Petrobras, ejemplo... de lo que no debe hacerse

miércoles, 13 de noviembre de 2013
Cuando un gobierno convoca a empresas extranjeras a compartir la producción o las utilidades en el rubro energético, se está perdiendo el poder como nación, sostiene Paulo Smith Metri, experto que trabajó para la brasileña Petrobras, en entrevista realizada al mismo tiempo que el diario The Wall Street Journal difundía la versión de las negociaciones privadas entre el PRI y el PAN para que la reforma energética incluya “producción compartida”. Según el experto, las autoridades de su país hicieron un “mal negocio” al entregar en bandeja a las trasnacionales un campo petrolífero cuyas reservas seguras ascienden a 10 mil millones de barriles.   MÉXICO, D.F. (Proceso).- “No somos ejemplo de lo que (México) debe hacer en materia petrolera. Por el contrario, en Brasil existen fuertes protestas contra los contratos de producción y de utilidad compartida recientes”, advierte el ingeniero Paulo Smith Metri, quien trabajó para Petrobras y actualmente es consejero del Club de Ingeniería de su país. Experto en exploración de campos profundos y en los modelos de contrato que se han impulsado en esa nación, Smith Metri pone como ejemplo el caso reciente de las protestas sociales generadas por la licitación del campo petrolífero de Libra –zona de aguas ultraprofundas ubicada a 170 kilómetros de Río de Janeiro– adjudicada el pasado 21 de octubre a un consorcio formado por Petrobras (40%), la trasnacional holandesa-británica Shell y la francesa Total (20% cada una) y las chinas CNPC y CNOCC (10% cada una). La concesión de Libra se considera la mayor licitación para extraer petróleo en la historia de Brasil. Según la Agencia Nacional de Petróleo, sólo ese yacimiento alberga entre 8 mil y 12 mil millones de barriles de reserva, lo que duplicaría las reservas del país sudamericano, que ascienden a 18 mil millones de barriles. Se prevé que produzca hasta 1.4 millones de barriles por día y el consorcio se comprometió a pagarle al Estado brasileño 41.65% de las utilidades. “Es un pésimo negocio para el Estado brasileño. No había necesidad de licitar un campo con una reserva de 10 mil millones de barriles de petróleo en promedio, donde la explotación no representa ningún riesgo de no encontrar petróleo. Fue un manjar puesto para las trasnacionales”, advierte Smith Metri en entrevista con Proceso poco antes de su participación en la XIV sesión del debate sobre la reforma energética organizada por la bancada del PRD en el Senado. El caso referido, sentencia, “es un ejemplo de lo que no debe hacerse. Si un país concesiona las reservas petroleras, pierde el poder estratégico que representa el petróleo. No es un asunto de tecnología o de recursos, sino de soberanía. “En todo caso, Brasil es un ejemplo de cuánto perdemos de reservas, de ganancias, de integración regional y de soberanía por abrir las licitaciones a compañías privadas que van ya sobre seguro”... Fragmento de la entrevista que se publica en la edición 1932 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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