El PAN mexiquense, corrompido y "castrado"

viernes, 8 de febrero de 2013
Lavado de dinero, robo de combustible, giros negros y simple y llano saqueo del erario son algunas de las actividades que les habrían llenado el ojo y los bolsillos a unos cuantos líderes del PAN en el Estado de México. En consecuencia, dicen sus críticos, sin calidad moral para alzar la voz, esos dirigentes del panismo mexiquense han optado por el silencio y la sumisión ante quien ejerce el poder. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ante la crisis de inseguridad en el Estado de México, el gobernador priista Eruviel Ávila tiene un aliado clave: El dócil Partido Acción Nacional (PAN) que controla el diputado Ulises Ramírez, “cooptado” desde el sexenio de Enrique Peña Nieto y vinculado a numerosos escándalos de corrupción. No sólo eso: Ramírez, coordinador de los diputados locales del PAN, es señalado como socio de presuntos mafiosos, como Francisco Héctor García Cárdenas, a quien la Procuraduría General de la República (PGR) detuvo en 2011, acusado de ser el líder financiero de la organización delictiva Los Carcachos y de realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita. Coordinador de asesores del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, muerto en un avionazo en noviembre de 2008, Ramírez –entonces alcalde de Tlalnepantla– otorgó la licencia para instalar en ese municipio el Excess, un burdel en el que era socio de García Cárdenas, asegura Rubén Mendoza Ayala, su antecesor en el cargo. “Sé que eran socios en el Excess y se dice en corrillos, no lo puedo afirmar, que junto con Juan Camilo comenzaron a lucrar con los ductos de Pemex, sacando pipas que iban para las gasolinerías de éste”, puntualiza quien en 2005 fue candidato del PAN a la gubernatura y perdió ante Peña Nieto. Mentor político de Ramírez durante 20 años –desde que ambos militaban en el PRI y luego en el PAN–, asegura que éste tiene también estrechas relaciones con Juan José Rojas Cardona, El Zar de los Casinos, a través de José Serrano Montoya y Anuar Muñoz Pisano, ambos panistas. “Son los operadores económicos en todas las campañas y distribuyen el dinero”, destaca el político mexiquense, quien dice conocerlos muy bien. “Estos muchachos ya están riquísimos”. Serrano Montoya es socio minoritario en Tango Media, la agencia de los hermanos Rojas Cardona mediante la cual han financiado campañas de panistas como Gustavo Madero, cuando buscó la presidencia del PAN, y miembros de su facción, como los diputados Rodolfo Dorador, Jorge Villalobos y Guillermo Anaya. El propio Mendoza Ayala reconoce que Serrano lo invitó a Monterrey, sede de Tango Media, para diseñar la publicidad de su campaña para gobernador en 2005, pero asegura que desconocía el nexo con El Zar de los Casinos. –¿Conoce a Rojas Cardona? –De vista. En una ocasión, en un cumpleaños del obispo Antonio Chedraui me tocó al lado. Con base en la vinculación de Ramírez con ese grupo de panistas se prevé que, el lunes 11, el CEN del PAN ratifique como presidente estatal a un incondicional de éste: Óscar Sánchez Juárez, un confeso partidario de Adolfo Hitler, quien ganó por un voto en el Consejo Estatal y cuya elección, el pasado 24 de noviembre, fue impugnada (Proceso 1883). Esta confrontación ha escalado: La noche del pasado 15 de enero Sánchez Juárez irrumpió en el edificio del PAN para asumir el cargo, respaldado por decenas de simpatizantes, una acción que coincide con la multiplicación de evidencias sobre la venta de candidaturas que ha hecho Ramírez, líder del Grupo Tlalnepantla. Así, en medio del encono y ubicado como tercera fuerza política en el Estado de México, el PAN se mantiene mudo ante los problemas en la entidad, como la ola de violencia, y no ejerce su papel de oposición porque, según Ramírez, esa es la instrucción de Madero. “No vamos a ser una oposición rijosa, irresponsable, sino una que construya los cambios que requiere el país, en este caso el estado. Esa fue la línea que nos dio nuestro presidente nacional”, reveló al reportero. Sin embargo Mendoza Ayala asegura que la realidad es otra: Ulises Ramírez está cooptado por el gobierno estatal desde que Peña era gobernador y ha hecho del PAN un partido “castrado”. “La oposición en el Estado de México está castrada, sin banderas, sin nada”, subraya Mendoza Ayala, quien afirma que el erario estatal se usa para la cooptación de los líderes que repentinamente dejan de vivir en colonias proletarias y se mudan a fraccionamientos de lujo. “¿Y qué pueden decir? ¡Ni pío!”. Es el caso del presidente electo del PAN en el estado, Óscar Sánchez Juárez, quien de vivir en Palo Solo, una colonia popular de Huixquilucan, compró una residencia de más de 10 millones de pesos en la exclusiva zona de La Herradura apenas fue diputado. Pero así como “el PAN está corrompido” en el Estado de México, advierte Mendoza Ayala, también a nivel nacional se reproduce el esquema a través del Pacto por México, con base en las enseñanzas de Carlos Hank González. “Se está reproduciendo el esquema del Estado de México. Son las cuatro ‘C’ del profesor Hank, muy usadas en la terminología política: ‘Convences, compras, cooptas o chantajeas’. Y con esto tienen a la oposición en paz.”   “Era un muchacho limpio”   En el caso del PAN, explica Mendoza, la cooptación del gobierno priista es a personajes “ad hoc que comulguen con su estilo de vida cínico y de esa manera ir fraccionando y castrando al partido”. Ulises Ramírez es un ejemplo: “Llegó a trabajar conmigo a los 19 años, recomendado por un primo hermano de él, Alejandro Ramírez, que era secretario de Francisco Casanova, director de comunicación de Pemex. Se veía un muchacho limpio. Vivía en San José de la Escalera, delegación Gustavo A. Madero, en una casa bastante modesta, de láminas”. Desde 1986, en su paso por el PRI, Mendoza Ayala le consiguió puestos: Pidió a Abraham Talavera hacerlo coordinador administrativo del Instituto de Investigaciones Legislativas y asesor en Naucalpan con Enrique Jacob. Ya en el PAN lo hizo su colaborador y operador en Tlalnepantla, hasta que fue su sucesor como alcalde, en 2003, y luego su coordinador de campaña por la gubernatura, en 2005, aunque él se opuso. “En mi campaña se me mete a fuerza como coordinador, convenciendo a Francisco Gárate y Manuel Espino, que presidían el PAN a nivel estatal y nacional. Yo les decía que necesitaba un Carlos Medina o un Ernesto Ruffo.” Mendoza Ayala dice que ya le tenía desconfianza: “Supe que se entrevistó con Peña en la casa de Enrique Jacob y luego de la campaña, cuando regresa al ayuntamiento, le autorizaron un préstamo de 200 millones de pesos, que desaparecieron, y compró bastantes inmuebles en la zona de Ciudad Satélite. Desde ahí se percibe ya la compra de él”. En 2006 coordinó la precampaña interna de Felipe Calderón en el Estado de México –clave para que obtuviera la candidatura–, en cuyo periodo se hizo amigo de Mouriño, quien, cuando fue nombrado secretario de Gobernación, lo nombró coordinador de asesores. Luego de la muerte de Mouriño, Ramírez se reunió con Peña en una cena en la que estuvo presente Tereso Martínez, asesor del hoy coordinador de los diputados priistas: Aarón Urbina. “Y ahí dijo que él ya no tenía otro gallo más que Peña, ratificando su obediencia. De ahí en adelante se ha inscrito en puras cuestiones de corrupción con el gobierno estatal”, puntualiza Mendoza.   Contactos con la mafia   Antes, según Mendoza Ayala, ya se había relacionado con Ramírez Cárdenas –encarcelado por robo de combustible y delincuencia organizada– en el centro nocturno Excess, que en noviembre de 2010 fue asegurado por la PGR “como parte de las investigaciones relacionadas con el lavado de dinero derivado de la sustracción de hidrocarburo de la banda Los Carcachos”. Según el expediente UEIORPIFAM/AP/127/2010, miembros de Los Carcachos eran accionistas de los centros nocturnos “por medio de los cuales lavaban el dinero ilícito producto de la venta del hidrocarburo extraído de manera ilegal”. Medio año después, en julio de 2011, la Agencia Federal de Investigación detuvo a García Cárdenas, presunto socio de Ulises Ramírez, acusado de ser el líder financiero de Los Carcachos, de delincuencia organizada y de operaciones con recursos de procedencia ilícita por más de 80 millones de pesos. Según la PGR, la organización criminal operaba en una bodega de Tultitlán, donde entraban y salían pipas llenas de diésel que extraían del ducto de Pemex detrás de dicho predio, lugar que era custodiado por personas armadas. Mendoza Ayala asegura que Calderón tenía conocimiento de todo esto: “Finalmente actuó en consecuencia y, como siempre, el hilo se rompe por lo más delgado y encarcelan a su socio, que sé que está muy dolido con Ulises porque lo abandonó”. Candidato a la alcaldía de Tlalnepantla por una “alianza ciudadana” con los partidos de izquierda, que no ganó pero que obtuvo tres veces más votos que el PAN, Mendoza Ayala recuerda que “los contactos con la mafia” del diputado Ramírez los conocía bien el general Mario Arturo Acosta Chaparro. En efecto, Acosta Chaparro fue emisario de Calderón para negociar con los líderes de las mayores organizaciones del narcotráfico en el país la disminución de la violencia, y como tal supo de las relaciones de Ramírez con el narco (Proceso 1779). En el encuentro que el militar tuvo con Joaquín El Chapo Guzmán le dijo, “en tono de queja”, “que el propio Juan Camilo Mouriño y su entonces coordinador de asesores en la Segob (Ulises Ramírez) les vendieron a los Beltrán Leyva la plaza del Estado de México en 10 millones de dólares”, a pesar de que la entidad ya había sido comprometida con él. Ramírez rechazó ese nexo, como todos los señalamientos que sobre su conducta se hacen, pero va de escándalo en escándalo. El más reciente es por la “venta” de candidaturas a diputados y alcaldes, que van de 1 millón a 5 millones de pesos. “Para que me dejaran el camino libre rumbo a la candidatura del PAN a la presidencia municipal de Tlalnepantla, me pidieron 5 millones de pesos”, aseguró Jonás Sandoval, quien afirmó que en febrero de 2012 Carlos Bello Otero, secretario de Ramírez, le pidió esa cantidad. De ese mercadeo Ramírez dejó huellas: El diario La Razón publicó, el 8 de enero, dos conversaciones telefónicas en las que se habla de venta de candidaturas en 1 millón de pesos. Una de ellas es entre Ramírez y su operador político, Óscar García. Expulsado del PAN en 2009, luego de 13 años de haber ingresado con el aval de Carlos Castillo Peraza, aunque con la oposición de Calderón, Mendoza Ayala insiste en que Ulises Ramírez es el emblema de la “quiebra moral y política” de ese partido en el Estado de México. –Pero se fortalecerá si el CEN ratifica a Óscar Sánchez, de su grupo. –Sí. Indudablemente se fortalecerá la corriente de compra y cooptación. Es simplemente un apoderado del stablishment, pero no del liderazgo panista, porque 120 delegados no representan a los 30 mil o 40 mil miembros activos que había. –¿Por qué ha llegado hasta donde ha llegado? –Le encontró muy rápido el modito a la doble moral panista: Entre el esquema de alcohol y drogas descubrió muy bien ese ambiente de ciertas élites del PAN, los fue involucrando en cuestiones de dinero, de negocios, y fue haciéndose una persona que, decía Calderón, es un mal necesario, que era como el plomero de la casa. –¿Eso lo dijo Calderón? –Calderón, sí, y que a veces había que usarlo. Nada más que ese mal necesario se convirtió en cáncer y perjudicó a todos. –¿Qué tanta buena relación tiene él con Peña? –No creo que tanta. Circunstancialmente Peña lo utilizó para sus fines. En la mística priista, si tú tienes algún valor te utilizan y luego te dan la patada. Creo que Ulises está ya en ese ángulo. No tardan en darle la patada. Lo que es un hecho es que Ramírez se cree fortalecido con la relación que tiene con Madero y su grupo, conocidos ya por los panistas como los “casineros”, y adelantó al reportero en diciembre que el proyecto del que forma parte dará mucho que decir en 2013. –Su grupo, el de Madero, Villalobos y Dorador, está vinculado a negocios no transparentes –le dijo el reportero. –Yo en los negocios de la gente no me meto y en la parte política yo respeto y admiro a mi presidente nacional, a mis amigos que fuimos senadores y diputados juntos. “Compartimos un proyecto nacional y estoy seguro de que este grupo dará mucho que decir en la elección del próximo presidente nacional del PAN.”

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