UNESCO premia al Centro de Artes Indígenas de Cumbre Tajín

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A pesar de cargar con una crítica negativa y haber provocado polémica nacional por construirse sobre vestigios arqueológicos (a un kilómetro de la parte central del sitio El Tajín), el Centro de las Artes Indígenas (CAI) fue integrado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a la Lista Mundial de Buenas Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. El 4 de diciembre pasado, fue el único proyecto de todo el año 2012 que se incluyó en esa relación. Además, ya es el noveno elemento del mundo en esta categoría y el octavo de Patrimonio Cultural Inmaterial de México; también es el primero de Centro y Norteamérica en ser seleccionado para dicha lista. Así, Papantla, Veracruz, se convierte en el municipio mexicano con más patrimonios reconocidos por la UNESCO: La zona de El Tajín y la ceremonia ritual de los Voladores. Salomón Bazbaz, creador del CAI y director general de Cumbre Tajín, sostiene que no existe ninguna institución en México dedicada al arte de los pueblos indígenas. Por ello, para él “es un hito en los derechos y la educación artística de los indígenas, es una organización única en el mundo y ahora se convierte en un modelo internacional a seguir”. Asegura que el centro, ubicado dentro del Parque Temático Takilhusukut, donde también se organiza la Cumbre Tajín, parte de la iniciativa y la consulta de los totonacas. Y que el CAI es una institución educativa para transmitir el arte, los valores y la cultura en condiciones favorables para los creadores indígenas. Su estructura se basa en el Kachikín, poblado tradicional, y comprende casas-escuelas especializadas en las artes totonacas: cerámica, textiles, pinturas, curación, danza tradicional, música, teatro y cocinas, entre otras actividades. En el Kantiyán, la Casa de los Abuelos, los estudiantes adquieren los valores totonacas esenciales. Este proyecto propone la regeneración cultural y la revitalización de las prácticas de la mencionada cultura mediante el uso de la lengua madre como vehículo para la enseñanza, la recuperación de técnicas tradicionales, la producción artística, el restablecimiento de los órganos tradicionales de gobierno y la reforestación de las plantas y los árboles necesarios para la práctica cultural. Bazbaz exalta que la UNESCO reconoce al centro “como ejemplo mundial”. El proyecto, integrado con 16 casas-escuelas como parte de Parque Temático, sin embargo, viola la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, según los investigadores, profesores, administrativos, técnicos y manuales del Instituto Nacional de Antropología del INAH y el Frente Regional de Defensa del Patrimonio Cultural, porque esa parte está protegida por la zona arqueológica, la cual es Patrimonio de la Humanidad. Hacia 2003, el Frente recurrió a la UNESCO para que inspeccionara la situación (Proceso 1375), y no pasó nada. Ahora se le pregunta a Bazbaz (también secretario técnico del Consejo Nacional de Voladores y coordinador del expediente para que la Ceremonia Ritual de los Voladores ganara la nominación de Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO) si la polémica no influyó en nada al Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Niega enfático. –Sin embargo siguen las críticas contra el Parque Temático y la Cumbre Tajín. –Ha habido una gran transformación. Al principio de la Cumbre Tajín había una serie de demandas muy válidas, de no hacer lo de luz y sonido en la zona arqueológica, cómo invertir tanto dinero en algo efímero y qué beneficios le traía a la comunidad, pero durante estos 15 años hemos aprendido muchas cosas. Lo que se hace en el sitio arqueológico es totalmente respetuoso, se ponen todas las luces al piso, todo es reversible, se cuenta la historia del lugar, no es Elton John en Chichén Itzá, aquí el protagonista es El Tajín, y se hace de la mano con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. “También nos decían que el Parque Temático era efímero, pero no, hay actividades los 365 días del año; nos preguntaban qué beneficios le traería a la comunidad, ya lo estamos viendo no sólo en cuestiones económicas, sino en cuestiones también de identidad, orgullo y valoración propia y de otros lugares, empleos, cohesión social. Allí se juntaron mil personas a valorar su cultura, ojalá esto pasara con los huicholes, los rarámuris, con todos los pueblos indígenas.” –Pero siguen las manifestaciones. –Sí, pero ya no contra nosotros, es ante un reclamo histórico de muchas otras cosas. Van al Parque Temático durante la Cumbre Tajín y nos dicen: “con ustedes ya no es el problema, lo que queremos son tierras, plazas para los maestros, servicios”, en fin. Incluso a esas organizaciones que se manifiestan las hemos invitado a que se integren y muchas lo han hecho. “También hay otra parte que es la radical, la que dice no porque no. Yo los invito a todos a que vengan y nos digan por qué no. Este camino ha sido trazado poco a poco y hemos tenido errores y los hemos corregido, hemos tenido aciertos y los hemos potencializado, pero no se vale que me digan: no, porque no. Hagamos un análisis. Ojalá esto sirva para que no nos pase lo de Teotihuacán con el caso de luz y sonido. Me queda claro que lo que estamos haciendo es para bien de las comunidades indígenas.” –Esa es otra crítica, que ni el Parque Temático ni Cumbre Tajín han tomado en cuenta la cultura totonaca… –Las manifestaciones que llegan son 20 camiones de Oaxaca o 20 de Tamaulipas, y los totonacas están trabajando con nosotros. Vienen a protestar muchos grupos, pero no son totonacas, sino de otros lugares. Hay un grupo que viene de Coyutla, pero trae otros intereses. En un momento en que las manifestaciones fueron muchas y muy fuertes, los propios totonacas se voltearon con los otros grupos y les dijeron que no eran de allí y que los dejaran trabajar porque ponían en riesgo el proyecto. En la Cumbre Tajín se les da trabajo a 7 mil personas cada año y una manifestación de 200 personas pone en riesgo ese proyecto. “Tenemos un estigma de algo que sucedió en el pasado. Ya no es así porque este proyecto se ha modificado, se ha reencaminado con el apoyo del Consejo Supremo Totonaca y de la mano de los maestros tradicionales.” Bazbaz comenta que el CAI se beneficia mucho con la declaración de la UNESCO: “Este nombramiento lo hablamos mucho con toda la comunidad. Decíamos: ‘Si ganamos, qué bueno, y si no, debemos seguir adelante’, pero esto nos garantiza apoyos. La UNESCO no nos da dinero, pero México, al firmar la convención con la UNESCO, se compromete a salvaguardar sus patrimonios. Nos asegura que haya recursos de la federación, de los estados, de los municipios. Garantiza al pueblo totonaca tener una institución educativa y de tradición por siempre, por muchas generaciones. Esto salvaguarda la tradición totonaca de aquí a la eternidad.”

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