partido, adquirió de pronto gran relevancia y al escarbar en sus antecedentes se encuentran ligas con la ultraderecha europea y, según Granma, con los enemigos de la Revolución asentados en Miami. MADRID (Proceso).- Ángel Carromero Barrios era prácticamente un desconocido fuera de la cantera de las juventudes del Partido Popular (PP) español. Eso cambió el pasado 22 de julio cuando los cables informativos que se difundieron por todo el mundo lo señalaron como el conductor del automóvil en el que se accidentaron y murieron los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero. El fatal accidente, ocurrido en la carretera a Bayamo rumbo a Santiago de Cuba, escaló hasta convertirse en el “primer incidente diplomático” entre el gobierno de Cuba y el del conservador español Mariano Rajoy. Así lo describió el miércoles 8 Florencio Domínguez, colaborador del periódico catalán La Vanguardia, en su artículo “Gestiones discretas”, donde describe la sensible disminución del tono declarativo en España sobre el accidente en la isla. Dice: “A las autoridades de La Habana lo ocurrido les ha puesto en bandeja una baza negociadora con España que les permite intercambiar la suerte del militante popular por algunas contrapartidas. Se han encontrado sin buscarlo en una partida de póquer, con la mano a su favor y las mejores cartas”. –¿Cuáles son los elementos que se pondrán en la mesa de negociación entre Cuba y España? –pregunta este corresponsal a Florencio Domínguez. –Aún no se sabe que hayan abierto su juego. Habrá que esperar a ver qué pone Cuba sobre la mesa –responde el también escritor y director editorial de la agencia Vasco Press.   El joven desconocido   En su entorno fue una sorpresa saber que este joven de 27 años, vicesecretario de Nuevas Generaciones (NG) del PP, estaba implicado en el accidente en el que murió el disidente cubano Oswaldo Payá, dirigente del Movimiento Cristiano de Liberación. Al igual que Carromero, resultó levemente herido el sueco Jens Aron Modig, a quien el editorial del periódico Granma del 31 de julio identifica como “líder del Partido Demócrata Cristiano Sueco, émulo del ultraconservador Tea Party norteamericano, y presidente de su Liga Juvenil”, ligado a “organizaciones anticubanas”, como el Instituto Republicano Internacional y vinculado con “quienes en la derecha nórdica más nos hostigan”. Si bien Modig pudo salir de la isla, Carromero permanece detenido, acusado de homicidio imprudencial. “Lo primero es que sí, nos sorprendió mucho. Casi nadie sabía que estaba en Cuba. Al menos yo no lo sabía”, dice escuetamente al reportero una joven del PP que pide el anonimato y habla del joven encausado por homicidio como “una gran persona”. Carromero proviene de una familia de clase media, estudió derecho, tiene dos hermanas mayores que él y desde los 18 años es miembro del PP, partido en el que además preside a las NG en el adinerado distrito Salamanca. Es asesor técnico de la concejal del PP Begoña Larrainzar, lo que representa que trabaja para el ayuntamiento de Madrid, el que gobierna Ana Botella, esposa del expresidente español José María Aznar. El editorial de Granma, órgano del Partido Comunista de Cuba, lo señala como “cercano a los connotados anticubanos José María Aznar, expresidente del gobierno, y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid”. Es el mismo editorial que destapó la detención, en marzo pasado, de ocho mexicanos realizando “actos subversivos” en la isla (Proceso 1866). Al joven español imputado en Cuba no se le conocen intervenciones públicas, pero si uno se guía por la página de NG del PP sí aparece en fotografías de muchos actos de partido, varias de ellas con Aznar y Aguirre. El trabajo partidista lo ha hecho a la sombra de Pablo Casado, actual diputado al Congreso y presidente de las NG, así como joven promesa de la corriente más conservadora de ese partido, que encabezan Aznar y Aguirre. Al revisar la cuenta de Twitter de Carromero se encuentran muchos mensajes sin trascendencia: anuncia su asistencia al festival Rock & Río Madrid, su visita al Hard Rock Café o que luego de trabajar le toca “tarde de terrazas”; pero por ejemplo el 29 de junio asistió al llamado Campus de Verano de la Fundación FAES, el think tank del PP, que preside Aznar. Ese día, cuando inauguró ese curso la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, el joven escribió: “Esto es vida. Escuela de FAES y piscina en Cercedilla. Qué buen viernes!!”. Pese a su bajo perfil, medios conservadores, como el periódico ABC, lo califican de “defensor de la libertad en el País Vasco y Cuba”, en el primer caso por haber participado en la campaña del eurodiputado ultraderechista Jaime Mayor Oreja. Frente a las sospechas que algunos disidentes cubanos y medios difundieron sobre un supuesto accidente provocado, las autoridades cubanas dieron a conocer una declaración en video del español en la que niega ese extremo y pide “a la comunidad internacional que, por favor, se centre en sacarme de aquí y no utilizar un accidente de tránsito, que podía haberle pasado a cualquiera, con fines políticos”. No obstante varios medios españoles reaccionaron con análisis sobre su lenguaje corporal y verbal, como el publicado el 31 de julio por el diario virtual Periodista Digital, que pone en duda dicha versión por considerar que “un español no utilizaría la expresión ‘accidente de tránsito’, puesto que la construcción utilizada en España es ‘accidente de tráfico’”. Critica que su versión se haya presentado en “un video grabado previamente, como haría un grupo terrorista con los secuestrados” y que “el régimen comunista cuenta con un rehén con el que presionar a España e impedir que impulse una política clara en el seno de la UE (Unión Europea) contra el sistema totalitario”. La madre del joven pidió prudencia a los medios para no entorpecer su defensa, que alimentó aún más el silencio que ya mantenían el gobierno de Mariano Rajoy y el PP, pues ninguno de sus voceros se ha manifestado oficialmente sobre el suceso.   Tensiones transatlánticas   España y Cuba mantienen una permanente tensión en sus relaciones diplomáticas desde 1996 cuando, a instancias del recién inaugurado gobierno de Aznar, Bruselas impulsó la Posición Común de la Unión Europea como un mecanismo que condiciona las relaciones del bloque europeo a avances democráticos y en materia de derechos humanos en Cuba. Desde entonces la hemeroteca registra múltiples casos de políticos españoles del PP y del PSOE que no han sido admitidos en la isla cuando pretendían ingresar a realizar actividades con la disidencia cubana. Un caso es el de Jorge Moragas, actual jefe de gabinete de Rajoy, a quien en octubre de 2004, cuando era diputado y secretario de Relaciones Internacionales del PP, el gobierno cubano lo declaró “inadmisible” al llegar al aeropuerto de La Habana. No pudo cumplir su agenda de contactos. El libro Fidel Castro. Biografía a dos voces (Debate, 2006), de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique –fruto de más de 100 horas de conversaciones con el líder cubano–, tiene un capítulo sobre España en el que el expresidente define a Aznar como un hombre que llegó al poder en 1996 “lleno de prejuicios, de odio reaccionario”, porque es un “reaccionario de pensamiento” y un hombre “conservador”. Lo califica de “la chancleta de Franco como personalidad” y considera que Aznar “estaba muy por debajo de Franco, como personalidad, por capacidad, como estadista”. Tras criticar el trato “grosero” de Aznar al frenar las pretensiones del rey Juan Carlos de viajar a Cuba –“mientras esté este caballerito Aznar (el monarca) no va a volver”, expresa–, Castro dice: “Veo en Aznar, como en Silvio Berlusconi, dos grandes lacayos, dos grandes herederos del fascismo, porque eso son”. En abril pasado esas tensiones se reanudaron cuando Aznar presentó la actualización del informe de la fundación FAES América Latina. Una agenda de Libertad 2012, que editó por primera vez en 2007. Esta vez el expresidente llenó de simbolismo la presentación, porque el acto tuvo lugar en el Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, donde hace 200 años fue promulgada la Constitución española que supuso el inicio de la independencia de los países de América. Entre sus invitados estaban Berta Soler, integrante de las Damas de Blanco; los periodistas excarcelados Raúl Rivero y Alejandro González Raga y los miembros del Movimiento Cristiano de Liberación –que presidía Oswaldo Payá– Rolando Saben y Regis Iglesias. También estuvieron el dirigente del Partido Demócrata Cristiano, Yaxys Cires, y de la Unión Liberal Cubana, Elías Amor, y los representantes de la Federación Española de Asociaciones Cubanas, Elena Larrinaga y Ernesto Gutiérrez Tamargo. Desde Cuba la respuesta vino por conducto de Granma en un editorial publicado el pasado 18 de abril, en el que critica la “nueva cruzada” de Aznar para “salvar la fe en el neoliberalismo” frente a la “herejía de los gobiernos populares de América Latina. Califica de “engendro” el informe de la FAES y considera que en él Aznar confunde “los deseos con la realidad”. Y señala que no es fortuito el momento escogido para “el lanzamiento de la operación”, en momentos que ha tomado un “renovado ímpetu” la integración latinoamericana, que “han saltado las alarmas de las élites conservadoras, enriquecidas durante siglos a costa de la explotación del subcontinente”. Tres meses después Granma se ocupó –en un editorial titulado La verdad y la razón (31 de julio)– de Carromero y de Modig, cuya operación describe como “una más entre muchas organizadas desde Miami, fundamentalmente, y también desde Madrid y Estocolmo”, contra Cuba. A decir de ese editorial, los dos jóvenes ultraconservadores europeos llegaron a Cuba por el aeropuerto de La Habana el 19 de julio. “Entraron con el propósito de financiar una organización juvenil ligada a Payá”. El diario cubano cuestiona que el mismo día del accidente se habían escrito 900 informaciones y 120 mil comentarios al respecto en las redes sociales, incluso algunas preguntando si el régimen era responsable de la muerte de Payá y de su acompañante. “Pero lo más interesante de la desproporcionada cobertura de prensa internacional a los hechos acaecidos es que pocos se preguntan qué hacían en nuestra isla los dos políticos europeos lesionados”, escribe el medio. Señala que ambos ingresaron a la isla con visas de turistas pero que “disimuladamente, en violación a su estatus migratorio, se involucraron en actividades netamente políticas contra el orden constitucional”. Sostiene que no actuaron por iniciativa propia sino que eran “parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco”, con el objetivo de traer financiamiento al movimiento que presidía Oswaldo Payá “y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a éste”. Granma señala que en esta operación Carromero recibió instrucciones del “diputado del PP, presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y exasesor de Aznar, Pablo Casado Blanco”. La instrucción era “ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también integrante del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar, que eran 12 mil euros, y un teléfono celular programado con los números necesarios”. Carromero –dice Granma– estableció contacto con Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño. “Modig ya nos había visitado en 2009 con similares propósitos, bajo instrucciones de Víctor Olmedo Capdepon, dirigente del Partido Demócrata Cristiano Sueco y redactor en jefe de la revista contrarrevolucionaria La Primavera de Cuba, radicada en Estocolmo y financiada por el Centro Internacional Demócrata Cristiano Sueco.” De ser ciertas las afirmaciones y fechas citadas por Granma, algunos comentarios escritos por el joven español en su cuenta de Twitter podrían tener mayor sentido. Por ejemplo el 18 de julio, el día previo a su viaje, escribió: “Cada día me gusta más Gloria Estefan, su música y lo que representa para mucha gente”. Y luego otro escrito en inglés: “Un sueco bailando sevillanas es demasiado para mí, olé!! Jajaja”. Después escribió el día 20, es decir, cuando supuestamente ya se encontraba en la isla: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. Antonio Elorza, historiador y catedrático de ciencias políticas de la Universidad Complutense, escribió el miércoles 8 en el Diario Vasco que “Payá había rechazado siempre las acusaciones de ser un instrumento de Estados Unidos; ahora su muerte queda asociada a dos militantes extranjeros de organizaciones abiertamente anticastristas”. Elorza recuerda lo cercados que están opositores como su amigo Elizardo Sánchez y se refiere a los riesgos de haber canalizado apoyos “a siglas descubiertas”, aun si no hubiera habido accidente. Al margen de las simpatías o antipatías que suscite el dirigente de NG –dice Elorza– debe tenerse en cuenta que el suceso tiene lugar en una dictadura, sistemática a la hora de vulnerar los derechos humanos y curtida en la tarea de forjar falsas explicaciones que conduzcan a la inevitable satanización de los agentes del imperialismo yanqui y a una total exculpación de las propias responsabilidades. Añade que tal vez el conductor haya cometido una grave imprudencia, pero “lo que no resulta admisible es verle forzado a una declaración televisada antes de ser inculpado, al estilo iraní, cuando carece en su reclusión de medios para oponerse a eventuales coacciones morales y físicas, prólogo de un juego pendular entre castigo y chantaje. La defensa de los derechos humanos concierne a todos los demócratas”.

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