El juego de los papables

martes, 5 de marzo de 2013
Luego de la renuncia de Benedicto XVI se desataron las conjeturas y las apuestas sobre su sucesor. Los vaticanistas fijan su atención en 10 cardenales, cuatro de ellos latinoamericanos. Parten de un hecho: Después del doloroso fin de Juan Pablo II y del agotamiento de Benedicto XVI, el siguiente Papa tendrá que ser joven y sano para sacar del marasmo a la Iglesia. Sin embargo, advierten, puede haber un amplio margen entre el líder que la Iglesia requiere y el que elija el cónclave.   PARÍS (Proceso).- ¿Humo blanco para un Papa negro? ¿Llegó la hora de un pontífice latinoamericano? ¿Volverá a la santa sede un italiano? Éstas son algunas de las dudas e interrogantes que inundan el entorno del proceso de sucesión de Benedicto XVI. Los vaticanistas confrontan hipótesis y conjeturas. Muchos se lanzan a trazar el retrato hablado del Papa ideal y –hecho inédito– coinciden. Después de la prolongada agonía de Juan Pablo II y del agotamiento físico de Benedicto XVI recalcan que el próximo Papa tendrá que ser relativamente “joven” –de unos 65 años– y tener buena salud para poder sacar a la Iglesia del marasmo en el que se debate. Por la misma razón deberá afirmarse como un hombre fuerte y autoritario, dispuesto a lanzar cuanto antes una reestructuración completa de la curia romana, demasiado italiana, esclerosada, centralizada y sobre todo gangrenada por conflictos internos y luchas de poder. Los especialistas, sin embargo, no se hacen ilusiones. Saben que puede haber un amplio margen entre lo que requiere la Iglesia y lo que decida el cónclave. Caroline Pigozzi no trata de imaginar al “Papa soñado” sino que analiza uno por uno los perfiles de los 117 cardenales electores. Lo hace en el décimo capítulo de Le Vatican indiscret, libro que publicó el pasado diciembre. Periodista de la revista francesa Paris Match y de la emisora radial Europe 1, Pigozzi lleva casi 20 años trabajando la fuente vaticana y logró ingresar en ese mundo secreto y esencialmente masculino. Al paso del tiempo creó fuertes lazos con numerosos prelados de la Santa Sede, logrando cierta cercanía con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Pigozzi ha escrito cinco libros sobre el tema. El más exitoso fue Juan Pablo II íntimo: Ese Papa que conocí tan bien, publicado en 2005 y traducido a ocho idiomas. En el cuarto capítulo de Le Vatican indiscret –cuyo título es elocuente: “Ya empezó la guerra de sucesión”– la especialista enfatiza que los cardenales que no viven en Roma se conocen poco entre sí y que es capital para ellos juntarse e intercambiar ideas durante las “congregaciones” (asambleas) que preceden al cónclave. Y tras recordar el refrán de que “quien entra como Papa al cónclave, sale como cardenal”, Pigozzi selecciona a ocho purpurados con “fuertes personalidades” y “estilos muy distintos”.   Scola, el íntimo   El primero es sin duda Angelo Scola, de 71 años, arzobispo de Milán, la diócesis más grande del mundo, con 3 mil sacerdotes. Es íntimo de Benedicto XVI, con quien comparte amistad y preocupaciones intelectuales. Su padre era camionero y fiel lector del diario L’Unitá, antiguo órgano del Partido Comunista Italiano. Antes de ser nombrado arzobispo de Milán por Benedicto XVI, Scola era patriarca de Venecia. Para Pigozzi y para la mayoría de los vaticanistas, Scola es el “favorito” del “pontífice emérito”, quien, hecho inédito, lo visitó dos veces. Una en mayo de 2011, cuando Scola aún era patriarca de Venecia. En esa oportunidad ambos prelados tomaron el tiempo de pasearse en una góndola blanca en el Gran Canal. La otra, en junio de 2012 en Milán. Benedicto XVI y Scola concelebraron una misa en el Día Mundial de la Familia. Scola aboga desde hace años por el diálogo entre cristianos y musulmanes, y con ese fin creó la Fundación Oasis. Sin embargo tiene dos puntos en su contra: es italiano y muchos cardenales electores quieren seguir dándole oportunidad a prelados de otras nacionalidades. Además, durante años fue cercano al muy conservador movimiento político italiano Comunión y Liberación. Hoy hace lo imposible para tratar de minimizar esa relación. Ravasi, el mediático   El segundo papable también es oriundo del norte de Italia. Se llama Gianfranco Ravasi, tiene 70 años y fue ministro de Cultura de Benedicto XVI. Pigozzi subraya: “Sin duda es un outsider serio. Podría restarle votos a Scola y provocar división entre los 29 cardenales electores italianos”. Menos carismático que Scola pero más hábil en su política de comunicación, Ravasi creó en abril de 2001 el Atrio de los Gentiles, un espacio de diálogo con los no creyentes. Ese nombre es una referencia a la explanada de Jerusalén que estaba abierta a los paganos. El Atrio de los Gentiles organizó sus primeros encuentros en la UNESCO y en La Sorbona en 2011, luego en otros países europeos y en Estados Unidos. Su próxima cita estará dedicada al escritor francés Albert Camus y se realizará en junio de 2013 en Marsella, que durante un año será la capital europea de la cultura. Ravasi ha publicado unos 50 libros, tiene un programa de televisión semanal en el Canal 5 de Italia y es omnipresente en la prensa de Italia. Pigozzi aclara: “Ravasi pertenece a esa generación de cardenales que entendió que para trepar escalones es preciso ocupar el espacio mediático y no limitarse a predicar en las iglesias”. Dinámico y políglota, Ravasi repite sin descansar que el gran desafío contemporáneo “no es el ateísmo sino la indiferencia”. Al igual que Scola, su mayor problema para ser electo es su nacionalidad. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1896 de la revista Proceso, ya en circulación.

Comentarios