Corralones y gruyeros, una mafia nacional

miércoles, 27 de noviembre de 2013
La Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados enciende la alarma: en varias entidades del país los dueños de corralones y los gruyeros actúan en complicidad con la delincuencia organizada para robar vehículos. Es el caso de Acapulco, donde los operadores de grúas se enfrentan con aseguradoras a raíz de este problema. Pero las autoridades de los tres niveles no solamente hacen muy poco para resolverlo; en ese puerto, por ejemplo, cobran hasta 30 mil pesos a los propietarios por devolverles sus unidades. MÉXICO, D.F. (Proceso).- A su paso por las costas de Guerrero en septiembre último, el meteoro Manuel dejó cientos de muertos y desplazados, así como pérdidas materiales incuantificables y daños a la infraestructura de Acapulco. Pero también sacó a flote la apenas disimulada corrupción de los servicios de grúas y corralones del puerto, que desde hace semanas tienen en sus instalaciones más de 500 vehículos que sus dueños no pueden recuperar. La razón: las autoridades les cobran hasta 30 mil pesos por recuperar sus unidades. Lo sucedido en Acapulco es apenas la punta del iceberg de lo que sucede en el país, pues muchos gruyeros cobran arbitrariamente por sus servicios de arrastre y piso. Lo más grave es que algunos de esos operadores presuntamente se han vuelto cómplices del crimen organizado para robar autos, los cuales son utilizados para cometer ilícitos que van desde el secuestro y trasiego de drogas hasta homicidios. Con la excepción del Distrito Federal y Estado de México, la falta de regulación por parte de los tres niveles de gobierno provoca pérdidas a las aseguradoras, superiores a los mil millones de pesos anuales, asegura Mario Crosswell Arenas, director de la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA). Entrevistado en sus oficinas de la colonia Tlacopac, San Ángel, comenta: “Es un problema muy delicado para las aseguradoras. Según cálculos, el sector destina alrededor de mil 100 millones de pesos en pago de grúas y arrastres, así como en la recuperación de los vehículos de los corralones en el ámbito nacional. La regulación federal, estatal y municipal no existe; cada quien hace lo que se le da la gana. Unos son más rateros que otros.” Hasta el viernes 15 de noviembre, los 500 vehículos asegurados en el puerto de Acapulco no podían salir de los corralones de Grúas Picazo, Sólo Plataformas, Grúas Mondragón y Grúas Ápside –miembros de la Asociación de Grúas de Acapulco–, aun cuando el pasado 27 de octubre la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) comenzó a fijar sanciones, entre éstas la suspensión de actividades, “por prácticas comerciales abusivas”... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1934 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

Comentarios