Paseo por la Alameda Central en rehabilitación

jueves, 13 de septiembre de 2012
Con un presupuesto inicial de 74 millones de pesos, el parque central de la Ciudad de México será reabierto al público en noviembre, sin ambulantes, completamente remozado, si bien ya el monto se cuatriplicó. En un recorrido por la obra, el arquitecto Enrique Lastra detalló los trabajos: sustitución del adoquinado de los setenta por mármol de Santo Tomás, nuevo sistema de iluminación y de “riego moderno” para áreas verdes, restauración de fuentes, esculturas, kiosko y el Hemiciclo a Juárez. Pero destaca que la Alameda amarrará peatonalmente un “eje emblemático” de la urbe para unir el Zócalo con la Plaza de la República. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Primer jardín público de Latinoamérica e inspiración del célebre mural de Diego Rivera, la Alameda Central, aún en proceso de rehabilitación, contempla una inversión de 245 millones a la fecha–cantidad casi cuadruplicada a la inicial de marzo– y se reinaugurará en noviembre con la designación Jardín Histórico, Patrimonio Cultural de la Ciudad de México. El proyecto, que incluye elementos nuevos, es realizado por la Autoridad del Espacio Público (AEP) de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), y coordinado por el arquitecto Enrique Lastra, quien explicó a Proceso su idea central: “Es un proyecto que acariciamos desde que trabajamos en la Plaza de la República y nunca lo vimos como algo aislado, sino como parte de un eje emblemático de la Ciudad de México que enlaza tres espacios públicos, y los más importantes del Centro Histórico: Zócalo, Alameda y la Plaza de la Republica. “Lo importante de todo es que del corredor de Madero hasta la Plaza de la República no hay necesidad de subir escalones, incluida la Alameda. Es de una accesibilidad total, el peatón tiene siempre todo a su nivel y el coche es el que sube o baja a nivel del peatón. Si se pasa por Juárez es un solo plano, ahí pareciera que los coches entran a una zona que no les corresponde, entran a una rampa controlada para que pierda velocidad porque van entrando en una zona peatonal, por decirlo así, un espacio que no es suyo.” La “Rehabilitación de la Alameda y su entorno” incluye: el Hemiciclo a Juárez, pavimentación, áreas verdes, restauración de esculturas, remozamiento de fuentes, el kiosco, extensión de banquetas, así como la implementación de elementos nuevos: un sistema de iluminación y red de suministro de agua para fuentes y riego. Para el “entorno” se contempla el arreglo de las calles circundantes a la misma Alameda: la Avenida Juárez, las calle de Dr. Mora y Ángela Peralta en su totalidad, así como la Avenida Hidalgo. El trazo de la Alameda queda intacto: “No se está haciendo ningún trazo nuevo, es el que tenía, un eje central longitudinal, tres ejes transversales (perpendiculares a ese longitudinal de Juárez a Hidalgo), dos diagonales mayores (de esquina a esquina), y los ejes centrales semi-diagonales (desde el centro hasta el Hemiciclo a Juárez y al kiosco). Sólo que la traza estaba adulterada con pequeños desfases, y lo que se está haciendo son rectificaciones para dejarla lo más regular posible, no por capricho sino para que las visuales estén lo más abiertas posibles. Pero no hay ningún cambio. “Sus visuales son muy completas. Al caminar por el eje central longitudinal se atraviesan cuatro glorietas; en cada eje se atraviesan cuatro fuentes, en los ejes diagonales cinco fuentes, en ejes transversales tres. No estábamos acostumbrados a ver esto porque no se veía más allá de los plásticos agarrados de arboles, estructuras atadas a las esculturas o la fuentes siendo parte de un puesto ambulante.” Lastra, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, formó parte del equipo que de 1994 a 2003 realizó intervenciones arquitectónicas en Oaxaca, que incluyeron Teposcolula, Tequistepec, San Juan Bautista Coixtlahuaca y Santo Domingo de Guzmán, esta última con críticas adversas pues se reconstruyeron las bóvedas del exconvento con cañón, cuando a juicio de varios arquitectos no había elementos para confirmar que ese era su origen. A través del AEP en la Ciudad de México, desde que el arquitecto Felipe Leal entró a dirigir la Seduvi, lo invitó a trabajar y ha formado parte del proyecto del Corredor Peatonal, Madero, la Plaza de la República en 2010 (ambos obtuvieron el octavo Premio Bienal Iberoamericano de Arquitectura y Urbanismo 2012), la Plaza Garibaldi, la Plaza Valentín Gómez Farías en Mixcoac y ahora la Alameda. –¿Cuál ha sido el mayor problema de la Alameda? –Su dimensión. Son más de diez hectáreas, e incluir el entorno, las banquetas, corredores peatonales, trabajos de bordes, nueva plantación de vegetación e iluminación. Explica que para la pavimentación se levantó el adoquín que tenía colocado desde 1973. “Cuando lo puso de moda Pedro Ramírez Vázquez en el Museo de Antropología en Chapultepec y se extendió a todos los camellones, el problema es que de nuevo se ve espléndido pero se deteriora fácilmente y se cucharea, la parte central se desgasta, se acumula el agua y ésta lo rompe. Aquí estaba hecho una desgracia, ahora se introdujo mármol de Santo Tomás.” Al recorrer las Avenidas Hidalgo y Juárez se aprecia la colocación del mármol en secuencia lineal, similar a las líneas de un piso de duela, da la impresión de que al seguirlas se pudiera recorrer toda la Alameda, incluyendo las vueltas en las fuentes y el kiosco. Aclara Lastra: “El trabajo de La Alameda es una colectiva de trabajo en equipo, no me siento con un trabajo de autor aquí, soy parte de una comunidad del rescate al espacio público, y quisiera quitar esa impresión personal.”   Lo nuevo   Lastra dice que los capitalinos y visitantes podrán hacer valer con seguridad el dicho de “parece que vas por la Alameda”, pues se colocará iluminación –la adecuada a su parecer–, pensada para que la gente reconozca el rostro de la gente a una distancia de doce metros, haciendo el jardín más accesible para los transeúntes en la noche. Además de un sistema de agua y luz LED (diodo emisor de luz) para las fuentes, y un sistema de riego moderno para áreas verdes. Expresa al respecto: “Las fuentes de agua, dependiendo de su altura, llevan varias dinámicas, las más bajas son de brote como borbotón, además de sistemas LED de iluminación que van a un programa de computación integrados a la fuentes. Cada una tendrá dos cuartos de máquinas, uno hidráulico y otro eléctrico, es decir cada fuente tiene su propio sistema, requerirá tres ingenieros permanentes para las fuentes. “Creo que la Alameda se lo merece, es el primer parque latinoamericano y es un espacio recreativo de la Ciudad de México para todos sus visitantes. Si le incluimos un nuevo sistema de iluminación la gente empezará a ir mucho más, como en el caso de Madero, donde se calcula la asistencia de 300 mil personas diariamente, y en fines de semana hasta dos millones de personas por día en el Centro Histórico.” Dice también que las lámparas serán modernas, discretas, pero sobre todo eficientes: “La iluminación es un elemento nuevo, tendrá una calidad y luminosidad similar a la de Madero, y el piso ayudará a que se refleje, estará tremendamente iluminado, y está determinado para reconocer los rasgos faciales de una persona a doce metros de distancia, quizá hasta excesiva, pero vale la pena porque crea seguridad, así la gente se cuida entre sí. “Desde que empezamos con Madero estaba la luminaria pseudo-histórica con faroles tipo 1900 con un volumen tremendo, muy altas, una roca arriba que le cuelga una farola que no alumbra. Y eso aplica con la Alameda Central, había gente del INAH que no estaba convencida, pero dada la eficiencia, el ahorro y la utilidad de las nuevas quedaron convencidos. La iluminación del corredor Madero es sencilla, ni muy moderna ni hace alarde de historia, hicimos pruebas lumínicas y la diferencia es apabullante, diez veces menos mantenimiento, más económica y funcional.” Por otro lado señala que si la vista aérea se ve más clara es porque se podaron árboles, y se eliminaron dañinos, se plantaron jacarandas sobre Hidalgo donde se extendió la banqueta, y se conservaron las de Juárez. “La parte más delicada es la flora, porque hubo un abandono en los últimos cuarenta años con un criterio de plantación al arbitrio de los jardineros, a lo que podían o querían. Hay fresnos y queremos potenciarlos e introducir más, en 2010 la Procuradora Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal en su labor de poda quitó mil árboles dañados, pero le faltó en la parte sur-oriente que ahora trabajamos, así como quitamos arboles dañados que amenazaban ruptura o caída. “El espacio se ve más abierto, se están introduciendo jacarandas de borde, pero se plantarán entre cuatrocientos y quinientos árboles en parterres (espacios al centro de la Alameda). Estamos introduciendo pocas especies, como ocho, las más recomendables para la Ciudad de México y las más históricas. Además de la introducción de ahuehuetes y álamos, porque a raíz de este árbol es que se llama Alameda.” Mientras que el sistema de riego estará programado para tener un goteo cada treinta centímetros, muy eficiente a consideración del arquitecto, pues requiere poco mantenimiento y agua. El presupuesto inicial de 74 millones de pesos anunciado en marzo pasado por Seduvi, se ha elevado hasta casi cuadruplicarse, informó Octavio Rojas, de Comunicación Social, cantidad reunida entre los gobiernos federal y capitalino y la iniciativa privada. Pero no se dieron a conocer las cantidades desglosadas, ni las de cada parte. Cuando se concluya el trabajo de “Rehabilitación de la Alameda Central y su entorno”, ostentará el título de Jardín Histórico, Patrimonio Cultural de la Ciudad de México, adelantó a Proceso José de la Rosa, titular de la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal. Y como desde el inicio mismo de la obra se desalojaron ahí alrededor de 400 ambulantes, se le preguntó a de la Rosa si la declaratoria tendría eco para no permitirles de nuevo la entrada: “Sin afectar a nadie, no se va a permitir la permanencia de ambulantes, se trata de recuperar espacios públicos importantes, es uno de los puntos que vienen con la declaratoria que se publicará una vez hecha en la Gaceta Oficial de la Federación.” Sin ambulantes, pues, y luego de andar la Alameda Central, el público podrá visitar el Museo Mural Diego Rivera adjunto, donde se muestra el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.

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