Obama, a contracorriente

lunes, 3 de septiembre de 2012
La popularidad de Barack Obama está en un nivel bajo, preocupante para los demócratas estadunidenses. El mandatario no cumplió todas sus promesas de campaña y eso se lo cobrarán los ciudadanos el próximo 6 de noviembre en las urnas, dicen los analistas. Por su parte las encuestas no se atreven a pronosticar un ganador de la contienda presidencial, de tan cerradas que están las cifras. La convención demócrata que se celebrará esta semana en Charlotte es la última oportunidad para Obama, quien implora otros cuatro años para “acabar la tarea”. TAMPA, FLORIDA (Proceso).- Esta semana Barack Obama enfrentará su reto político más difícil: convencer a los electores de Estados Unidos de que no ha sido un presidente ineficiente y que merece otra oportunidad. En la Convención Nacional del Partido Demócrata (CNPD) –del 3 al 6 de septiembre en Charlotte, Carolina del Norte– el mandatario enfrentará la insatisfacción de los electores que ponen en riesgo sus aspiraciones de reelección. “En su primera campaña presidencial prometió muchas cosas que no cumplió cuando llegó a la Casa Blanca. La gente no las olvida y en este país los insatisfechos cobran venganza con su voto”, dice a Proceso David Gergen, asesor en asuntos políticos en las presidencias (republicanas y demócratas) de Ronald Reagan, Bill Clinton y George W. Bush. Obama “lucha a contracorriente. La crisis económica no es su culpa, la heredó del presidente Bush; pero en cuatro años no la ha podido solucionar y eso es lo único que cuenta para los electores”, anota Gergen, uno de los analistas electorales y políticos más reconocidos en su país. Las elecciones presidenciales del próximo 6 de noviembre serán un referéndum para Obama: Su mandato presidencial no fue lo que se esperaba y Mitt Romney, el candidato republicano, quiere aprovechar esa realidad. Ahora más que en la elección de noviembre de 2008, los estadunidenses votarán por quien ofrezca la mejor opción para sus intereses económicos. El desplome en la popularidad de Obama ofrece a Romney una oportunidad de oro para intentar apoderase de la Casa Blanca. “Será una elección muy cerrada; en términos porcentuales el margen de victoria podría ser menor a 4%”, vaticina Gergen. Las encuestas recientes también pronostican una elección muy disputada. El más reciente sondeo diario de Reporte Rasmussen registra 46% de apoyo a la relección de Obama frente a 45% de respaldo a Romney. La de Gallup, que se llevó a cabo una vez que concluyó en esta ciudad la Convención del Partido Republicano, encontró que 47% de los votantes estadunidenses quieren darle a Obama un segundo mandato, contra 46% que quiere a Romney. Lo más sobresaliente de la encuesta de Gallup fue que al preguntarle a los electores sobre el trabajo de Obama como presidente, 47% respondió que lo descalificaba contra 43% que lo aplaudía. “Ayúdenme a terminar la tarea”   La CNPD será la plataforma de Obama para pedir cuatro años más en la Casa Blanca. “Estoy haciendo todo lo que puedo para levantar la economía, pero no ha sido fácil”, admitió el martes 28 en una gira por Ohio. “Heredé un país en ruinas. Sólo en el último mes de la anterior presidencia (la de George W. Bush) se perdieron 800 mil empleos; pero hemos logrado revertir la cifra y en tres años se crearon 2 millones de nuevas plazas de trabajo. Ayúdenme con su voto a terminar la tarea”, agregó. La realidad económica de Estados Unidos le da la razón a Obama, pero eso no es suficiente para los electores. La tasa nacional de desempleo está en 8.3%, pero hay 12.8 millones de estadunidenses que no encuentran trabajo desde hace dos años. La Casa Blanca defiende al presidente con el argumento de que el Congreso –dominado por los republicanos– ha bloqueado todas las propuestas económicas de Obama. Esto es verdad, pero a los estadunidenses desempleados, a los que han perdido sus casas por la crisis hipotecaria, a los jóvenes egresados de las universidades y que no tienen opción laboral y a los pequeños empresarios que han cerrado sus negocios lo único que les importa es un presidente que les cumpla, que dé resultados. “Ya nadie se acuerda de que Obama rescató al sector automotriz y que esto ha ayudado a crear empleos; que también rescató a la banca privada con una decisión ejecutiva nada popular, pero que ayudó a que la nación no se fuera a la bancarrota”, enfatiza Gergen. “A un elector de clase media sin empleo no le interesa la salud de la industria automotriz ni de Wall Street simplemente porque él se siente abandonado por el presidente, y ese será tal vez un voto en contra”, añade.   Diversidad étnica   Antonio Villaraigosa, alcalde de Los Ángeles, presidirá la CNPD en Charlotte. En entrevista con Proceso asegura que a Obama lo aplaudirán las más de 65 mil personas que asistirán al estadio Bank of America, donde será oficialmente abanderado por segunda vez candidato presidencial demócrata. “Eso será un mensaje importante para los electores porque, a diferencia de la Convención Republicana, donde 99% de los asistentes eran anglosajones o blancos, en la nuestra, la de Charlotte, la diversidad étnica marcará la diferencia”, afirma. Los analistas políticos y electorales de Estados Unidos coinciden con Villaraigosa en que la Convención Demócrata será étnicamente más diversa que la republicana, pero no están convencidos de que esto sea un mensaje que resuelva de golpe el problema de la insatisfacción electoral. –¿A qué atribuye usted la pérdida de popularidad del presidente?, a que sigue subiendo el número de electores insatisfechos o a que Romney está teniendo éxito en su campaña para desprestigiarlo –se le pregunta al alcalde de Los Ángeles. –No puedo negar que será una elección cerrada, pero creo que al final la gente se dará cuenta de que lo que necesita el presidente es tiempo, otros cuatro años en la Casa Blanca, para terminar el trabajo que empezó hace cuatro años, y eso es lo que vamos a recoger de la gente en Charlotte. –¿No se sienten amenazados por Romney y su campaña de desacreditación contra Obama? –No porque Romney no ofrece nada a la clase media. Él sólo habla de bajarle impuestos a los ricos y a las empresas, según él para crear más empleos. Quiere revertir la Ley del Seguro de Salud Pública para Todos que se aprobó con el gobierno del presidente Obama, y todo esto va en perjuicio de los estadunidenses que no tienen trabajo y de los más pobres. Confianza demócrata   Ninguno de los funcionarios de la campaña de reelección de Obama acepta siquiera la posibilidad de un riesgo de derrota ante Romney, porque al republicano lo ven como un candidato débil. Gabriela Domenzain, directora de prensa para medios hispanos de la campaña de Obama, confía en que con la CNPD se llenarán los “huecos de insatisfacción” que hay entre el electorado para con el presidente. “De aquí a las elecciones se dedicará a presentar los resultados económicos de su gobierno y eso marcará la diferencia para derrotar a Romney”, afirma. En Charlotte Obama pedirá cuatro años más para terminar una reforma económica que, según él, han bloqueado los republicanos. Pero Romney, con el argumento de que el presidente ya tuvo su oportunidad, pero que no cumplió ni logró lo prometido, sigue creando incertidumbre entre los votantes. Los electores independientes y los jóvenes que comparten las propuestas e ideas de Obama para sacar de la crisis al país, de acuerdo con el análisis de Gergen, podrían ser quienes definan el resultado de noviembre. “Aunque hay una dificultad: que los independientes y los jóvenes están cansados de las promesas políticas de los demócratas y los republicanos. Romney no los convence, pero tampoco Obama. La elección será un volado”, concluye Gergen.

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