El "tesoro del mar", sólo una ilusión... y riesgosa

miércoles, 15 de mayo de 2013
Publicitado en el sexenio anterior como el nuevo “tesoro del mar”, el crudo que yace bajo las aguas profundas del Golfo de México ha requerido inversiones multimillonarias y hasta la fecha no ha dado un solo barril de petróleo. Las beneficiadas con ese supuesto tesoro han sido un puñado de empresas propietarias de plataformas, la mayoría extranjeras. A esto hay que sumar el enorme riesgo de accidentes y desastres ecológicos, advierte Greenpeace después de analizar las muy deficientes medidas de seguridad de Pemex, la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Anunciado con bombo y platillo en la administración de Felipe Calderón como el nuevo “tesoro del mar”, el proyecto de Petróleos Mexicanos (Pemex) para extraer hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México no ha arrojado un solo barril de crudo, ha beneficiado a un puñado de empresas que cobran medio millón de dólares diarios sólo por la renta de las plataformas, y no hay claridad en torno a las medidas de seguridad y mitigación de riesgos que la paraestatal debe adoptar. La exploración de la paraestatal en aguas profundas ha resultado “más cara, más riesgosa y menos transparente”, concluye un informe de 71 cuartillas elaborado por la organización ambientalista Greenpeace para investigar posibles accidentes y las medidas de seguridad que deben adoptar la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y Pemex. El informe, cuya copia obtuvo Proceso, se centra en la revisión documental de las licitaciones, los trabajos de perforación y la consulta por la vía del acceso a la información pública de medidas adoptadas por estas tres dependencias responsables en los casos de los pozos Kunah-1 –cuya perforación para fines de “evaluación” se inició en diciembre de 2011–, Trión-1 y Supremus-1, cuyos trabajos comenzaron a mediados de 2012. A un año y seis meses de haber invertido más de mil millones de dólares para la perforación en esa zona del Golfo de México, Pemex no ha extraído un solo barril de crudo, pero gastará 2 mil 190 millones de dólares hasta 2015. Estos recursos “son 3.19 veces mayores a los destinados a impulsar la transición energética” en México, destacó Greenpeace en su informe. Sólo en el caso del Trión-1, el analista Luis Miguel Labardini, citado por Greenpeace, advierte que haría falta “una inversión de entre 3 mil y 5 mil millones de dólares durante 10 años para la recuperación de entre 100 y 150 millones de barriles de crudo”. Según la documentación obtenida por Greenpeace, uno de los grandes beneficiarios en la exploración de petróleo en aguas profundas es la compañía Grupo R, propiedad del empresario tamaulipeco Ramiro Garza Cantú, señalado como uno de los contratistas consentidos de Pemex desde la época en la que el sindicato de la paraestatal estaba controlado por Joaquín Hernández Galicia, La Quina (Proceso 1314, 739 y 727). Garza Cantú, considerado por la prensa tamaulipeca como “el dueño de medio Reynosa”, amigo de Felipe Calderón y acusado en distintas ocasiones de tener “arreglos poco claros” con los funcionarios de Pemex Exploración y Producción (PEP), recibirá casi mil millones de dólares sólo por la renta de sus plataformas.

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