Bruno Ferrrari y la ineptitud oficial en la "crisis del huevo"
Primero, la influenza aviar; luego la escasez de huevo y el alza de su precio hasta alcanzar niveles exorbitantes y después la apertura a la importación. Productores avícolas, empresarios de los sectores agrícolas y del comercio y economistas responsabilizan al secretario de Economía, quien se mostró incapaz de prever la crisis que se anunciaba a gritos. Peor: el problema pasó de ser sanitario a económico y finalmente social. A todo esto el gobierno federal responde con medidas paliativas pero no habla de establecer políticas alimentarias integrales o de ponerle orden a los mercados.
MÉXICO, D.F. (pROCESO).- Conseguir un kilo de huevo en México nunca fue tan difícil como en los últimos dos meses: Precios altos en las centrales de abastos, anaqueles vacíos en los autoservicios y ausencia del producto en las tiendas de las colonias populares, todo a raíz de la detección en Jalisco, el pasado junio, del virus A/H7N3 (causante de la influenza aviar) en 22.3 millones de gallinas que –según la versión oficial– fueron sacrificadas.
Según la Unión Nacional de Avicultores (UNA), los productores de huevo vieron mermadas sus ventas por 8 mil 617 millones de pesos además de que 7 mil 688 personas perdieron su empleo.
La “crisis del huevo” también elevó la inflación. Ésta se colocó en julio a una tasa anual de 4.42% mientras que en agosto se disparó a 4.57% anual, lo cual prendió las alarmas en el Banco de México (Banxico), ya que la meta inflacionaria para 2012 se ubica entre 3 y 4%.
El viernes 7, en su anuncio de política monetaria Banxico explicó que “la inflación general anual en México ha registrado un incremento inesperado en los últimos meses derivado de la ocurrencia de choques de oferta (epidemia de influenza aviar y aumento reciente en los precios internacionales de algunos granos), que han dado lugar a incrementos en los precios de algunos alimentos.
“La Junta (de Gobierno) se mantendrá atenta a la evolución de todos los determinantes de la inflación dado que el comportamiento de éstos podría hacer aconsejable ajustar al alza la tasa de interés de referencia. Particular atención se le pondrá a que las variaciones de precios relativos, tanto las resultantes de productos agropecuarios como de fluctuaciones del tipo de cambio, no generen efectos de segundo orden sobre la dinámica de la inflación”.
La carestía del huevo pudo prevenirse si se hubieran abierto las importaciones antes de que los precios se dispararan de menos de 18 a más de 40 pesos por kilogramo (en promedio) en menos de tres meses. No obstante la Secretaría de Economía (SE) quedó rebasada y no fue sino hasta mediados de agosto cuando abrió la importación del producto.
El pasado 14 de agosto la SE emitió dos acuerdos en los que anunció un cupo para importar 211 mil toneladas de huevo fresco para consumo humano y 24 mil 400 toneladas para uso industrial. Sin embargo la cantidad que ha entrado al país hasta ahora es de apenas unas 3 mil toneladas, según la Secretaría de Agricultura.
Para el doctor en ciencias sociales e investigador del Tecnológico de Monterrey (ITESM) Raymundo Tenorio es inexplicable la tardanza de la Secretaría de Economía en esta crisis.
Tenorio dice a Proceso: “Hace semanas se anunció ese brote de fiebre aviar en Jalisco y los especialistas predijeron la muerte de millones de aves ponedoras. Era previsible que la oferta iba a caer; si se sabe que la oferta caerá, como autoridad pudieron empezar a tomar las medidas de importación de huevo para que cuando éste escaseara, con el de importación se estabilizara el precio.
“Economía no impulsó rápidamente la importación de huevo pese a saber que en cuatro o seis semanas habría escasez, ya que reponer gallinas ponedoras lleva 16 semanas. Si estamos hablando de cuatro meses para recuperar las aves que se sacrificaron y no se va a tener oferta como productor, entonces van a aumentar los costos y subirá el precio del poco producto existente”, dice Tenorio en entrevista telefónica.
Según el presidente de la UNA, Jaime Crivelli Espinoza, a los productores nacionales les tomará meses recuperar al ciento por ciento la producción de huevo.
Explica a este semanario: “Teníamos sobreproducción de huevo. Ahorita caemos en la estacionalidad de la época de lluvias, cuando la duración del día empieza a disminuir y hay menos luz solar, lo que hace bajar entre 2 y 5% la producción. Siempre en esta época repunta el precio”, enfatiza.
No fue sino hasta el pasado jueves 13 cuando la dependencia a cargo de Bruno Ferrari publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que modifica la tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación, donde se establece la eliminación de aranceles a la importación del alimento procedente de países como Costa Rica, Colombia o Rusia, con los que México no tiene acuerdos comerciales.
Para el presidente de la UNA saldrá “más caro el caldo que las albóndigas” ya que de inicio las 3 mil toneladas que entraron al país (dirigidas sobre todo al Estado de México y al Distrito Federal) vienen del mercado estadunidense, donde la oferta también es reducida.
“El huevo que hemos podido traer cuesta hasta tres dólares la docena, casi 40 pesos. Un kilo de huevo grande sale como en 60 pesos. Tenemos que importar huevo chico destinado a uso industrial, pero que en México será para plato”, señala en entrevista.
Sobre el producto que el gobierno federal pretende traer de otros países, el costo es más elevado ya que “no hay mucho huevo disponible en el mundo y los gastos de traslado son más caros”, advierte el también médico veterinario.
–¿Esa situación la sabía la Secretaría de Economía? –se le pregunta.
–No sé si el gobierno federal lo sabía, pero lo sabemos nosotros los productores porque estamos comunicados con todas las organizaciones avícolas del mundo y nos llega información.
La empresa ganadora
En México las principales empresas productoras y comercializadoras son Proteína Animal y Bachoco. Las dos abarcan más de 25% del mercado. En menor medida les siguen El Calvario, Empresas Guadalupe, Socorro Romero Sánchez y Granjas Avícolas Rancho Grande.
Según reportes de la Bolsa Mexicana de Valores, Bachoco logró incrementar el precio de sus acciones en plena “crisis del huevo”, ya que el pasado 25 de julio cada una de sus acciones valía 26.35 pesos, su máximo nivel de cotización en lo que va de 2012.
De acuerdo con la UNA, México es el quinto productor de huevo después de China, Estados Unidos, India y Japón; en el país representa 23% del producto interno bruto agropecuario nacional.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Jalisco (donde se originó la epidemia de influenza aviar) es el estado que más gallinas ponedoras tiene: 32.9 millones; le sigue Sinaloa con 15.9 millones, Puebla con 13.9 y Nuevo León con 4.9 millones. México consume 2.3 millones de toneladas de huevo al año.
La cuestión es que ahora el país pasa de potencia productora a importador de huevo de menor calidad nutrimental. Crivelli señala que la importación pasará de 5% previo a la crisis a 15%.
Es decir que ahora México importa huevo más pequeño y con menor cantidad de proteínas para consumo humano.
“Ahora hay mucho huevo chiquito, porque ese huevo se iba a industrializar; ahora con tal de abastecer estamos demandando huevo chico a los mercados”, dice Crivelli.
La decisión del gobierno federal de abrir la importación de huevo pretende además acabar con la especulación del producto, otro de los flagelos en el abasto.
El pasado 23 de agosto el dirigente de la UNA se reunió con Ferrari y con Francisco Mayorga, secretario de Agricultura, para acordar que el kilogramo de huevo importado se venda en México a entre 22 y 25 pesos.
De los 40 pesos que llegó a costar el kilo de huevo por la crisis, en algunos estados –Puebla y Veracruz entre ellos– el precio se disparó hasta 68 pesos, según información publicada en La Jornada el pasado 24 de agosto.
El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, solicitó a Economía un cupo de importación de huevo para bajar el precio a menos de 20 pesos por kilo, como lo hizo el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.
Ante la lentitud de las reacciones federales, los gobiernos estatales empezaron a movilizarse para tratar de acabar con la crisis del huevo, que encarece el producto en toda la República.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, el precio del kilo de huevo blanco en la Central de Abasto de la Ciudad de México se ubicó al mayoreo en 28 pesos, mientras que al menudeo en 30 la segunda semana de septiembre.
En la Central de Abasto de Acapulco el precio al mayoreo fue de 31 pesos y al menudeo de 32; en el Mercado de Abasto de Morelia, a 29 pesos al mayoreo y al menudeo se dispara a 33; mientras que en el Módulo de Abastos de Tampico, Ciudad Madero y Altamira, en Tamaulipas, se cotiza en 33 pesos al mayoreo y 34 al menudeo.
Para Tenorio las tiendas de abarrotes son las más perjudicadas porque son las que le compran a los bodegueros y éstos especulan. “El de la tienda de barrio tiene que ganarse su partecita y toda esa cadena de distribución duplica el precio”, explica.
Señalan a Ferrari
El pasado 30 de agosto empresarios de la industria del pan, abarrotes y mercados mayoristas aseguraron que el secretario de Economía aplica “una política de cacería de brujas” contra los pequeños y medianos comerciantes para justificar el deficiente manejo del problema por la carestía de huevo.
Para Tenorio se pudieron estabilizar los precios del huevo al tomar medidas para que no ocurriera lo que sucede en estos momentos en la calle, lo cual mutó de un problema de salud aviar a un problema económico y terminó en un problema social.
Aunado a esta situación el poder adquisitivo del salario de los mexicanos se va reduciendo por el incremento inflacionario.
El también director de la carrera de Economía y Finanzas del ITESM, Campus Santa Fe, enfatiza: “Con los altos niveles de inflación se deteriora el salario real; a final de cuentas los ingresos no aumentan y la inflación sí. Hay un deterioro en el salario real”.
Según datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, de junio de 2007 a junio de 2012 el poder adquisitivo del salario ha bajado 3.8%.
Además los productores nacionales tendrán ahora más problemas para producir huevo por los incrementos de los precios internacionales del maíz amarillo, cuya importación cuesta 4 mil pesos o más por tonelada.
De enero a julio se han importado 1 millón 455 mil toneladas de maíz para uso agropecuario.
El presidente de la UNA advierte que “los costos de producción están carísimos y el encarecimiento de los granos es lo que viene y no se sabe a cuánto podamos llegar. Necesitamos granos y que México se preocupe más por producirlos”.
Sin embargo esa no es la principal prioridad para el actual gobierno. La doctora Blanca Rubio, especialista en mercados internacionales de granos, asegura a Proceso que México no es autosuficiente en maíz amarillo debido a la ausencia de una política de aliento a la producción nacional.
“En términos productivos, si hubiera una política de aliento a la producción nacional podríamos ser autosuficientes; no lo somos en maíz amarillo. Dependemos de las importaciones de Estados Unidos, principal productor y donde los precios se dispararon 50% en junio ante las especulaciones creadas por la sequía para este año... Esto provocará un aumento de precio en los productos pecuarios.”
La doctora en economía sentencia que el gobierno ha tenido una “visión cortoplacista que trata de resolver los problemas, pero no prevé lo que va a venir... No hay interés en resolver el problema de la crisis alimentaria desde 2008 cuando estalló la primera fase; lo que se hizo es abrir la frontera a otros países que no tienen tratados comerciales con México para importar sin aranceles”.
Esa vez, comenta, se prometió una reserva estratégica de granos, lo que tampoco se ha podido llevar a cabo por falta de infraestructura.
El pasado 24 de agosto Calderón anunció medidas que buscan resolver el problema del desabasto de huevo. Sus “acciones para proteger la economía” prevén un acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y panificadores para que vendan huevo y pan a precios accesibles al consumidor, un frente común con gobernadores para erradicar prácticas comerciales abusivas y que todas las tiendas Diconsa y Liconsa vendan huevo en zonas marginadas del país, además de un respaldo de 3 mil millones de pesos a productores.
La penúltima semana de agosto Ferrari llegó a recomendar a la población no consumir huevo y sustituirlo por otras fuentes de proteínas, como las salchichas, el jamón u otras carnes rojas. l