Llevar el mismo nombre de un defraudador, su delito

viernes, 30 de agosto de 2013
COLIMA, Col. (apro).- Al bajar del avión que lo condujo de Guadalajara (Jalisco) a Tijuana (Baja California), Aarón Hernández Martínez, de 26 años de edad, fue detenido por elementos de la Policía Federal que lo esperaban en el aeropuerto. El joven voló a la ciudad fronteriza el 25 de febrero pasado con el propósito de encontrarse con su hermano José Juan, a quien acompañaría en el trayecto de regreso a su natal Manzanillo, a bordo de una camioneta recién comprada para utilizarla en el negocio familiar de venta de frutas y verduras. Tras varias horas de espera, los agentes le informaron que un juzgado del estado de Guerrero había emitido dos órdenes de aprehensión en su contra bajo la acusación de fraude. Aarón Hernández insistió en que él no había cometido ese delito, que probablemente buscaban a un homónimo suyo, pero aun así fue entregado a la Procuraduría General de Justicia de Baja California para que se realizaran los trámites de su traslado a la entidad sureña. El 28 de febrero fue recluido en el Centro de Readaptación Social de Tlapa, Guerrero, donde pese a las evidencias y contradicciones contenidas en el expediente —que sustentarían la hipótesis de homonimia—, la juez María Leonor Arroyo Mojica le dictó auto de formal prisión el pasado 5 de marzo, con una fianza de un millón 200 mil pesos. Desde entonces, a pesar de los esfuerzos de sus familiares, que se han movilizado con viajes frecuentes, contratación de abogados y aportación de pruebas para demostrar que él no es la persona que buscan, Aarón Hernández ya cumplió seis meses en prisión. La historia de ese asunto se remonta a 2006, cuando según las causas penales 85/2008-III y 88/2008-III, llegaron a la ciudad de Tlapa varios supuestos videntes, entre ellos tres sujetos que se hacían llamar Santos, Johan y Aarón Hernández Martínez, quienes a través de espots radiofónicos ofrecían curar prácticamente todas las enfermedades. Mediante engaños, los tres supuestos hermanos despojaron de grandes cantidades de dinero a algunos habitantes de ese lugar. Según testimonios de los agraviados, que obran en el expediente, los defraudadores les hicieron entregar sumas que van desde los 50 mil hasta los 600 mil pesos, con el argumento de que así lo pedía la Virgen de Guadalupe para curar a sus familiares y para “bendecir” el dinero, bajo la promesa de que éste sería devuelto días después a sus dueños. Sin embargo, cuando acudieron a recoger sus recursos, encontraron cerradas y abandonadas las instalaciones donde los supuestos curanderos ofrecían las consultas, por lo que presentaron denuncias ante el Ministerio Público local. Los denunciantes afectados son Leónides Hernández González, Conrado Gómez Rodríguez, Enrique Eulogio Flores Cruz, Amado Gómez Balbuena y Florentino Ortiz Maldonado. De acuerdo con las causas penales respectivas, de las que este reportero posee copias, para dictar el auto de formal prisión la juez se basó en los careos sostenidos por el detenido con algunos de los agraviados, quienes aseguraron que él era uno de los individuos que los habían estafado casi siete años atrás. Sin embargo, la titular del juzgado no tomó en cuenta los testimonios de una trabajadora contratada por los falsos curanderos como recepcionista y del propietario del inmueble que rentaron como consultorio, quienes testificaron que el detenido no es la misma persona que se hacía llamar como él. Además, otra contradicción contenida en el expediente tiene que ver con la edad del acusado, actualmente de 26 años de edad, por lo que en la fecha que supuestamente cometió la estafa tenía 19 años. Un documento enviado por varios de los agraviados al procurador general de Justicia de Guerrero en enero de 2007 señala que quien se hacía llamar Aarón Hernández Martínez tenía en ese tiempo “entre 35 y 40 años de edad”. Entre otras inconsistencias destacan también los rasgos físicos de los supuestos curanderos, pues varias de las declaraciones y el retrato hablado coinciden en que son de piel negra, con acento extranjero, de presunta nacionalidad puertorriqueña, y de estatura alta, a diferencia de las características físicas del actual detenido. Entre otras anomalías del caso, Abraham Hernández Martínez, hermano de Aarón, denuncia que desde la llegada de aquel al penal de Tlapa, la agente del Ministerio Público filtró información a los medios locales de difusión. La foto del detenido estuvo circulando en Internet, además de que fue presentado como presunto responsable ante los agraviados del fraude. “Cuando llegó nuestro abogado le reclamó a la titular del Ministerio Público el hecho de que lo haya presentado ante los denunciantes, pues le frustró a la defensa la posibilidad de pedir una diligencia para ver si realmente era reconocido por ellos entre varias personas”, señala. En su declaración ante la juez, el detenido manifestó que no tiene hermanos de nombres Santos y Johan, que el presunto responsable es un homónimo a quien no conoce, e hizo notar que “de las declaraciones existentes en el expediente hay inconsistencias, como la descripción fisonómica del suscrito, edad, complexión, color de piel, estatura, rasgos étnicos, que describen personas de piel morena y de procedencia extranjera”. Argumentó que el año en que ocurrieron los hechos él se encontraba trabajando en Manzanillo, en el negocio de compraventa de frutas y verduras, en el mercado 5 de Mayo de esa ciudad, y ofreció documentos legales del área educativa, fiscal y laboral, así como pruebas de identidad de todos sus familiares. Al dictar el auto de formal prisión, la juez desechó los alegatos en el sentido de que se trata de un caso de homonimia, y argumentó que durante el careo los agraviados sostuvieron que él era la misma persona que participó en el fraude siete años antes. “Aun cuando el indiciado alega inconsistencias en cuanto a rasgos físicos, estatura, color, acento, es de apreciarse que tales inconsistencias que señala resultan insuficientes, dado el reconocimiento franco y directo que hicieron los agraviados en su contra”, indicó la juez María Leonor Arroyo Mojica. Por una razón similar, estimó que las pruebas documentales “no tienen el alcance pretendido” para demostrar que se trata de un homónimo. Cuando fue llamado a reconocer al detenido, Ángel Delgado de Dios, quien rentó la casa a los estafadores y recibió una propuesta de compra del inmueble por parte de quien se hacía llamar Aarón Hernández Martínez, declaró que no lo conocía. Al ser interrogado por la defensa, describió al presunto defraudador, que conoció siete años antes, como “una persona de rasgos africanos, de uno ochenta aproximadamente”. A la vez, Brisa Martínez Cazales, quien laboró como recepcionista con los defraudadores, declaró que el joven preso no es ni Santos ni Aarón, las personas con las que trabajó. “Las personas con las que yo trabajé son morenas, de estatura como uno ochenta, definitivamente pelones, y esta persona que tengo enfrente no es”, refirió. Ambos testimonios también fueron desestimados por la juez, quien adujo que la declaración de Delgado de Dios no tiene el alcance pretendido porque sólo vio una vez al presunto responsable en una ocasión, cuando le ofreció la compra de la casa. En el caso de Brisa Martínez, la funcionaria judicial refirió que “aun cuando la testificante da características físicas de las personas con las que laboró que no coinciden con las de su defendido, sin embargo su aserto no es suficiente para darle crédito a su dicho, cuando de su testimonio emitido ante el Ministerio Público se aprecia que mantuvo una relación laboral con el ahora indiciado y, por ende, trata de evitar que con su testimonio sea castigado por el ilícito atribuido”. En consecuencia, validó las acusaciones del MP tras considerar que las pruebas aportadas por éste son “bastantes para acreditar la probable responsabilidad de Aarón Hernández Martínez como probable responsable en la comisión del delito de fraude”. Abraham Hernández señaló que ante la imposibilidad de reunir el millón 200 mil pesos fijado por la juez como fianza, su hermano, quien tiene en Manzanillo a su esposa y dos hijos de tres y seis años de edad, ha permanecido en la cárcel de Tlapa durante el tiempo que ha durado el juicio. Después de seis meses, la defensa de Aarón Hernández ya logró ganar un amparo para el detenido en lo que se refiere al expediente 85/2008-III, pero queda pendiente la causa penal 88/2008-III. Miguel Ángel López Pérez, cuñado del detenido, dice que este asunto ha desgastado y desequilibrado a la familia en varios aspectos, particularmente el emocional y el económico, dado que ha provocado erogaciones por alrededor de 200 mil pesos en viajes a Guerrero y todos los gastos inherentes al juicio. “Vemos a Aarón —describe— como un secuestrado por el gobierno de Guerrero, porque desde el primer momento vieron ellos que sus características no coinciden con las de la persona que buscan y aun así lo tienen encerrado. Las autoridades deben admitir su error, aceptar que están equivocadas”. Remata: “Basta con ver el retrato hablado del presunto defraudador para darse cuenta de que el detenido no es la misma persona, no coinciden la edad ni los rasgos, nada. Sabemos que hay muchos ‘presuntos culpables’, no nomás Aarón; con esto le están haciendo mucho daño a él y a la familia, pero yo veo que las personas defraudadas no quieren ver quién se las hizo, sino quieren ver quién se las pague”.

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