Un justiciero anónimo contra el crimen, en "Diente por diente"

viernes, 6 de septiembre de 2013
Para sus óperas primas dos cineastas mexicanos abordan con agudeza ad hoc a nuestra idiosincrasia sendas situaciones trágicas que experimentaron en carne propia. El robo casero en un par de ocasiones que padeciera Miguel Bonilla lo motivó a inventar un vengador anónimo, quien asesina a delincuentes por cuenta propia en su comedia Diente por diente, mientras que la realizadora Kenya Márquez decidió exponer la corrupción nacional y la violencia contra la mujer en su thriller policiaco de humor negro Fecha de caducidad, tras la desaparición de un ser querido. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Con humor negro, Miguel Bonilla crea para su ópera prima Diente por diente un héroe mexicano para acabar con la inseguridad que padece el ciudadano. El guión lo escribió en 2008, “cuando Felipe Calderón conducía la guerra contra el narco y Ciudad Juárez soportaba un sinnúmero de homicidios, y ahora sucede lo que se plantea en mi largometraje: el surgimiento de grupos de autodefensa y guardias comunitarias, porque la población está cansada de las extorsiones, los asesinatos, los cobros de piso, en fin”. El también productor de cine desde hace 15 años narra en entrevista que tras sufrir dos robos a su casa, “como en un acto de catarsis”, se puso a crear Diente por diente, el cual se estrenará el próximo 6 de septiembre: “Empecé a redactar la historia por una sed de justicia, de venganza. Entonces se encontraba en el ojo del huracán Ciudad Juárez, y estaba muy fuerte la crítica hacia el gobierno porque no estaba suministrando lo principal, que es la seguridad para el pueblo. Y que te roben en tu casa es un sentimiento de mucha frustración; por ello me puse a inventar a un vengador, un medio superhéroe que saliera a las calles a impartir justicia.” Al darse cuenta de que en México no hay lugar para ese tipo de héroes (“no somos como Estados Unidos, donde puede haber un Superman o un Batman”), empezó a trazar al carácter desde la comedia. “Es un personaje gris, frustrado… Es un reportero de nota roja al que no le gusta su trabajo, no tiene vida social ni pareja ni familia, vive solo y le roban su casa. Me gustaba mucho la idea de que anduviera rondando en la ciudad impartiendo justicia por su propia mano; pero más bien era un pretexto para redactar sus notas y lograr un poco de reconocimiento laboral.” El periodista Pablo Kramsky ultima criminales y redacta los asesinatos que él comete, pero de manera anónima, creando así a un héroe nacional que combate la delincuencia. Son cerca de cinco años en los que fue trabajado el proyecto. Su guión lo construyó vertiginosamente: “En dos o tres meses realicé el primer tratamiento del texto cinematográfico y seguí laborando en él. Hacia 2009 me dieron el apoyo del Fidecine y en 2010 ya estábamos filmando. Para la distribución obtuve el Estímulo a la Promoción del Cine (Eprocine).” Reír llorando   –¿Qué opina de que el Estado reprima a esa gente que se está autoarmando para defenderse del crimen organizado? –Es un derecho que el Estado ofrezca seguridad; pero si no te la da, sólo queda protegerse uno mismo. Ahí hay una laguna, hay ahí un tema candente y fuerte. Y de mucho dolor para todos los mexicanos. No quise hacer un drama, pero al principio iba a plantear un thriller brutal y sacudidor, después me di cuenta de que no era la manera, al mexicano hay que llegarle desde el lado de la comedia y del humor negro, porque siento que estamos más acostumbrados a ese lenguaje y es más fácil entrar a vernos reflejados desde la comedia. Esa idea fue fluyendo bien y me parece que es correcto el planteamiento. Y no porque me quiera reír, sino porque es una forma de llegarle más fácil y más directo a la gente. –¿Qué tan complicado es abordar un tema tan serio con este tono? –Generalmente las películas mexicanas de denuncia son muy sórdidas, terribles y devastadoras, y sale uno del cine deprimido. La película Heli, de Amat Escalante, es muy buena historia, pero sales desesperanzado, con el corazón roto. Es muy dura, te deja una sensación devastadora. Yo, a partir del humor, retrato una situación que no sólo se enfoca al tema de la inseguridad y a la posibilidad de hacer justicia por tu propia mano. También se ve el comportamiento de los ministerios públicos y las policías, “pero todos los personajes están en un tono fársico exagerado, no creo que sea un retrato fiel de la realidad”. En la cinta participó Carlos Cobos, fallecido en junio de 2012, cuyo personaje fue escrito para él. Alfonso Borbolla es el protagonista. También están Ximena Ayala, Juan Carlos Becerril, Vanessa Ciangherotti y Darío Ripoll. El editor es Sebastián Hofmann, realizador de Halley. El mismo Bonilla es productor junto con Jaime Romandia. “El elenco es un acierto y fue un honor trabajar con ellos, sobre todo porque aceptaron intervenir en una ópera prima”, menciona. Ahora prepara su segunda película. Y como ha visto un sinnúmero de veces Diente por diente (Mejor Guión en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara de 2013), Bonilla confiesa estar aprendiendo de sus errores: “Cada vez le encuentro más detalles; pero la realicé con mucha pasión, corazón y mucho esfuerzo. Me parece que es una buena ópera prima.”

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