No quiero dormir sola, de Natalia Beristáin, por Internet

Con su ópera prima No quiero dormir sola, que ha conseguido ya los mejores premios en festivales nacionales, la cineasta inaugura además una forma de ver cine en México: la renta o suscripción mensual por la red. La historia que cuenta Natalia Beristáin parte, paradójicamente, del descuido y desprecio por la gente mayor en buena medida “debido a las redes sociales y los estándares de belleza que imponen el cine y la televisión”. DURANGO, Dgo. (Proceso).- No quiero dormir sola, ópera prima de Natalia Beristain Egurrola, es el primer largometraje mexicano que se estrena en internet, y al mismo tiempo en salas cinematográficas de nuestro país. Esta historia se puede ver a través de Cinépolis Klic, la nueva plataforma Video on Demand (VOD), habiendo triunfado como la mejor cinta durante el quinto Festival de Durango y en la décima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. No quiero dormir sola fue escrita por Gabriela Vidal y la misma Beristáin, quien hace notar a este semanario que poder descargar cintas por la red “es la nueva manera de llegar a nuevos públicos y así lograr ampliar el espectro espacio-espectador para cada película”. Desde el 5 de julio existen dos maneras de verla por internet: el usuario puede suscribirse mensualmente a este sitio pagando 89 pesos, o rentarla sin ser miembro, es decir: pagará sólo el largometraje que se quiera ver (entre 25 y 45 pesos) por un periodo de 48 horas. Hija de la actriz Julieta Egurrola y del actor Arturo Beristáin, Natalia Beristáin Egurrola halló en la temática que aborda en su cinta (desde el viernes 5 proyectándose también por salas cinematográficas) la mejor manera de indagar sus obsesiones personales. En ella se nos muestra a Amanda (Mariana Gajá), una joven sin problemas quien vive aparentemente una existencia normal pero que por las noches no logra conciliar el sueño si no se encuentra acompañada, de tal modo que llena sus horas nocturnas con amantes, quienes le ayudan a bien dormir. Su situación se complica cuando debe hacerse cargo de su abuela Dolores (Adriana Roel), actriz retirada y alcohólica que pasa los días recordando viejas glorias y con quien Amanda no tiene la mejor de las relaciones. Los productores son Chamaca Films, Mr. Woo y Foprocine. Egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), Natalia Beristáin prefiere la experiencia “romántica” de acudir a un cine y compartir un momento su relato con un público desconocido, aunque “es interesante probar también por internet”. –¿Cómo se enterará el público de que su largometraje se ve por internet? –Tanto nosotros con nuestro equipo de distribución (Canana) como Cinépolis estamos sumando esfuerzos para que el público sepa de esta nueva manera de ver las películas. Klic lo anuncia dentro de su propia plataforma, así como dentro de la página y publicidad de Cinépolis. Además de anunciarlo cada vez que podamos.   Revalorar la vejez   Beristáin Egurrola laboró durante cuatro años No quiero dormir sola, y durante este tiempo lo más complicado fue “mantenerme firme, no sesgar en llevar esto a cabo… en convencer, en enamorar a la gente involucrada”. Resalta que todo fluyó porque existía un guión sólido: “Cuando no llegaban los fondos, decidimos de cualquier manera levantar el proyecto con lo poco que pudimos juntar entre recursos propios y un apoyo que nos dio el Instituto de Cultura de Morelos. Había temor de perder a la gente del equipo, y nos topamos con la sorpresa de que pese a toda adversidad, decidieron estar ahí y, además, poner un extra…” –Usted toca el tema de la vejez, ¿qué opina de que cada vez se valora menos a una persona de edad avanzada? –Esperamos que con esta película haya una revaloración sobre nuestros viejos. Ese desprecio a la persona mayor es por la época que nos ha tocado vivir, las redes sociales y los estándares de belleza que impone el cine y la televisión, en fin. De pronto, lo que traen los años, como las arrugas, la celulitis, el sobrepeso y la flacidez, no es aquello a lo que nos estén encaminando como lo aspiracional, y esto a su vez ha influido para que se pierdan esas costumbres como el consejo de ancianos, donde se buscaba la opinión de nuestros viejos. “Para mí, esta película es la manera de recordar a mis abuelas, que me marcaron profundamente y es mi acto de amor para ellas.” Manifiesta preocupación en torno al difícil momento que vive el cine nacional: “Vamos paso a paso. Hace un par de años el reclamo era que no se hacían suficientes largometrajes. Ahora esto ha empezado a dejarse atrás, porque entre las nuevas tecnologías y los apoyos estatales en México y el artículo 226 del Impuesto Sobre la Renta se produce más cine; pero es una situación que obliga a que el siguiente paso sea pelear por una exhibición y distribución más justa y empezar nuevas maneras de exhibición.” Para Natalia Beristáin Egurrola, “ésta será la batalla que sigue”.

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