Mexicano inventa brazalete antirrobo para niños

miércoles, 16 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ante el aumento en la cifra de infantes desaparecidos en México, que según el Senado de la República rebasó los 150 mil entre 2007 y 2011, el ciudadano Marco Antonio Valencia Ramírez recurrió a su inventiva para diseñar un dispositivo inalámbrico que detecte el extravío, robo y secuestro en sitios concurridos, hospitales, escuelas, parques o centros comerciales. Este dispositivo está diseñado en forma de pulseras para brindar seguridad con señales auditivas, lumínicas y vibratorias como indicadores de alarmas”, explica Valencia, cuyo invento incluye dos pulseras dentro del dispositivo, una que porta el bebé o niño, y otra para el control de los padres, quienes reciben y envían la información bidireccional desde el brazalete del hijo. La idea de este invento surgió “como un sueño” que el modesto empresario capitalino de 40 años propuso desde 2009 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, donde acaba de obtener el registro de la novedosa patente. “Me invadió una gran preocupación por el futuro de la niñez mexicana, así que se me ocurrió crear un dispositivo accesible a las familias de escasos recursos para proteger a la infancia de todo nuestro país pues, conforme a datos proporcionados por el Senado, en México desaparecen de tres a cuatro niños cada hora.” Cita que, hace medio año, el gobierno federal formalizó la inclusión de México al proyecto Alerta Amber, con la finalidad de conformar una red institucional para la búsqueda temprana y localización de menores desaparecidos. La mayor incidencia de casos apunta a bebés y chicas adolescentes, conforme indican investigaciones de centros dedicados a la recuperación de víctimas. “Una persona que ha estudiado durante 15 años esta grave situación infantil es María Elena Solís, fundadora y presidenta de la Asociación de Niños Robados y Desaparecidos, quien ha declarado que el mayor número de reportes que llegan a su organización apunta a bebés o niños robados diariamente en hospitales y jovencitas de 12 a 18 años, en diferentes puntos del país.” Añade Valencia: “Los dispositivos que en la actualidad ofrecen cierta protección a los infantes son muy pocos, los más sofisticados, con funcionamiento GPS, no tienen un precio accesible, dejando así a la mayoría de los ciudadanos sin la posibilidad de contar con un dispositivo satelital de esa naturaleza. Hay otros de tipo inalámbrico escondidos en prendas de los chiquillos y nenitas, como gorras, juguetes de peluche o en forma de collar, pero su alcance está limitado de cinco a ocho metros radiales”. El dispositivo inventado como pulseras o brazaletes por Valencia se activa al momento de separarse padres e hijos a una distancia de poco más de tres metros y medio, y abarca hasta 10, “con un color diferente para cada rango de distancia”. Dependiendo del programa que sea requerido en cada entrada y salida de clínicas, escuelas, plazas, comercios, etcétera, se coloca una luz destellante de un color determinado, indicando en cuál de ellos estará detectado el sensor. “Pondremos una distancia anticipada posalarma límite, que servirá como advertencia para dirigir personal autorizado al lugar de peligro, previniendo la salida, ausencia, desaparición o robo de la posible víctima infantil. En casos de siniestro o desgracias naturales, como terremotos, el dispositivo será de enorme utilidad.” Detalla Marco Antonio Valencia: “El brazalete irá complementado con un sistema de códigos por computadora que se asignará a cada persona, según el número del niño con el mismo código, que lo hará independiente de los demás códigos asignados, a centros comerciales, hoteles, aeropuertos, etcétera, y a quien lo requiera.” Concluye que “la utilización del invento podría ser útil también a personas que padecen pérdida de memoria o enfermedades como el Alzheimer”.

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