Las luchas del Poli y Ayotzinapa se hermanan

miércoles, 22 de octubre de 2014

La indignación y movilización de amplios sectores estudiantiles del país se le atragantan al gobierno de Enrique Peña Nieto. En el caso del Instituto Politécnico Nacional, el descontento se convirtió en rabia al conocerse la brutalidad ejercida por policías y grupos de choque ligados al narco contra los alumnos de la Normal de Ayotzinapa. No sólo el origen social y los ideales democráticos identifican a los estudiantes de una y otra institución. Los hermana el dolor y los mueve la determinación de emprender la batalla frontal contra la impunidad y la inquina gubernamentales.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Magali no puede quitarse de la cabeza que, sólo por algunos kilómetros, no fue desaparecida por ser lo que es: una estudiante “inconforme” que hace más de 20 días decidió tomar las calles para exigirle al Estado los derechos que le corresponden.

Ella es alumna de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura Zacatenco (ESIA), donde estalló el conflicto que detonó el movimiento estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). La suerte que corrieron sus 43 “compañeros” de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, en Iguala, la perturba.

Cuenta en entrevista, casi a manera de catarsis: “Las (escuelas) normales rurales y el IPN son hermanas. Lo que les pasa (a los normalistas) nos duele en las entrañas, es familia de otro lado. Estamos ligados. Nacimos como instituciones para hijos de campesinos y obreros. Compartimos el mismo padre, Lázaro Cárdenas, y la misma finalidad: hacer crecer a México”, se escucha la rabia entrecortada.

Entiende su lucha, la de normalistas y politécnicos, como una misma. Lo que cambia todo, lamenta, son las trincheras. “No se puede pensar que son hechos aislados. Entre lo que pasa con los normalistas y la lucha del Politécnico hay conexiones: estudiantes sin certezas, que salen a defender los mismos ideales contra el mismo gobierno. Pero en este país injusto, por no estar en el DF, los medios a ellos (los normalistas) los olvidan, viven expuestos. (Los periodistas) sólo se enfocan en lo que pasa aquí”, suelta... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1981 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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