Huaves, contra los dueños del viento

jueves, 28 de marzo de 2013
OAXACA, OAX. (Proceso).- Después de siglos de abandono, el pueblo ikojts (huave) de San Dionisio del Mar es centro del debate nacional e internacional, pues se desató ahí una pugna por la energía del viento que involucra poderosos intereses económicos, políticos y culturales. El proyecto del parque eólico Barra de Santa Teresa, concebido para desplegar 132 torres con aerogeneradores y una línea de transmisión de 52 kilómetros mediante una inversión de 13 mil millones de pesos, actualmente se encuentra en tribunales y se discute en la LXI Legislatura local. El proyecto no sólo se considera en receso, sino que existe el riesgo de que la entidad pierda esa inversión definitivamente. En febrero pasado, el diputado del Partido del Trabajo Flavio Sosa Villavicencio exhibió en tribuna un contrato vigente de los comuneros de Santa María del Mar con la empresa Preneal México. En él se estipula que esta compañía adquirió el derecho a utilizar 2 mil hectáreas para instalar una planta eólica por sólo 115 pesos anuales por hectárea, es decir, 9 pesos con 58 centavos al mes. A cambio Preneal gana mil millones de pesos, dijo el legislador. Tras denunciar este “trato abusivo, injusto e ignominioso”, Sosa Villavicencio exigió al Ejecutivo estatal que asuma su obligación de vigilar que los acuerdos con los inversionistas para la instalación de generadores eléctricos no sean extremadamente desventajosos para las comunidades oaxaqueñas, como ha ocurrido en ocasiones anteriores con otras empresas. También hizo un llamado “a oír primero a los mareños y después a la empresa trasnacional”, así como a establecer una mesa de diálogo para que se cumplan los compromisos internacionales en materia de derechos indígenas. Citó información de la propia empresa, según la cual en marzo de 2011 vendió sus dos proyectos eólicos en Oaxaca al consorcio Mareña Renovables, integrado por el grupo Femsa y Macquarie Capital por 89 millones de dólares, que equivalen a mil 130 millones 300 mil pesos. Aclaró el diputado petista: “Estoy a favor de la instalación de parques eólicos, a favor de la inversión productiva que beneficie a las y los habitantes de nuestro estado que, riquísimo en recursos, ha sido empobrecido por la mala administración de gobernantes que generación tras generación han venido a servirse de los dineros del pueblo”. Consideró necesario revisar las condiciones en las que los comuneros huaves firmaron dicho acuerdo, pues muchos han manifestado que no les fue leído en su idioma, y peor: que fueron engañados y presionados para firmarlo. Tras citar un estudio de la UNAM que documenta “la cooptación de representantes de las comunidades y la simulación de asambleas ejidales (…) para agilizar la firma de contratos y negociaciones individuales entre propietarios y empresas, con el fin de excluir a las asambleas ejidales”, Sosa Villavicencio cuestionó: “¿Qué ha hecho la actual administración para invalidar este leonino acuerdo, hoy aún vigente? ¿Qué hace para evitar que los indígenas de San Dionisio del Mar y de Álvaro Obregón sean explotados de la misma manera?”. Por su parte, el coordinador de la bancada del PRI, Francisco García López, denunció que ante “la falta de operación política y las tensiones acumuladas bajo la presión de grupos extremistas amenazan hoy la viabilidad de esas inversiones”. Añadió: “Son inversiones que explotan las ventajas comparativas de la región del Istmo, como sugieren las agencias que califican la pertinencia de la inversión en un entorno mundial cada vez más competitivo”. No obstante, ante esas ventajas comparativas y la aceptación de la mayoría de la población por los beneficios que está trayendo a la economía de la región, dichas inversiones “se ven socavadas, por no decir saboteadas”, alertó. Por ello los priistas propusieron que el gobierno estatal asuma una posición responsable y que no defienda a las empresas, sino la inversión productiva en beneficio de la población de esa región y de la entidad, contra los ataques de grupos que, según esa bancada, han medrado con el proyecto. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1899 de la revista Proceso, ya en circulación.

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