Graco, inicio sangriento

martes, 19 de febrero de 2013
Graco Ramírez llegó a la gubernatura con la promesa de pacificar Morelos en 18 meses; pero tras cuatro de haber asumido el cargo los ataques a presidentes municipales y directores policiacos, la balacera entre escoltas del procurador Rodrigo Dorantes y policías estatales y la actividad de seis grandes bandas delictivas reducen aquella consigna a una declaración sin sustento. Y aunque el mandatario argumenta que todavía no se llega a los niveles de terror de 2010, al paso actual podrían incluso superarse. CUERNAVACA, MOR. (Proceso).- La medianoche del jueves 7, en la calle 10 de Abril del centro de esta ciudad, se desató la balacera entre policías municipales y escoltas del procurador Rodrigo Dorantes, quien alcanzó a huir en su camioneta blindada, que recibió una ráfaga. Tres policías ministeriales, escoltas del procurador, cayeron muertos en la refriega y se sumaron así a los 202 asesinados en lo que va del gobierno del perredista Graco Ramírez Garrido, quien al iniciar su administración aseguró que en 18 meses los morelenses tendrían paz. Apenas van cuatro meses y esa meta se diluye entre violencia y muertes. “Hay un ambiente de ingobernabilidad”, sostiene el líder del PRI en el Congreso, Matías Nazario, quien critica la forma “mediática” de gobernar de Ramírez Garrido y sus promesas. Aunque Morelos no alcanza todavía sus peores momentos –los que vivió en la administración del panista Marco Antonio Adame en 2010–, la llegada de Ramírez como primer gobernador de izquierda no cambió el clima de inseguridad en el estado, que actualmente está entre los primeros cinco lugares en índices de secuestros, asaltos y asesinatos. “Es que la delincuencia organizada es como un rosal: Cada vez que detienes a un líder, cada vez que lo podas, le salen más ramas”, confiesa la titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, la abogada Alicia Vázquez Luna, quien ahora está entrampada en las investigaciones del enfrentamiento entre los escoltas de Dorantes y sus efectivos, ya que el gobernador señaló que se trató de una “colusión de intereses” para atentar contra el procurador. Ramírez Garrido ha presumido que, “sin actos espectaculares ni balazos”, en los cuatro meses de su administración descendieron los índices de violencia y cayeron ocho bandas de secuestradores en el estado. Pero basta un recorrido por los municipios del sur morelense para comprobar el temor de sus habitantes de ser secuestrados, la extorsión a los comerciantes, el abandono de miles de casas en fraccionamientos como Los Laureles, en Tlaltizapán, y las amenazas de muerte a los ediles de este último municipio, Matías Quiroz, y de Amacuzac, Noé Reynoso. Por esta situación el alcalde de Temixco ordenó el pasado lunes 11 que durante cuatro meses se cierren a las 11 de la noche todos los centros de diversión, restaurantes, hoteles de paso y expendios de bebidas, y pidió que se impusiera esta medida en otros municipios, sobre todo en Cuernavaca, la capital. A pesar de acciones como ésta y de las declaraciones del gobernador, que se la pasa dando conferencias y entrevistas a medios nacionales, Morelos se encuentra en medio de la pelea de seis bandas criminales. Ignacio Domínguez Carranza, excandidato a la alcaldía de Tlaquiltenango, fue asesinado el 17 de enero a las 20:30 horas en su casa, junto con su hijo y esposa. Al día siguiente hubo protestas y la gente le gritó a Graco Ramírez: “Señor gobernador, ¿ahora qué familia sigue?”. El 4 de enero el recién nombrado director de la Policía Municipal de Amacuzac, Justo Buenaventura Jaimes Villarreal, y su escolta Carlos Bahena Martínez fueron ejecutados en la carretera. El 16 de diciembre anterior, Crisóforo Rogelio Maldonado Jiménez, El Bocinas, líder de la banda Los Rojos, fue ejecutado por dos sicarios que se introdujeron al hospital privado Médica Sur, en la Ciudad de México, a donde –según declaraciones de Ramírez Garrido– se lo llevaron luego de que escapó de una clínica del IMSS en Morelos con la complicidad de policías ministeriales. Como en otras entidades, el miedo ha hecho que miles de familias huyan de la entidad después del secuestro de alguno de sus miembros o de recibir amenazas de muerte. “No tenemos números exactos, pero más o menos 5% de la población ha huido desde hace dos años. Muchos son empresarios que han sacado a sus familias a Estados Unidos. Aunque siguen teniendo sus negocios aquí, prefieren sacarlos porque han sido amenazados o secuestrados. Se van de manera definitiva”, dice el diputado perredista Joaquín Carpintero, consultado por este semanario. La titular de la SSP, Vázquez Luna, comenta que antes de llegar al puesto se reunió con Ramírez Garrido varias veces para estudiar la inseguridad en el estado. “A mí me asustó la evaluación”, confiesa, “porque es un monstruo de muchas cabezas que hay que atender”. A pesar de este panorama, el gobernador ha dicho públicamente que en Morelos ya no se padece la violencia del sexenio pasado, porque ahora no hay cuerpos desmembrados ni decapitados. Pero un recuento periodístico desde que empezó su gestión arroja que se han cometido 202 ejecuciones: en octubre hubo 54, 44 en noviembre, 42 en diciembre y otro tanto en enero, mientras que en la segunda semana de febrero llegaron a 20.   La infiltración   Amacuzac no tiene presidencia municipal desde el pasado noviembre. En el lote donde se levantaba el edificio ahora hay escombros, paredes incompletas y basura. El exalcalde y ahora diputado local por el PT, Alfonso Miranda Gallegos, lo mandó tirar luego de que su hijo René Miranda Domínguez perdió las elecciones ante Noé Reynoso, quien denunció que fue amenazado de muerte. “¿Por qué lo mandó destruir, nada más porque no ganó su familia?”, reclama un hombre que acusa al diputado Miranda de robarse hasta las piedras del río para venderlas como material de construcción, de proteger a la delincuencia de la zona y de ser pariente del ultimado Crisóforo Rogelio Maldonado Jiménez, El Bocinas. En respuesta, el diputado Miranda rechaza estas acusaciones: “Tengo el alma tranquila, muy tranquila. Nada es cierto”. Desde el 29 de diciembre toda la policía de Amacuzac fue desarmada después de que la SSP estatal detectó que ninguno de sus agentes está acreditado para portar armas ni registrado en el sistema de información Plataforma México. Seis días después, el 4 de enero, fue ejecutado con un escolta el director de la Policía Municipal, Justo Buenaventura Jaimes Villarreal. Desde entonces Noé Reynoso se traslada en una camioneta blindada y tanto él como su familia tienen escoltas de la policía estatal. Su homólogo de Tlaltizapán, Matías Quiroz, también está amenazado por la delincuencia organizada. Desde el 1 de enero, cuando rindió protesta, lo cuidan policías estatales. Reconoce que “desafortunadamente en los últimos meses se vio gravemente deteriorado el tejido social y Morelos se convirtió en el traspatio de muchos hechos delictivos, que tristemente dieron sombra a la vida de nuestro municipio”. Aunque el Ejército y la policía estatal vigilan el municipio, los secuestros continúan y casi nadie confía en las autoridades. –Me siento como todos los ciudadanos, intranquilo y ansioso, pero estoy consciente de mi responsabilidad –admite el joven presidente municipal. –¿Tiene miedo? –Soy un ser humano.   El “atentado”   Varias organizaciones criminales se disputan el territorio morelense, principalmente el sur, que colinda con Guerrero. Las principales son La Familia Michoacana, Guerreros Unidos (escisión de los Beltrán Leyva), el Cártel del Pacífico Sur, el Cártel del Golfo, Los Rojos y Morelos Unidos, pero existen bandas menores que se dedican a la extorsión, el secuestro y el asalto en todo el estado. El miércoles 6 Ramírez Garrido acordó con los 33 presidentes municipales de la entidad la formación de un solo cuerpo policiaco integrado por agentes municipales y estatales en el Mando Único. Es el primer estado que adopta esta figura, que Enrique Peña Nieto propuso como parte de su estrategia contra la inseguridad. La idea es que con el Mando Único los nuevos policías sean capacitados por el Ejército, la PGR y el Cisen, con sueldos de 18 mil pesos mensuales, seguro de vida y vivienda. En Morelos el mando único recaerá en la SSP. El problema es que 60% de los policías municipales no pasaron las pruebas de confianza, ya que muchos de ellos fueron corrompidos por la delincuencia organizada. Lo mismo ocurre con los ministeriales. “La procuraduría del estado está desmantelada, los ministerios públicos son insuficientes y no todos están de nuestro lado, están trabajando para los otros”, confesó ese día el gobernador. Día y medio después, mientras transitaba por Cuernavaca, ocurrió el presunto atentado contra el procurador Dorantes. Ramírez Garrido afirmó que el procurador fue atacado por los policías municipales y acreditables (que forman parte del nuevo modelo policiaco que implica la creación del Mando Único), quienes no acataron los protocolos de seguridad e hicieron mal uso de las armas. Horas después fueron detenidos 10 policías acusados del homicidio de tres escoltas y de intento de homicidio de Dorantes. Vázquez Luna contradijo a su jefe y sostuvo que sus efectivos respondieron a una agresión: “Al momento en que se le pide la identificación (a los escoltas), su identificación fue una bala, una bala que le ocasionó una lesión (a un policía)”. –¿Nunca se identificaron? –No –contestó la abogada. En el lugar donde una noche antes se tirotearon los escoltas del procurador y los policías estatales, frente a un jardín de niños, el sábado 9 apareció una corona de flores con una cartulina blanca, en la cual había un mensaje para Ramírez Garrido: “Señor gobernador, esto no fue un accidente, sabemos que los acreditables y estatales trabajan para Antonio Román Miranda, alias La Moña, y Los Rojos. Ése es el lema de la policía única, matar elementos que no se venden ni al mejor postor y quieren hacer su trabajo honradamente. Nuestro más sentido pésame a las familias de los ministeriales, que descansen en paz.” Antes de llegar a Morelos, Dorantes fue agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la PGR en Ciudad Juárez, donde fue objeto de graves señalamientos de corrupción y enriquecimiento ilícito. Según publicaciones en Juárez, el entonces delegado de la PGR, Rolando Alvarado, removió a Dorantes “porque le gustaba mucho el dinero”, y lo cierto es que compró una casa de 3 millones de pesos en el lujoso fraccionamiento Montebello. Además, según la página web TX Jails Info, Dorantes fue arrestado en El Paso, Texas, el 3 de marzo de 2012 por asalto y violencia familiar (ficha 111175081).   Desgobierno   Desde los años de gobierno del militar priista Jorge Carillo Olea la violencia se apoderó de Morelos y las bandas de secuestradores asolaron la entidad. Posteriormente, durante los gobiernos de los panistas Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame, las bandas se consolidaron y comenzaron a pelearse el estado. Con la llegada del perredista Graco Ramírez la violencia del narcotráfico y los grupos de secuestradores y extorsionadores no ha disminuido. Morelos se mantiene en los primeros lugares de incidencia de estos delitos. En sus cuatro meses como gobernador Graco Ramírez ha enfrentado varios conflictos, como la construcción de la termoeléctrica de Huexca, las protestas de habitantes de Tepoztlán por la ampliación de la autopista La Pera-Cuautla, las amenazas de bombas en el Instituto de Biotecnología de la UNAM y en el Colegio Bilingüe Norteamericano de Jiutepec y las acusaciones de que recibió sobornos de directivos de Walmart presuntamente para facilitar la construcción irregular de tiendas. También ha sido cuestionado por algunos nombramientos, como el de su exesposa Olga Durón Viveros como titular del Sistema Morelense de Radio y Televisión. La percepción es que Graco Ramírez está perdiendo el control del gobierno, sostiene Matías Nazario: “El señor sigue en campaña y la realidad es preocupante. Los índices de inseguridad se han disparado de una forma alarmante. Morelos está entre los primeros cinco lugares de inseguridad. Si a eso le sumamos los conflictos internos en su equipo, esto nos lleva a una situación de ingobernabilidad a cuatro meses de que llegó”, comenta. Advierte que en este gobierno no se han creado empleos ni hay industrias interesadas en instalarse en el estado, que sólo aparece en la nota roja de los periódicos. A decir de Nazario, a Graco Ramírez “le gana la pasión. Que se acuerde que ya es gobernador, ya no es el crítico social que estaba enfrente. No se puede gobernar desde los medios. Morelos va en picada, no se ve una estrategia, una plataforma que deje ver una esperanza de que las cosas cambien”, concluye el legislador priista.

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