Tras el membrete de "pueblos mágicos", la marginalidad

martes, 4 de septiembre de 2012 · 20:24
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La etnóloga Lina Odena Güemes, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), coincide con el historiador Felipe Echenique en que más allá de la acción de los funcionarios responsables, los recientes daños al patrimonio arqueológico e histórico son resultado de una política de Estado encabezada por Felipe Calderón. Presente durante la conferencia de prensa de los académicos del Instituto, la investigadora hizo ver que además de los perjuicios al patrimonio material, muchas comunidades indígenas han sido afectadas con los trabajos mal planificados en las zonas arqueológicas y los monumentos, pues además de vivir en la extrema pobreza, son víctimas de la expropiación. Acorde con el teórico Alessandro Baricco (citado por ella en el discurso con el cual recibió una presea por sus 52 años en el INAH) en la definición de los bárbaros como “las nuevas oleadas de destructores de la civilización… que olvidan que el pasado es la herencia de la humanidad presente”, calificó a éste como el tiempo de los bárbaros, de los “vándalos” que arrasan con los pueblos, con la vida de la gente y juegan con su miseria y su seguridad. Recordó los pesares y hambrunas de las poblaciones huichola y rarámuri para enfatizar que los etnólogos y antropólogos del INAH también alzan la voz por los indígenas perjudicados por el “empoderamiento (aunque le parece horrorosa la palabra) de funcionarios, de corifeos de los funcionarios, de todos los servidores incondicionales de los funcionarios impuestos, que no tienen que ver nada con la antropología ni con el patrimonio cultural”. En seguida exigió al director del instituto, Alfonso de Maria y Campos, el diálogo y que dé respuesta a las demandas de los académicos. Y a Calderón “que no termine este sexenio con la forma tan miserable de tratar a la población”. Tras su intervención, muy ovacionada por sus colegas, la especialista abundó en entrevista con Proceso que tanto Vicente Fox como Calderón han implementado una política impuesta por el capitalismo y neoliberalismo, por el arribo a una modernidad que pierde a la tradición y la oculta”. Cita al filósofo polaco Zygmunt Bauman, quien define a la actual como una “sociedad líquida”, en la cual todo se diluye: los valores, la ética… y hay una descolocación del sujeto social que pierde sus asideros pues lo que priva son los medios: “Privan la radio y la televisión básicamente. La población depende de la información que estos dan, es una sociedad tecnológica movida por la tecnología de las redes sociales, el internet, lo cual bien usado no tiene problema, pero usado para desinformar, atacar, para exigirle a una población hambrienta que haga sus tramites vía internet, sus citas al registro civil vía internet, me parece un agravio mayúsculo. “Me parece que exigir a las comunidades indígenas que se eduquen a través de televisoras que jamás funcionan –como las que se compraron en tiempos de Fox– es el engaño mayor, es la ilusión de que la tecnología al suplir todo resuelve los problemas sociales.” –Se han señalado los daños al patrimonio arqueológico y arquitectónico, ¿es verdad que la investigación histórica y antropológica también está en crisis y que se ha reducido su presupuesto para beneficiar proyectos con enfoque turístico? –Efectivamente, el turismo es una de las utopías del neoliberalismo. Es creer que por meter fuentes de trabajo el problema económico se resuelve en México. Lo que se hace es vender las tierras a grandes transnacionales, porque el capital no tiene domicilio fijo, es una entidad que se mueve por todos lados, entonces se venden las costas mexicanas, para poner un ejemplo: Cancún, ahora se detuvo lo de Cabo Pulmo (nuevo nombre del megaproyecto Cabo Cortés de la empresa española OHL), pero en seguida viene otro proyecto. Ciertamente, dice, con el turismo se abren fuentes de trabajo, pero de recamarera y barman… Con salarios mínimos para servidores de un turismo extranjero, “porque los mexicanos hace mucho que no vamos a Cancún, al menos es mi caso”. A cambio hay más basura y contaminación, y al final los capitales extranjeros, italianos, estadunidenses se fugan de México y aquí no queda nada: “Sólo la idea de los gobiernos de que con esto se da trabajo, pero se está vendiendo el territorio nacional, contaminando la playas… Es poco el dinero que ingresa y es un dinero pasajero, junto con esto ingresa la droga, ingresa la creación de valores hacia una sociedad de consumo. La gente busca ahora la mejor ropita, viajar, etcétera. Es muy legítimo, pero es algo que se crea, es una Disneylandia virtual creada para que la gente tenga aspiraciones.” En su discurso de reconocimiento, advertía, ya que el turismo es un paliativo y termina con los ecosistemas “y todavía, agencias ajenas al INAH nos hablan de ‘pueblos mágicos’. El espectáculo consiste en poner luz y sonido y en ocultar, con habilidad, a los pobres que merodean en los sitios de alta marginalidad del sistema”. Cuando en febrero de 2007, De Maria ofreció su primera rueda de prensa, expresó su sorpresa porque el INAH “es totalmente académico” y su mayor fuerza son sus investigadores. Se le comenta a la etnóloga y dice: “Seguramente es un hombre ilustrado, un hombre preparado en un ámbito de la cultura, pero no en la antropología y creo que tampoco en la administración. Un buen administrador no tiene que ser forzosamente un antropólogo, pero debe allegarse de personas que conozcan la institución. Me parece una falta de ética decir ‘Sí tomo este puesto y solamente para aplastar los esfuerzos del INAH’.” En opinión suya los trabajadores del INAH han representado siempre un problema para el gobierno porque “trabajamos para cumplir con las leyes establecidas”. Y luego de poner como ejemplo que si a ella le ofrecieran un cargo en el Hospital de Neurología, diría con honestidad que no es su área de conocimiento, remata: “No se pueden seguir fabricando funcionarios que no están preparados en su área, por muy responsable que en otros asuntos sea el director general. No es nada personal contra él, hablo de un sistema que inventa a sus funcionarios sin saber de qué se trata una institución.”

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