Lagza, la empresa voraz... y fraudulenta

miércoles, 25 de diciembre de 2013
TIJUANA, BC (Proceso).– El empresario Carlos Lagos Yagües, quien construye un complejo de 4 mil 500 residencias en la zona vinícola de Valle de Guadalupe, ha patrocinado campañas electorales de influyentes políticos bajacalifornianos. Eduardo Cota Osuna, dirigente estatal de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas, explica: “Carlos Lagos me llegó a comentar que mete dinero a candidatos priistas y panistas, patrocinando sus campañas sin importarle quién ganará. También presume que quita y pone a los alcaldes del municipio de Rosarito”. Afirma que incluso a él mismo, cuando era candidato perredista a diputado por el octavo distrito de Tijuana, Lagos se le acercó para ofrecerle dinero: “Me propuso entregarme 10 mil dólares para mi campaña política, a pesar de que, me dijo, sabía muy bien que yo iba a perder. Rechacé su oferta”. El perredista denuncia también el gran apoyo que ha recibido Grupo Lagza –la inmobiliaria manejada por Lagos y por su cuñado Ricardo Zazueta– de los exgobernadores Eugenio Elorduy y Guadalupe Osuna, así como Enrique Pelayo, quien acaba de dejar la alcaldía de Ensenada. “Por ejemplo, con el gobernador Elorduy, el empresario hizo negocios en la construcción del Boulevard 2000, la importante vialidad que une Tijuana con Rosarito”. En tanto, el gobierno municipal de Pelayo emitió un reglamento que le permite a Grupo Lagza construir el conjunto habitacional Rancho Olivares en plena zona de viñedos. Este reglamento aún no se publica en el Periódico Oficial del estado, pero la empresa ya edificó un campo de golf en la zona. Fundado en 1989, Grupo Lagza tiene sus oficinas centrales en Rosarito. En sus promocionales señala que su objetivo es promover el “desarrollo inmobiliario en la costa de Baja California”. Su “mercado original” era la venta de propiedades a los estadunidenses. Pero en los últimos años “ha centrado sus esfuerzos en atraer a los compradores de la clase media de Tijuana”. Lagza enfrenta denuncias penales por diversos fraudes cometidos contra compradores de vivienda. Un caso reciente es el de los habitantes del fraccionamiento Misión del Mar II, en el municipio de Rosarito, quienes demandaron a la compañía porque, sostienen, les vendió terrenos que se encuentran embargados por el banco HSBC. Si bien los afectados ya terminaron de pagar sus predios a Lagza, no han podido escriturar porque los lotes del fraccionamiento fueron puestos por Lagza como garantía hipotecaria en un préstamo que pidió a HSBC. Aún no liquida el adeudo. La falta de escrituración genera muchos problemas a los residentes de Misión del Mar II, ya que legamente el fraccionamiento no existe para el ayuntamiento, por lo que no puede darles servicios de agua potable, energía eléctrica, drenaje y recolección de basura. Ahora que Lagza empieza a construir en la zona de viñedos, los vinicultores están alarmados: temen ese tipo de conflictos y, sobre todo, que el agua que utilizan para las vides se la apropie la empresa. Para Carlos Lagos, los opositores a su nuevo proyecto son sólo “pequeños vinateros” que se están quejando de un problema que tiene fácil solución, ya que el agua, considera, puede trasladarse a Valle de Guadalupe desde otras partes. En una entrevista para el portal Milenio Baja California, publicada el pasado 8 de noviembre, Lagos asevera que la clave está en “traer agua del río Colorado”, en utilizar “las aguas residuales de Tijuana” y en instalar una “desaladora en Ensenada”. Estas posibilidades nunca han sido factibles, por costosas o inoperantes. Además, Lagos tampoco dijo que él pagaría la edificación de esa infraestructura. Su proyecto, especifica, no prevé erigir “casitas”: “Yo soy el primero en oponerme a que alguien haga vivienda de interés social. Por principio, va contra la lógica del negocio, y por segundo (sic), nos afectaría a todos, porque estamos hablando de casas de alrededor de 5 millones de pesos, promedio, que van a tener su huerto de olivos, su huerto de viñedo para el americano (estadunidense) y para el nacional. A mí me conviene que haya un orden, porque si no hay orden, si se nos escapa y alguien empieza a hacer casitas, yo no voy a poder vender casas de 5 millones de pesos.” Por lo pronto, Lagos realiza maniobras para obtener el apoyo del nuevo gobierno estatal del panista Francisco Vega, quien asumió el cargo el pasado 1 de noviembre, así como del nuevo gobierno municipal de Ensenada, encabezado por el alcalde priista Gilberto Hirata Chico, quien tomó posesión el 1 de diciembre y ya está revisando el controvertido reglamento aprobado por el cabildo anterior, mediante el cual se avala la construcción de Rancho Olivares. Carlos Lagos ya se reunió con Hirata Chico el pasado jueves 12, en las instalaciones de la casa vinícola L.A. Cetto. Le aseguró que Rancho Olivares no será de alta densidad poblacional ni afectará la vocación vinícola del Valle de Guadalupe, según informó el diario regional El Mexicano.

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