Discriminación laboral en Pemex-Houston

jueves, 14 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El pasado 20 de febrero Integrated Trade Systems (ITS), nombre bajo el cual se cobijaba Pemex-Houston-ITS, despidió sin liquidarlos a 15 trabajadores. Se les dijo que su cese obedecía al cierre de sus plazas, pero fueron reemplazados, señalan los afectados, por amigos de los nuevos directivos de la empresa. Desde marzo la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés) investiga a Pemex –expediente 460-2013– por discriminación laboral a causa de edad, pues 14 de los despedidos son mayores de 40 años. Doce, además, tenían más de 18 años en la empresa. Entre ellos había gerentes de operaciones para refinerías, de tecnologías estratégicas o de proyectos especiales, y empleados de apoyo administrativo o informática. “La razón del despido sin liquidación fue reemplazar plazas en Houston y ubicar amigos (...) fue un truco para no activar focos rojos y no pedir la partida presupuestal al Corporativo de Pemex, ya que no existen casos en que hubiera aceptado despido sin liquidación. No sabemos si el director de Pemex en México sabe de esta situación o es una colusión entre funcionarios”, explican en carta enviada a Proceso los siete despedidos que entablaron demanda. La empresa fundada en los ochenta cambió su nombre a ITS a mediados de los noventa. Desde el pasado 1 de julio fue rebautizada como Pemex-Procurement International (PPI) y la preside Arturo Henríquez Autrey. Se encarga de las adquisiciones de bienes y servicios que no se prestan o fabrican en México, por lo cual se busca hacer las transacciones en las fuentes de origen, cuentan sus extrabajadores. “No fue justa la forma en que nos despidieron. Fuimos empleados leales en las buenas y en las malas y además le ahorramos a Pemex cantidades impresionantes de dinero. Tengo una carpeta donde se ven los casos: en México compraban a precios exorbitantes y nosotros a una tercera parte. Hubo casos en que le hicimos ahorrar 1 millón de dólares de contratos que ofrecían empresas mexicanas”, dice Ricardo J., de 59 años y con 18 en la empresa. Él y el resto de los entrevistados –vía Skype– por este semanario pidieron que se mantuvieran bajo reserva sus apellidos pues ahora buscan trabajo y no quieren que algún posible empleador los catalogue como problemáticos. Después del despido fueron reemplazados por trabajadores recién contratados (la mayoría con visas de trabajo temporales). Uno de los nombres que mencionan es el de Roberto Henríquez Autrey, hermano del presidente de PPI. Los otros recién llegados son: Carlos Adalid, Mariana Barocio, Mónica Castellanos, Pedro Díaz, Paloma Espinoza, Érika Méndez, José Alberto Mora, Jorge Pasaret, Julio Poulat, Yesenia Quintanilla, Ruth Rivera, Manuel Mariscal, Laura Roura y Nelly Zúñiga. “Despidieron gente con la experiencia, los contactos, las relaciones y creemos que eso va a afectar negativamente las operaciones. Para estar ahí debes tener mucha experiencia en el ramo, porque para hacer las adquisiciones tienes que lidiar con todos los países del mundo, conocer las leyes mexicanas y las extranjeras, cumplir las leyes de adquisiciones, las de obras públicas y la de Pemex, las regulaciones del país al cual se está comprando. Somos expertos para lograr un ganar-ganar en condiciones, garantías, precios y calidad”, afirma Tomás B., quien era gerente de proyectos especiales para Pemex Exploración y Producción, especializado en el área de aguas profundas. Los despedidos basan su alegato en la Age Discrimination in Employment Act, la cual prohíbe la discriminación contra los mayores de 40 años en contrataciones, despidos, asignación de proyectos, salarios, entrenamientos, beneficios u otras condiciones.   Reemplazos jóvenes   En la entrevista los afectados señalan como responsables a Arturo Henríquez Autrey, a la expresidenta de PPI Claudia Peralta y a los vicepresidentes Fernando Cano, David Rodríguez, Alan River y Raúl Mendoza. Sus derechos laborales se vieron dañados también, señalan, pues los excluyeron del bono anual entregado el 10 mayo, pese a que ellos laboraron en 2012 y parte de 2013. También señalan que Peralta, quien sólo tenía tres años en la empresa, fue indemnizada con 210 mil dólares. “A todos nos afectaron porque pasamos parte de nuestra vida trabajando en Pemex. Además nos trataron como si fuéramos nada, sin poder pasar ni siquiera por nuestras cosas”, cuenta Tomás B., doctor en ingeniería petrolera y quien piensa que, además de por su edad, fue cesado por las secuelas que le dejó una embolia sufrida hace 12 años. Los extrabajadores cuentan que hasta 1994 a Pemex-Houston se le consideraba casi un consulado mexicano, pues todos los comisionados tenían visa A-2, de “agregado cultural”. A partir de ese año, y para desvincular el nombre de Pemex de las demandas que tenían en esos años, se creó ITS. “Todos venimos de esa oficina de Pemex-Houston que se cerró cuando se abrió la americana. Somos gente con experiencia de muchos años, pero ahora nos corren, no nos dan nada, ni un cinco; fue una sorpresa, una bomba absolutamente inesperada, nos dijeron que era por reestructura”, explica Linda H., empleada administrativa. Ella comenzó a laborar en Pemex en 1979. Fueron reemplazados por “gente que tiene visa temporal de trabajo, poca experiencia, y que es mucho más joven, y eso es ilegal en Estados Unidos”, a decir de Julio T., de 62 años, quien trabajó en soporte técnico e informática. “Nos dimos cuenta de que casualmente los 15 despedidos tenemos arriba de 40 años y de inmediato contrataron reemplazos muy jóvenes, aunque a nosotros por escrito nos dijeron que fue por reestructura. Ellos se quedaron casi en los mismos puestos, nada más cambiaron nombre. Pero existe en Estados Unidos una ley que protege a las personas eliminadas de sus empleos por considerarlas viejas”, explica Tomás B. Acusan al nuevo presidente de la empresa, Henríquez Autrey, de haber dado la orden de despedir a los 15. Reconocen que en Houston los empleadores no están obligados a pagar una liquidación por rescisión de contrato, pero las leyes federales prohíben la discriminación laboral. Dicen que cuando empresas como Exxon, Shell o British Petroleum han sido acusadas de discriminación, han optado por recontratar a los trabajadores con una compensación y firmar un acuerdo con la EEOC para evitar sanciones. “Por falta de autorización de Pemex de negociar frente al EEOC van a seguir pagando a sus asesores de Houston y a esperar las últimas consecuencias, que puede ser que el juez federal ordene a ITS (hoy PPI) reinstalar a los trabajadores con compensación, daños punitivos y multas federales”, plantean en el escrito enviado a este semanario. “El costo mínimo estimado del litigio por las siete demandas podría ser de 20 millones de dólares para Pemex si se demuestra el delito”, indican. El pasado 20 de julio un despacho de abogados al que acudieron los despedidos solicitó por escrito a PPI que responda si prefiere negociar el despido; de lo contrario, advierte, la demanda se formalizará en una corte estatal en Houston. Para hacerles frente, PPI contrató al despacho Andrews Kurth LLP. Los despedidos enviaron también una carta a Enrique Peña Nieto, en quien vieron una esperanza cuando despidió al titular de la Procuraduría Federal del Consumidor por el abuso de poder que demostró su hija. No han recibido respuesta. Ricardo J., cierra la entrevista: “Ya se va a presentar la reforma energética en la cual se dijo que no se iba a perder ningún trabajo, pero la credibilidad está en entredicho porque Pemex nos despide sin pagarnos nada y por otro lado dan 210 mil dólares a la expresidenta que es amiga de ellos. ¿Cuál es la credibilidad de la reforma energética si están haciendo cosas contrarias a lo que se supone que la reforma viene a apoyar?”.

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