Conflicto en el INAH, a la PGR

lunes, 3 de septiembre de 2012
Las denuncias contra el patrimonio cultural arqueológico y monumetal en diversos sitios del país que los investigadores del INAH han señalado contra sus autoridades, se convirtió en una dura confrontación. Y es que mientras el instituto ha interpuesto una denuncia contra el líder del sindicato de académicos, Felipe Echenique, ahora el gremio inició otra en la que acusan al presidente Felipe Calderón como principal responsable. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Tras reiterar que con la respuesta de la Oficina de la Presidencia de la República a sus denuncias, Felipe Calderón Hinojosa se convierte en cómplice de los daños al patrimonio arqueológico e histórico de la nación, los investigadores y arquitectos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunciaron que presentarán una denuncia formal contra él ante la Procuraduría General de la República (PGR). Como lo consignó la agencia apro en su momento, hace ya más de un mes los especialistas del INAH iniciaron protestas por la construcción de un museo en la zona arqueológica de Tzintzuntzan, en Michoacán; las obras en los Fuertes de Loreto y Guadalupe, en Puebla; la demolición de varios inmuebles históricos en Hidalgo del Parral, Chihuahua, y otra serie de afectaciones al patrimonio cultural en varios puntos del país. En el número de la semana pasada, Proceso las detalló y recogió la voz de los especialistas, quienes acusaron como responsables no sólo al director del INAH, Alfonso de Maria y Campos Castelló, y a su coordinadora nacional de arqueología, Nelly Robles García, sino a Calderón. Por el caso de Tzintzuntzan, Michoacán, que a decir de los sindicatos de investigadores del INAH nació como un Proyecto Especial impulsado por el mismo Calderón, el pasado 22 de agosto presentaron una denuncia ante la PGR, turnada a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales. Ahora, en una rueda de prensa encabezada por el historiador Felipe Echenique y la arquitecta Marcela Pérez Cruz, dieron a conocer que iniciarán otra por los daños a los fuertes. Según Echenique, Calderón –como titular del ejecutivo– es el principal responsable de la aplicación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que ha sido violada con las mencionadas obras. Y no puede argumentar ignorancia puesto que profesores eméritos del INAH y los académicos y arquitectos le hicieron llegar sendas cartas en las cuales le advirtieron que “son –parafraseando al doctor Lorenzo Meyer– un crimen de lesa historia”. Por tanto su nombre encabezará la lista de los funcionarios denunciados, entre ellos el secretario de Educación Pública, José Ángel Córdova Villalobos, e incluso su antecesor Alonso Lujambio (ahora senador, un “cordero de Cordero”, según sus propias palabras), pues fue en su periodo cuando se autorizaron las obras en Puebla, y Alfonso de Maria y Campos. Se tiene previsto que Calderón reinaugure los fuertes el 8 de septiembre, en el marco de las conmemoraciones por el 150 aniversario luctuoso de Ignacio Zaragoza, así como de la Batalla de Puebla. Según Echenique se ha especulado incluso que podría dar el Grito del 15 en Puebla. La denuncia será presentada el día 5 y el 6 harán una manifestación en la cual clausurarán simbólicamente las obras. Sitio en el cual se realizó la batalla más simbólica y enorgullecedora para los mexicanos, pues las fuerzas encabezadas por Zaragoza vencieron al supuestamente invencible ejército francés, los fuertes de Guadalupe y Loreto ya no son más el lugar cívico e histórico que recordaba aquella épica. El de Guadalupe, en palabras de Echenique, ha sido “totalmente aniquilado por una construcción moderna” dentro de la cual quedó el edificio histórico “de una manera por demás espantosa”, yendo en contra de cualquiera de los preceptos de conservación y restauración establecidos por documentos como la Carta de Venecia, suscrita por México. Al de Loreto se le cambió el guión museográfico para privilegiar la historia del inmueble colonial por encima “del símbolo patrio que significaba en la batalla del 5 de mayo de 1862”.   Ahí está el detalle   En cuanto a Tzintzuntzan, el historiador habla de testimonios que afirman que Calderón visitó la zona arqueológica y le molestó el estado en el cual la encontró, por lo cual llamó a De Maria para exigirle una explicación. Así surgió la idea de crear un nuevo museo, y se atribuye a un capricho del titular del INAH su edificación sobre los restos de una pirámide. Este semanario ha solicitado una entrevista con De Maria para conocer su versión. Se le pidió también hace unos años cuando se autorizó el show de luz y sonido para Teotihuacán e incluso desde el inicio de su gestión se le invitó a presentar su proyecto en estas páginas. Nunca ha dado respuesta. Tal proyecto fue avalado por el Consejo de Arqueología, presidido por Pedro Francisco Sánchez Nava, y la Coordinación Nacional de Arqueología, encabezada por Nelly Robles, con el argumento de que previamente se realizó un “salvamento arqueológico”, cuando los investigadores sostienen que éstos se están realizando con personal externo al INAH. Se omite, dicen los especialistas del instituto en respuesta al Consejo de Arqueología, “que existe una delimitación realizada por la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos del INAH en cuya poligonal envolvente se estableció la restricción total al uso del suelo sólo para fines de conservación e investigación y que ya existe un museo en el sitio, cuya adecuación y actualización hubiese evitado la problemática suscitada”. Y así Echenique detalla en entrevista con Proceso, que la arqueóloga Nelly Robles es responsable del proyecto y contrató a arqueólogos externos al instituto (que no han tenido experiencia en Michoacán), en lugar de consultar a los especialistas en la zona, Arturo Oliveros y Enrique Cárdenas. Ella insiste en que se hizo el salvamento. Pero fotografías muestran que se hicieron calas sólo para ver los muros de la plataforma prehispánica. Luego decidieron tapar los restos en lugar de hacer la excavación completa y necesaria para sacar las estructuras, hacer el trabajo arqueológico y de investigación y saber qué había ahí: “Esto es preocupante porque la zona arqueológica no ha sido explorada científicamente. Como nunca hay dinero más que para la pura conservación no autorizan proyectos de investigación. El último se hizo en los años sesenta, con Román Piña Chan, pero fue más de conservación... Ahora llega Nelly Robles, según esto con un proyecto de conservación, y en vez de conservar se pone a construir.” Tras aclarar que los investigadores del INAH no están en contra de la política institucional de salvamento, indica que el problema es que ahora se generaliza como una forma de trabajar y liberar piezas y estructuras sin que haya proyectos de investigación científica que lo justifiquen. El salvamento se utiliza frecuentemente cuando se van a hacer obras, por ejemplo, carreteras o de ingeniería hidráulica, en las cuales pueden hallarse vestigios arqueológicos. Cuando se encuentran piezas importantes se rescatan, se hace un registro y se llevan al INAH. En el caso de los monumentos se ve de qué se trata y, si así se considera, se modifica el proyecto. Es el caso de Izapa, Chiapas, donde iba a pasar una carretera en medio de las estructuras prehispánicas y se modificó el trazo. El problema, explica Echenique, es que ahora el objetivo principal del salvamento no es la conservación sino sacar y sacar piezas. Precisamente porque en ocasiones los arqueólogos no son del INAH, eso causa una falta de control. Denuncia al respecto que en Amecameca el arqueólogo responsable trabajó por cuatro meses y no se sabe dónde está el material excavado: “Ahí hay un problema gravísimo, porque al no tener el control del arqueólogo no hay un inventario ni catálogo de los materiales excavados. Los arquéologos contaratados muchas veces no tienen vehículo oficial ni oficinas donde ir a guardar las piezas. Es algo que de veras estamos viendo con mucho, mucho escándalo. Los compañeros de Amecameca exigen se les muestren las piezas sacadas y les dicen que no se puede, lo único que les enseñan son figuras muy pequeñitas, cuando los propios vecinos aseguran que los vieron sacar piezas grandes.” Subraya el historiador que el argumento del salvamento en Tzintzuntzan es cuestionable. La ley no permite construir sobre una estructura prehispánica, afrima, en réplica al presidente del Consejo de Arqueología del instituto, Francisco Sánchez Nava, entrevistado por este semanario la semana anterior. Además, señala, no se ha justificado la necesidad de otro museo porque al no haber trabajos de excavación recientes no hay piezas arqueológicas nuevas, se pretende incluir materiales de Chupícuaro y de otros sitios. Y con la nueva construcción ya no se podrán hacer investigaciones en el futuro que permitan la comprensión de la zona arqueológica. –Se ha dicho que muchos trabajos de salvamento dan prioridad a los intereses económicos y no a la preservación del patrimonio: –Sí, ésa es ahora la regla. Y afirma que en el caso de Izapa el asunto era más complejo porque la carretera está concesionada a españoles con derecho de vía de 20 metros de cada lado. “Imagínate, iba a pasar por el centro de la zona arqueológica y se iban a quedar con los derechos de vía a un lado, iban a poner sus tiendas, sus paraderos.”   Modelos opuestos   A pregunta de Proceso, Echenique indica que desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari existe la falsa concepción de que el patrimonio arqueológico e histórico es un recurso económico. En su opinión, bien planeado, podría contribuir, pero no como lo están haciendo ahora. –¿Es reflejo de la disociación entre el modelo educativo y cultural que dio origen al INAH y el neoliberal impuesto por los últimos gobiernos? –Sí, es la confrontación de esos dos modelos: el de nosotros que creemos en el sistema educativo, la formación cívico-histórica, el conocimiento, la reflexión del pasado para construir mejores futuros, y los otros, los de la explotación donde les anda valiendo madres todo lo demás y quieren sólo la utilizacion del bien como un recurso económico. La expectativa es que esas políticas se acentuarán en el próximo gobierno, pues avalado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación llega Enrique Peña Nieto, a quien llama “el señor de los foquitos, el que quería poner foquitos en Teotihuacán...”. Dice además: “No sabemos si aprendió la lección, lo veremos en los primeros días cuando nombre al secretario de Educación Pública y al director del INAH.” Por el asunto del “show” en Teotihuacán, trabajadores del INAH también interpusieron una denuncia. No hay responsables penales, se sobreseyó. Se esperaba en parte del ámbito cultural la destitución de De Maria, pero tampoco ocurrió. Circula la versión que lo atribuye a la amistad entre la madre del funcionario, Teresa Castelló, y a la de Calderón, Carmen Hinojosa. Esta semana comenzó a circular en la red una carta en apoyo a los académicos del INAH, suscrita por más de 750 personas, entre ellas miembros de la comunidad cultural y académica del país. El investigador de la UNAM, Alfredo López Austin, expresó su adhesión a la “legítima defensa ciudadana de los bienes nacionales”, y lo hizo también el historiador de arte Alberto Híjar, quien pidió además un alto a la represión, por la respuesta que las autoridades dieron a la demanda de los investigadores, que fue denunciar penalmente a Echenique March. El historiador anunció al respecto que el 16 de septiembre responderá por escrito a esa demanda que tiene el propósito de intimidar, pero que no acallará al movimiento. Y dio a conocer que seguirán las movilizaciones los fines de semana en el Museo Nacional de Antropología (MNA), con actividades artísticas ofrecidas solidariamente por trabajadores de Bellas Artes. Parte del gremio cinematográfico, representado por el cienasta Víctor Ugalde, proyectará ciclos de cine. Harán lo posible por permitir la entrada gratuita al museo los sábados (el domingo no tiene costo). Están evaluando pedir a la próxima legislatura se establezca la gratuidad en museos nacionales y regionales, así como en zonas arqueológicas, pues los días que han estado en el MNA han constatado que con la entrada libre asisten cientos de mexicanos que de otra forma no podrían costear el acceso de toda su familia. “Todos juntos –concluyó Echenique– tenemos que defender nuestro patrimonio arqueológico e histórico, la necesidad de una educación laica y gratuita, y la extensión de la educación para toda la sociedad mexicana. No podremos revertir la degradación en la que está la sociedad si no le metemos ganas a estas actividades que realmente son formativas del ciudadano mexicano.”

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