Preciado, el político que no sabe lo que es ganar una elección

jueves, 30 de mayo de 2013
COLIMA, Col. (apro).- Sin haber ganado nunca una elección, Jorge Luis Preciado Rodríguez obtuvo la mayor victoria de su carrera política. Hoy es coordinador de la bancada panista en el Senado, y afronta el mayor reto de su carrera. Iniciada hace más de tres lustros al lado de personajes priistas locales, la trayectoria política de Preciado Rodríguez ha estado marcada por el pragmatismo, el enfrentamiento, la teatralización y el escándalo. A la vez, su habilidad en el manejo de la política interna de su partido lo ha llevado a ocupar diversos puestos, pero nunca ganando el voto popular. A los 25 años de edad, Preciado Rodríguez llegó al Congreso local colimense, mediante el método de representación proporcional. Le gustó y volvió a intentarlo. Esta segunda ocasión contendió por la doble vía. Perdió la elección abierta pero de todos modos regresó al Congreso, de nuevo como plurinominal. Después fue diputado federal por la quinta circunscripción (de nuevo pluri) y actualmente, a los 40 años, es senador de primera minoría. A meses de que rindiera protesta en la presente legislatura federal, se vio favorecido por el conflicto interno que arrastra el PAN desde la derrota en la elección presidencial: en medio del azoro, del desprecio y del rechazo de sectores importantes del panismo, Preciado fue colocado al frente de la bancada senatorial por el líder nacional de ese partido, Gustavo Madero, con quien estrechó lazos cuando ambos fueron diputados federales en el periodo 2003-2006. El historiador colimense Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez dice en entrevista que además de mantener una conducta pragmática, Jorge Luis Preciado ha revestido su carrera política con el uso de “ocurrencias”, “bravuconadas” y “un estilo bronco”. La actuación que ha mostrado el senador en la vida pública colimense, añade, “nos habla de formas rijosas, valentonas y de poca civilidad, porque una cosa es tener una postura clara y firme de defensa de los principios políticos en los que uno cree, de las plataformas, de los planteamientos o de las coyunturas, y otra cosa es ese tipo de formas”. Según el académico —coautor del tomo IV de la Historia General de Colima, denominado Las caras del poder—, el nombramiento de Preciado al frente de los senadores panistas constituye un brinco político cualitativo para él, pues de ser una figura meramente local pasa a coordinar un grupo parlamentario nacional, sustituyendo al senador Ernesto Cordero Arroyo: exsecretario de Hacienda y aspirante a la candidatura presidencial blanquiazul. “El PAN está obviamente en una crisis terrible: por una parte con esa forma autoritaria de remover a los coordinadores, aunque esté en los estatutos, y por la otra se remueve a uno para poner a otro de trayectoria menor que no se caracteriza precisamente por su brillo parlamentario. En todo caso, Preciado salió como carta emergente. Debe estar la situación muy complicada y entonces echaron mano de él”, asegura. En su historial político, Jorge Luis Preciado ha protagonizado zafarranchos en el Congreso estatal, ha intercambiado insultos públicos y denuncias penales con gobernantes priistas —lo que lo llevó a pasar una noche en la cárcel y a perder una diputación local—, y se vio involucrado en una denuncia por desvío de recursos de la Sedesol hacia la campaña presidencial de Felipe Calderón. Originario del municipio de Coquimatlán, Colima, donde nació el 9 de agosto de 1972, Preciado trabajó como jornalero y vendedor de pan durante su infancia, mientras estudiaba por las noches. En un video promocional difundido en 2012 en el marco de su campaña para senador, se hace hincapié en que “viene desde abajo” y que incluso “probó el amargo sabor de ser indocumentado en Estados Unidos en dos ocasiones para pagar sus estudios de licenciatura en Derecho”. A los 16 años de edad, cuando era estudiante de bachillerato, participó en la toma del edificio de la Federación de Estudiantes Colimenses, en protesta por la imposición de Fernando Moreno Peña como rector de la Universidad de Colima. Antes de afiliarse al PAN, Jorge Luis Preciado se vinculó con personajes priistas como Jesús Orozco Alfaro, actual secretario de Finanzas y Administración del gobierno del estado; el entonces contralor general del estado, Salvador de la Mora Diego, y el actual delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Óscar Zurroza Barrera, de quien se hizo compadre. Sin embargo, no existen evidencias de que haya estado afiliado formalmente al PRI ni que haya presidido el Frente Juvenil Revolucionario (FJR), como se publicó en algunos medios de comunicación. La llegada de Preciado al PAN se produjo en el contexto de la apertura del partido a los empresarios y a la sociedad promovida en 1996 por el entonces presidente estatal, Pedro Peralta Ceballos, y el secretario general, Víctor Manuel Torres Herrera. En 1997 se convirtió por vez primera en diputado local, gracias a que logró ubicarse en el segundo lugar de la lista de candidatos panistas de representación proporcional. Ahí empezó a mostrarse. El 18 de noviembre de ese año, apenas mes y medio después de asumir el puesto, Preciado Rodríguez se vio involucrado en una bronca con el diputado priista Jorge Vázquez Chávez. El panista encabezó la toma de la tribuna legislativa para exigir que se sometiera a votación la orden del día en el que rendirían protesta siete nuevos magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado —nombrados por el entonces gobernador Fernando Moreno Peña, quien acababa de iniciar su sexenio. Según crónicas de la época, Vázquez jaloneó a Preciado de las solapas y éste le tiró un cabezazo, mientras los compañeros de ambos trataban de calmar la situación. Al final la sesión fue suspendida. Y los siguientes seis años, primero como diputado y después como presidente estatal del PAN, se enfrascó en un enfrentamiento con el mandatario, en el que ambos recurrieron a la descalificación. En 2003, Preciado insinuó públicamente que Moreno Peña había recibido un soborno millonario de parte del Grupo Modelo para favorecer la instalación de una planta cervecera en el estado, lo que propició una denuncia por difamación y calumnias por parte del gobernador. Frente a la denuncia, Preciado Rodríguez respondió: “Moreno Peña una vez dijo que el que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta, y creo que a él le gusta llevarse pesadito, pero no le gusta aguantarse, salió muy llorón”. En otra ocasión, acusó al entonces secretario de Salud y Bienestar Social, Christian Torres Ortiz Ocampo, de haber operado a su perro en un quirófano del Hospital Regional Universitario. También fue denunciado por difamación y calumnias y esto avivó la disputa mediática. En una declaración ante reporteros, Torres Ortiz opinó que el dirigente panista padecía “un síndrome llamado delirio, propio de los pacientes con problemas mentales”. Posteriormente, Moreno Peña declaró que “Jorge Luis Preciado Rodríguez no tiene cerebro y embiste como los toros locos. (…) Tiene razón el secretario de Salud, Christian Torres Ortiz, cuando solicitó que tres siquiatras revisaran al panista, porque este muchachito está medio loquito”. Esas expresiones motivaron sendas denuncias penales contra ambos funcionarios por parte de Jorge Luis Preciado, quien en otro momento llevó a la agencia del Ministerio Público “a declarar” sobre el caso del hospital a dos perros, a los que llamó “Ferdy” y “Cristy”, en alusión al mandatario y al secretario de Salud. Después, la noche del 26 de agosto de 2003, Preciado fue llamado a declarar al Ministerio Público y ahí fue detenido bajo el cargo de difamación y calumnias derivado de la denuncia de Torres Ortiz. Su fotografía, en la que apareció sonriente cargando la placa de identificación, fue distribuida a los medios de difusión por la Procuraduría General de Justicia del Estado, encabezada por Jesús Antonio Sam López, y al día siguiente salió libre bajo fianza. Aunque días después tomó posesión como diputado federal de representación proporcional y concluyó su gestión sin ningún contratiempo, el proceso penal por difamación y calumnias —que no estaba cerrado— le costó en 2007 la pérdida de la diputación local a la que había accedido un año antes. Sin embargo, en su breve paso por segunda vez por el Congreso local, Preciado dejó una muestra más de su estilo político. En una sesión de marzo de 2007, para mostrar su inconformidad por un presunto fraude de la fracción priista en la elección de mesa directiva del Congreso, estrelló contra el piso la urna de vidrio que contenía las papeletas de votación y exclamó: “¡Pongan a quien les dé su chingada gana!” Una de las astillas que se esparcieron por el salón de sesiones lesionó levemente en un ojo al diputado priista Francisco Ánzar Herrera, quien fue atendido por paramédicos y no sufrió mayores consecuencias. Antes, al calor de la campaña política por la diputación, mostró una bolsa con huevos y llamó “candidato gallina” al abanderado del PRI, Roberto Chapula de la Mora, porque dicho partido presentó un recurso para tratar de sacarlo de la contienda por sus antecedentes penales. En 2003, después de que se anulara la elección de gobernador, Jorge Luis Preciado fue pieza clave para que su compadre Óscar Zurroza Barrera dejara al PRI y se incorporara en apoyo a la estrategia de campaña del candidato Antonio Morales de la Peña, quien contendió por la gubernatura en la elección extraordinaria por la coalición PAN-PRD. Una vez que pasaron los comicios en los que ganó el PRI, Preciado apoyó a Zurroza para que fuera nombrado delegado del Fonacot. Sin embargo, éste retornó al PRI de cara a la elección de gobernador de 2009, como estratega de la campaña de Mario Anguiano Moreno a la gubernatura, quien una vez en el puesto lo hizo secretario de Administración, después lo removió a la Secretaría de Desarrollo Social de Colima, y al final lo pasó a la Sedatu. El señalamiento más grave que ha recibido Jorge Luis Preciado fue haber participado en el presunto desvío de 55 millones de pesos de la Secretaría de Desarrollo Social para comprar votos a favor del candidato presidencial panista Felipe Calderón. En su libro Las manos sucias del PAN, el periodista José Reveles documentó este caso y mencionó entre los participantes del entramado, además de Preciado y otros personajes, a la militante panista colimense Dania Ibett Puga Corona. De hecho, en los primeros años del gobierno de Felipe Calderón, la delegación estatal del Fonacot fue ocupada por Puga Corona, quien en 2009 se vio envuelta en otro escándalo nacional, cuando fue detenida temporalmente por intentar sustraer cosméticos de una sucursal de la tienda Wal Mart en esta ciudad. En ese tiempo, Puga ocupaba el cuarto lugar en la lista de candidatos a diputados locales de representación proporcional del PAN, que intentó retirarle la candidatura sin éxito, pero sólo entraron los tres primeros lugares. Los últimos dos meses de la legislatura, sin embargo, sí se convirtió en diputada, cuando la legisladora Patricia Lugo pidió licencia para ocupar una diputación federal. Después de que fue destituido como diputado en 2007, Preciado se retiró por alrededor de cuatro años a la vida privada, en la que, según ha declarado, se dedicó a la construcción de casas de interés social y creó la asociación civil “Para Servir a Usted”, mediante la cual ofrecía asesoría jurídica gratuita y distribuía lentes, cemento y láminas a bajo costo, además de que se dedicó a recorrer el país ofreciendo servicios de planeación de campañas políticas a candidatos panistas. Frente al proceso electoral de 2012 reapareció como aspirante a la candidatura panista al Senado. En una entrevista con el Diario de Colima, aseguró que no hubo irregularidades en el manejo de los recursos de la Sedesol, pues se trataba de un programa de vivienda rural operado por 130 diputados federales como parte de su labor de gestión, quienes lo nombraron su representante. Preciado Rodríguez atribuyó las denuncias en su contra a una campaña “financiada por el PRD”, luego de que un exdiputado panista se fue de la fracción panista y se unió a Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo con el historiador Héctor Porfirio Ochoa, desde los primeros años de su carrera, Jorge Luis Preciado empezó a integrar su grupo político, en el que se formaron Esmeralda Cárdenas Sánchez y Brenda Gutiérrez Vega. La primera fue diputada local y federal, así como delegada de la Sedesol, y la segunda ocupó una curul local y fue alcaldesa de Villa de Álvarez. Sin embargo, el investigador refiere que con el paso del tiempo se distanciaron y “muchos han acusado a Preciado Rodríguez de traición al interior del PAN, entre otras cosas porque en la campaña de 2012 de la fórmula por el Senado, en la que él ocupaba el primer lugar, se le vio muy poco activo, al grado de que se dijo que trabajaba en contra para que Brenda Gutiérrez, su acompañante, no llegara”. Al alud de críticas que surgieron a nivel nacional ante la decisión de Gustavo Madero de nombrar coordinador a Preciado, en Colima se sumaron varios de los personajes principales del panismo local, entre ellos el dirigente estatal, Raymundo González Saldaña, así como los excandidatos a la gubernatura Leoncio Morán Sánchez y Antonio Morales de la Peña, en tanto que la también excandidata y actual diputada federal Martha Leticia Sosa Govea se congratuló de que haya sido tomado en cuenta un panista colimense. En entrevista, el representante de la Asociación por los Principios de Acción Nacional (APAN), Ricardo Sánchez Arreguín, expresa su apoyo a Jorge Luis Preciado en su nueva encomienda y considera que son injustas las críticas en su contra. Considera lamentable que desde dentro del mismo PAN se le esté golpeando con situaciones como el hecho de haber estado en la cárcel, cuando “en realidad fue una víctima de la represión que sufrió una venganza política en su contra, porque fue de los pocos políticos que en su momento enfrentaron a un Estado sumamente autoritario que se vivió en Colima, con Fernando Moreno Peña como gobernador y Jesús Antonio Sam López como procurador general de Justicia”. Sánchez Arreguín acepta que la carrera política de Jorge Luis Preciado ha sido polémica, pues “ha sido muy afecto a los reflectores y eso a la larga desgasta a cualquier político; hay un dicho que menciona que el que expone se expone”. Añade: “Pienso que el estilo de Jorge Luis es como de un actor, tengo la impresión de que lo hace como una manera de llamar la atención para lograr su propósito; algunos pueden pensar que es estridencia, pero es su estilo, hay políticos que así son y pueden caer bien o mal”. Y le recomienda: “Ahora que está en la política nacional, creo que le conviene moderarse y tender puentes hacia sus interlocutores, aunque el hecho de que sea estridente o un actor en política no quiere decir que sea un político negativo, porque en su trato personal es alguien que siempre cae bien, es alguien que tiene carisma, yo espero que ahora con esa responsabilidad que le dieron ponga más el carisma para tender puentes”.

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