La república del dopaje

martes, 19 de febrero de 2013
A 12 años de que se empezó a aplicar en México un programa antidopaje, las cifras de resultados adversos entre los deportistas profesionales y aficionados son altas, en lo que puede interpretarse como un fracaso de las autoridades para prevenir este fenómeno que afecta al deporte en todo el mundo. Aunque un especialista de la Conade afirma que en México el consumo de sustancias prohibidas se ubica por debajo de la media mundial, la realidad es que el problema existe, entre otras razones, por desinformación de los atletas que consumen alimentos contaminados. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Por primera vez en 12 años la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) difundió los resultados de controles realizados a deportistas mexicanos en el Laboratorio Nacional de Prevención y Control de Dopaje. De las 21 mil 537 muestras de orina analizadas, 508 (2.3%) dieron positivo a sustancias prohibidas. Las pruebas corresponden a deportistas olímpicos y no olímpicos, así como a profesionales de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB). De acuerdo con información publicada en la página web de la Conade, en esta última disciplina se aplicó el mayor número de controles: 4 mil 765. Sin embargo, no se aclara cuáles resultados corresponden a jugadores de la LMB y cuáles a seleccionados de 16 y 18 años que acudieron a campeonatos mundiales. Los números indican que durante ese periodo se encontraron sustancias dopantes en las muestras de orina de 330 beisbolistas, tanto profesionales como amateurs. Después del beisbol, el futbol fue el deporte en que se analizó el mayor número de muestras de orina, con un total de 3 mil 647. En 10 de éstas se detectaron sustancias prohibidas. De los casos registrados en 2011, seis fueron por clembuterol y cinco de ellos correspondieron a los jugadores Guillermo Ochoa, Francisco Javier Maza Rodríguez, Christian Hobbit Bermúdez, Édgar Dueñas y Antonio Naelson Sinha, quienes fueron separados de la selección nacional que participó en la Copa Oro. Al cabo de un mes, la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) exoneró a los cinco futbolistas, pues determinó que la presencia del clembuterol en su cuerpo se debió, supuestamente, al consumo de carne contaminada. Los deportes en los que entre 2000-2011 se detectaron sustancias prohibidas fueron: atletismo, 28 casos (mil 642 muestras); ciclismo, 27 (710); levantamiento de pesas, 14 (612); vela, 11 (mil 531); boxeo, siete (259), y natación, siete (908 muestras). Llama la atención que después de atletismo, vela sea el deporte en que mayor número de muestras de orina han sido recolectadas, toda vez que se trata de una disciplina en la que no llegan a 10 los atletas de alto rendimiento que la practican. Otras disciplinas en las que se registraron menos casos fueron: judo, seis (uno en 2007, cuatro en 2008, uno en 2011; lucha, seis (uno en 2009, uno en 2010, cuatro en 2011); tiro –no se especifica si se trata de tiro con arco o tiro deportivo–, cinco casos entre 2005 y 2009; volibol, también cinco; handball y hockey, cuatro cada uno; basquetbol, tres; frontón, tres; nado sincronizado, karate, taekwondo y tenis, con dos casos . Con un solo caso aparecen triatlón (2000), canotaje (2005), esgrima (2008), pentatlón (2007) y montañismo (2011).   Discrecionalidad   Entre 2000 y 2009 se analizaron 17 mil 461 muestras de orina y en 430 se encontraron sustancias prohibidas (2.4%); en la información que difundió la Conade no se especifica cuáles. No obstante, una gráfica elaborada en el área de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte de la Conade muestra que entre 2003 y 2008 las sustancias descubiertas fueron: nandrolona (esteroide), anfetaminas, mariguana, efedrina, metenolona (esteroide), testosterona, boldenona (esteroide), metandienona (esteroide anabólico), furosemida (diurético), hidroclorotiazida (diurético), clortalidona (diurético) y cocaína, entre otras. Hasta ese momento, el laboratorio no tenía capacidad para detectar hormona del crecimiento humano (HGH) ni eritropoyetina (EPO). En 2010, la Conade analizó 2 mil 272 muestras de orina y 34 produjeron un resultado analítico adverso (RAA). La disciplina con mayor número de esos resultados fue fisiconstructivismo y fitness, con 17 casos en los que se encontraron diuréticos, esteroides, mariguana y cocaína. Le sigue el beisbol profesional y amateur con siete por cocaína, esteroides, anfetaminas, mariguana, un analgésico opioide (oxicodona) y un estimulante. En ciclismo tres muestras de orina dieron positivo a estimulantes y corticoesteroides; en levantamiento de pesas hubo dos casos por esteroides y diuréticos. Con un resultado adverso aparecen las siguientes disciplinas: natación (testosterona), voleibol (corticoesteroides), luchas asociadas (diurético), boxeo (mariguana) y softball (esteroides). Entre esos resultados no aparece el positivo a cocaína que dio la taekwondoína Alejandra Gaal, quien simplemente fue separada de la selección nacional. La ausencia de ese resultado en las cifras oficiales confirma la discrecionalidad con que las federaciones, la propia Conade y el Comité Nacional Antidopaje han tratado los casos en los que se ha registrado la presencia de una sustancia dopante y cómo los atletas tampoco han recibido ayuda. En mil 624 muestras analizadas en 2011 hubo 44 resultados analíticos adversos. Los deportes en los que se confirmó la presencia de una sustancia prohibida, sus metabolitos, marcadores o evidencia del uso de un método prohibido fueron los siguientes: Ciclismo, siete casos (122 muestras); futbol, seis (105 muestras); atletismo, cinco (216 muestras); futbol americano, cinco (53 muestras); luchas asociadas, cuatro (39 muestras); natación –dos casos en waterpolo–, cuatro en 124 muestras; volibol, tres; gimnasia, dos, y la Federación de Ciegos y Débiles Visuales, dos casos. Con un solo RAA aparecen las siguientes disciplinas: beisbol (sólo Liga Mexicana de Beisbol), judo, tiro deportivo, vela, levantamiento de pesas y basquetbol. En ninguno de los resultados de 2000 a 2011 se especifica qué controles se realizaron dentro de competencia y cuáles fuera de ésta. Valdría la pena reflexionar por qué el número de resultados analíticos adversos registrados no es más alto, si se considera que México tiene un problema de salud pública porque los ganaderos utilizan clembuterol para engordar animales. La lógica indicaría que esta sustancia debería ser la número uno en esos resultados.   Disuasión   En entrevista con Proceso, el director de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte de la Conade, Juan Manuel Herrera, aclara que los resultados analíticos adversos no deben confundirse con sanciones impuestas por violación a las reglas antidopaje. Es decir, no pueden ser necesariamente considerados como “positivos” puesto que antes de emitir un juicio debe analizarse si el atleta contaba con una autorización de uso terapéutico. Aunque no da una cifra exacta, Herrera indica que más de la mitad de los controles realizados entre 2010 y 2011 se realizaron fuera de competencia, para disuadir a los atletas sobre la eventual utilización de sustancias prohibidas. “El problema del dopaje lo tenemos controlado y lo estamos atacando”, sentencia el funcionario. Y añade: “México está abajo del promedio de atletas internacionales que tienen un resultado analítico adverso. Con base en lo que hemos visto, en 10% de los casos podemos hablar de un dopaje orientado; o sea que sí se hace con intención de hacer trampa y se usa una sustancia para mejorar el rendimiento”. Detalla que la mayor cantidad de resultados analíticos adversos se presentan porque los atletas consumen suplementos alimenticios sin saber que están contaminados con sustancias prohibidas. Dice que en la dependencia federal tienen “un museo” donde se exhiben muchos de esos productos. Aunque la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) no prohíbe el consumo de suplementos y complementos alimenticios, sí aclara que los deportistas deben consumirlos bajo su propio riesgo, ya que si dan positivo por esta razón no serán exculpados. “La WADA indica que 18% de los suplementos a nivel mundial están contaminados con entre una y siete sustancias. Como cada país tiene una regulación distinta sobre estos productos y son de fácil acceso, se convierten en un agente agresor altamente nocivo para los atletas. Muchos de estos productos entran al mercado mexicano con la leyenda de que son de origen natural, y por idiosincrasia para nosotros lo natural no hace daño. Tenemos que cambiar con educación esos paradigmas que los atletas adquieren en sus familias. Otro de los factores es la automedicación por la forma como se distribuyen los medicamentos en México, donde sólo se pide receta para los antibióticos o los controlados”, explica Herrera. –¿Después de 12 años de un programa antidopaje en México, todavía los atletas mexicanos siguen alegando ignorancia? ¿Eso habla de una política fallida de la Conade? –Hemos dado la información. En la página de la Conade están varios vínculos donde pueden entrar a la lista de los productos milagro que dio a conocer la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), a la lista de sustancias de la WADA, a la información de los suplementos alimenticios. Es información pública que además les hemos dado en talleres y se las hemos dicho una y otra vez. “Lo dice el propio Código Mundial en el artículo 2.1: esgrimir falta de conocimiento no es una situación de defensa. No se deben decir sorprendidos. Si consumen algo lo hacen con el riesgo que conlleva tener un resultado analítico adverso. Si una persona viola las reglas del juego tiene que asumir su castigo. Esa es nuestra política. Tiene derecho a juicio justo y explicar por qué apareció esa sustancia en su cuerpo. No lo voy a crucificar antes de oírlo, pero los deportistas deben entender que lo que esté en su organismo es su máxima responsabilidad.” El médico explica que antes no se difundían los resultados de los controles antidopaje en virtud de que el laboratorio –que realiza los procedimientos necesarios para obtener la certificación de la WADA– no contaba con el ISO-17025 que acredita que sus resultados tienen validez y confiabilidad. Una vez que se cuente con esa certificación, añade, los resultados no serán sólo para consumo local, sino que los tendrá en tiempo real la WADA –mediante los sistemas LIMS y ADAMS–, de tal suerte que las federaciones internacionales de cada deporte vigilarán que las federaciones mexicanas abran un expediente por cada caso, y si se determina que el resultado analítico adverso se convierte en un positivo, impongan las sanciones correspondientes. “Digamos que para entonces el ensayo habrá terminado. Esto que hicimos durante 12 años fue como la pretemporada; a partir de la certificación todo cambiará. Las federaciones nacionales también serán vigiladas por el Comité Nacional Antidopaje para verificar que realicen de forma correcta los juicios de instrucción para que los atletas sean sancionados o no, según sea el caso. Algunos (presidentes de federación) no contestan cuando se les notifica que hay resultados analíticos adversos; hay que mandarles varias veces el escrito para que atiendan los casos. Con la certificación tendrá que ser a la primera”, advierte Herrera. De acuerdo con los resultados analíticos adversos de 2010 y 2011, las federaciones nacionales debieron iniciar 78 juicios de instrucción y un expediente por cada atleta que tuvo un resultado adverso. No obstante, nunca han informado cuántos de esos casos ya están cerrados, qué sanciones se impusieron ni los nombres de los infractores. Hoy en día tampoco se sabe cuántos expedientes permanecen abiertos. Cuando un deportista da positivo en un control antidopaje, muchos de los presidentes de las federaciones simplemente lo dan de baja de las selecciones nacionales; si tienen preferencia por algún atleta las sanciones son mínimas o incluso no son castigados. Cada federativo deja a su libre albedrío el tratamiento de esos casos. La Conade también ya trabaja en la implementación de los lineamientos que permitan atender a los deportistas cuyo análisis de muestra de orina arroja un resultado analítico adverso o positivo. Los controles antidopaje en la Olimpiada Nacional (ON), la justa deportiva más importante de México, en la que participan alrededor de 27 mil personas, es una deuda pendiente que aún tiene la Conade, que en 2013 espera recibir la certificación del laboratorio. En la edición 2012 de la ON apenas fueron analizadas alrededor de 500 muestras de orina de todos los atletas, que en total ganaron mil 841 medallas de oro, mil 822 de plata y 2 mil 229 de bronce.

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