De cómo el América se convirtió en el Tri

En los entretelones de la historia del América campeón y su transformación en una virtual Selección Mexicana, aparece, entre otras figuras, la de Emilio Azcárraga Jean desdeñando al Piojo Herrera antes de aceptarlo como entrenador del conjunto de Televisa. Y en el trasfondo, un análisis del exfutbolista argentino y exdirector deportivo del Real Madrid, Jorge Valdano: al plantear la necesidad de llegar al Mundial de Brasil 2014 a cualquier precio, México da al traste con los valores e hipoteca la credibilidad de quienes integran el seleccionado, la vía más directa hacia el fracaso. MÉXICO, D.F. (Proceso).- La mañana del 8 de noviembre de 2011 Rafael Puente hijo y Jorge van Rankin cruzaron juntos la plaza de las Estrellas de Televisa San Ángel. Se detuvieron en la entrada de la oficina de Emilio Azcárraga Jean y le anunciaron a la recepcionista que tenían una cita con él. A nadie sorprendió la presencia de Van Rankin. El conductor de televisión, americanista declarado, es uno de tantos amigos con los que Azcárraga acostumbra intercambiar opiniones y consejos sobre su equipo. Por esos días, Puente era un analista de futbol que participaba en las transmisiones de algunos partidos. Esperaron unos minutos antes de estar frente al dueño del emporio televisivo. Puente le expuso un proyecto para rescatar al América. El sábado anterior a esa cita las Águilas perdieron 1-3 ante Cruz Azul. Fue el remate de una pésima campaña: terminaron en penúltimo lugar de la tabla con 15 puntos, sólo adelante del Atlas. En su plan, Puente presentó los perfiles de nueve personas –cada una con sus fortalezas y debilidades– candidatas a ocupar los cargos de presidente, director deportivo y entrenador del equipo. El encuentro se convirtió en una junta de trabajo en la que Azcárraga atendió las propuestas. Refutó algunas, aprobó otras. La reunión se extendió casi dos horas, al cabo de las cuales el exfutbolista persuadió al dueño del América de que Miguel Piojo Herrera encarnaba el prototipo de entrenador que lo haría campeón. El debate fue acalorado. Azcárraga escuchó con interés el nombre del director técnico argentino Marcelo Bielsa. Levantó una ceja en señal de duda cuando Puente mencionó a José Guadalupe Cruz, quien acababa de calificar a la liguilla a Jaguares de Chiapas. Pero cuando oyó Piojo Herrera, soltó un “no” en automático. El empresario expuso sus razones: que no tenía buena imagen, que era capaz de salir a la banca con traje amarillo, que le quedaba grande el equipo, que la capacidad no le alcanzaba. “A Emilio se le dijo que el Piojo es un ganador y que era perfecto para el América porque es muy ofensivo, aguerrido, luchador. A los pocos días lo nombraron. No sé si fue casualidad, pero se le entregó el proyecto con las propuestas de entrenador, director deportivo y presidente del club, los jugadores que funcionarían en el América, lo de las fuerzas básicas. Todo eso lo preparó Rafa. El día del título yo estaba con Emilio en su palco y le dije: ‘¿Te acuerdas cuando Rafa y yo te dijimos que con El Piojo América iba a ser campeón?’. Y me contestó: ‘Sí, todos tuvimos razón’’’, cuenta Van Rankin. Proceso se comunicó con Rafael Puente hijo para conocer su opinión al respecto, pero no quiso hacer ningún comentario. Del encuentro con Azcárraga ya pasaron casi dos años. La imagen del Piojo Herrera ha cambiado drásticamente ante los ojos del dueño del América. Por más que use trajes sobrios y su vestimenta vaya de acuerdo con “el perfil” de la institución, el entrenador no ha dejado de ser irreverente, explosivo y desenfrenado, pero esa conducta ya no le molesta a su patrón. Para Azcárraga los defectos de Herrera se convirtieron en virtudes. Dejó de ser el malquerido para transformarse en el entrenador bienamado de la escuadra de Coapa, y ahora de la Selección nacional, en quien descansan las esperanzas para asegurar un boleto a Brasil 2014 y, con ello, salvar el negocio del futbol mexicano. Sólo alguien con el cuero tan duro como El Piojo podía acatar la orden directa de Emilio Azcárraga de dirigir a la Selección nacional en su peor situación de emergencia, sin importarle que fue llamado por sus méritos deportivos con el América, pero también porque era el último disponible en la lista de entrenadores que la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) se dio el lujo de desechar cuando atentaron contra sus intereses económicos. Como si fuera maldición, en su primer partido después de ponerse la camiseta verde, Herrera y el América sucumbieron en el estadio Azteca 0-1 ante el modesto Alajuelense, de Costa Rica. El equipo tico eliminó a las Águilas de la Liga de Campeones de la Concacaf, y de paso del mundial de clubes. El resultado preocupó a todos, menos al Piojo, a quien le urge que esté lista la carta de naturalización de Rubens Sambueza para alinearlo frente a Nueva Zelanda. El problema radica en que, según la reglamentación de la FIFA, para representar a un país distinto al de su lugar de nacimiento, un jugador debe tener cinco años de residencia continua, en este caso, en México. En la obsesión por ganar como sea, Herrera festeja que Televisa le pida al gobierno federal favores para acelerar el trámite del mediocampista argentino, y que el director operativo de los equipos de futbol de la empresa, Yon de Luisa, gestione ante el organismo internacional una excepción a su reglamento.   Sin ética   “Cuando uno en el mundo de la empresa habla de ganar dinero cuanto antes o en el futbol habla de ganar de cualquier manera, el primer efecto es barrer con valores de referencia y con valores éticos. Por eso se hace imprescindible para la legitimidad de un líder mantenerse dentro de conductas honestas. Y hay que decir que en determinados medios ser honesto cuesta mucho trabajo porque hay atajos hacia el éxito, y aquellos que rechazan los atajos y tienen una auténtica obsesión ética como modelo de futbol, al final gozan de eso que llamamos credibilidad”, afirma Jorge Valdano. El exdirector general del Real Madrid –cargo que dejó por su incompatibilidad con el entrenador José Mourinho– advierte que hay un hastío global. Las sociedades, dice, reclaman conductas transparentes y respeto. “Hubo un tiempo en que éramos más laxos con los líderes que no eran lo suficientemente éticos. En un mundo tan pasional como el del futbol, uno está siempre a punto de cometer una imprudencia. Y la Selección Mexicana en estos días es un buen ejemplo. Los directivos cambian de entrenador cada vez que cambia el clima. Lo único que eso produce es confusión en los jugadores. Estos chicos están muertos de miedo por defraudar la enorme expectativa que han creado. Hay una gran diferencia entre jugar para no fracasar y jugar para la gloria.” El ahora empresario deportivo y conferencista plantea que la premisa de ganar como sea, tarde o temprano se traducirá en un fracaso porque se antepone el resultado y se hipoteca la credibilidad de quienes forman parte de la Selección. “Los jugadores son los héroes de este tiempo, y a los héroes se les imita. Entonces hay que tener un poco de contención, la desesperación por ganar debe tener un freno. La federación, sin duda, es responsable de la confusión, porque ha cambiado tantas veces de dirección que los jugadores están en el derecho a confundirse. En el primer cambio el segundo entrenador sustituyó al primero. Luego otro entrenador de fuera sustituyó al segundo. Después otro sustituyó al sustituido. Eso lo único que refleja es el individualismo, uno de los signos de estos tiempos.” –La lógica dicta que México debe vencer a Nueva Zelanda. Con el pase en la bolsa, toda esta crisis se olvidará. El triunfo todo lo perdona –se le plantea. –Eso no ayuda. No pueden dejarse engañar por las sugestiones del resultado. Debe hacerse una radiografía que nos ayude a entender lo que ha pasado. Si se le gana a Nueva Zelanda y se pone en el olvido todo lo anterior, difícilmente se mejorará en el futuro. Hay que reconstruir, pero hay un problema que se parece mucho a la vida y a la muerte que se llama Nueva Zelanda, y hay un plazo muy corto para responder. El único remedio es modificar el estado de ánimo de los jugadores. Lo único que puede mejorar lo técnico, lo físico y lo táctico es que estos chicos se llenen de confianza. Lo anímico produce efectos milagrosos. Es algo extraordinario hasta qué punto puede condicionar el juego de un futbolista. Si eso lo trasladamos a la dinámica de un equipo, el milagro es visible.   Rémoras   Entrevistado en el programa Futbol en serio, punto, de Televisa Deportes Network (TDN), el presidente del Atlante, Miguel Ángel Couchonal, se refirió a los promotores: “La liga está extremadamente cara. Los jugadores están demasiado bien pagados. Hay toda una mafia de promotores y representantes alrededor del futbol. Es muy difícil mantener un plantel. Se van elevando costos. Un jugador gane, pierda o empate en un equipo tiene garantizado prácticamente el futuro. Eso no es bueno. Hay conformismo de los jugadores, y lo vemos en la Selección nacional. “–¿En qué momento un promotor rebasa a un dueño de equipo? –le preguntó Rafael Puente hijo. “–Permanentemente. Cualquier interés que tengas por algún jugador al momento sale un interminable número de personas o intermediarios que te elevan el precio. Ese jugador, que en su país puede ganar 5 mil, 7 mil o 10 mil dólares, viene a México con sueldos de 300 mil dólares. Igual aplica para los mexicanos. “–No concibo que un promotor pueda rebasar al dueño de un equipo –dice Puente. “–El manejo del futbol en estos momentos está en los promotores, no en los presidentes. Estamos por analizar que haya un tope salarial en la liga.” En la próxima reunión del Consejo de Dueños, programada para diciembre, se discutirá el proyecto de fijar un tope salarial a los jugadores. El promotor Guillermo Lara augura lo peor. Pone como ejemplo el caso de Francia, donde el presidente Françoise Hollande aprobó un impuesto de 75% a los futbolistas con un salario de 1 millón de euros. “La liga se va a acabar”, sentencia Lara. En entrevista con Proceso, Lara sugiere que los directivos del futbol mexicano se ocupen sólo de sus empresas y dejen el futbol. “Como decía Emilio Maurer: ‘El futbol es para los ricos, no para los pobres’. Quien tiene un equipo de futbol sabe lo que cuesta y lo paga. Si lo que quieren es enriquecerse, que se salgan del futbol y se queden con sus negocios. Ahí todos son brillantes, les va de maravilla. Sin embargo, entran al futbol y parece que una varita mágica los apendeja. ¿Por qué no le ponen un tope a lo que venden? Atlante está peleando el descenso porque hace mucho no gastan un peso en el equipo. Quieren que el gobierno los subsidie y no quieren poner un centavo. No pagan nada, no tienen una estructura”, fustiga. Revela que TV Azteca compró al delantero colombiano Jackson Martínez en cerca de 3.5 millones de dólares y lo vendió al Porto en 12 millones de dólares. “Eso no lo dicen. Todavía sigo cobrando las comisiones por esa venta”. Este promotor, quien en 1999 fue considerado persona non grata por la Femexfut por un supuesto fraude cometido en agravio de ese organismo, ha estado durante 32 años en la millonaria industria de la compra-venta de jugadores profesionales. Dirige una empresa llamada Interamérica, que lo mismo promueve futbolistas, entrenadores, patrocinios para remozar estadios que ropa deportiva, zapatos de futbol y contenidos de televisión. Es amigo entrañable del presidente de la Femexfut, Justino Compeán, y se mueve a sus anchas en el medio local, donde promueve y organiza partidos de la Selección nacional. Ahora impulsa un proyecto entre la Federación y la Concacaf para convertir a ésta en “la fábrica de los mejores árbitros”. Niega tener alguna injerencia en las decisiones que toman quienes dirigen la Selección nacional. “Hasta la fecha no conozco a nadie a quien le hayan puesto una pistola en la cabeza para hacer algo, como lo hacen Los Zetas. No he metido mano, ni en la Selección ni en los equipos. Imposible. Hay códigos, pacto de caballeros. No sé de un entrenador que se doblegue y permita eso. Antes se habló mucho de que un promotor (Carlos Hurtado) hacía y deshacía en un equipo de la capital (Cruz Azul). Era como un director deportivo desde mi punto de vista. El único error fue no nombrarlo director deportivo. Eso hubiera sido legal y transparente.” –¿Ha sugerido la inclusión de algún jugador? –En pláticas he sugerido a los entrenadores infinidad de veces porque me considero una persona que lee bien el futbol, pero le puedo decir que en infinidad de veces ni me pelan. Nunca doy una orden porque no tengo ni el poder ni la personalidad, ni me gusta. Entre los proyectos más importantes a cargo de su empresa destaca el partido amistoso entre México y Brasil disputado en octubre de 2011 en Torreón, Coahuila, casi dos meses después de la balacera registrada en los alrededores del nuevo estadio del Santos. El encuentro estaba programado para realizarse en el estadio Azteca; sin embargo, Marcos Achar, presidente de Comex, uno de los patrocinadores de la liga local, solicitó que se disputara en el nuevo coso para devolverles la confianza a los aficionados. “Sin importar que ganaríamos más dinero en el estadio Azteca, llevamos el partido a Torreón. Contraté a la Femexfut y a la Confederación Brasileña de Futbol. La federación nos cobró, no me acuerdo si fueron 500 mil dólares, y le respetamos sus patrocinadores. La Selección Mexicana es de las más caras del mundo en juegos internacionales y tiene un mercado cautivo en Estados Unidos. Mi empresa también realizó la gira europea previa al Mundial de Sudáfrica. Tuvimos llenos contra Italia, Holanda, Gambia e Inglaterra, este último en Wembley”.

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