Guerrero: Alarma sacerdotal por los asesinatos de curas

miércoles, 8 de octubre de 2014

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La reciente ola de violencia que se desató en el estado de Guerrero ya provocó el asesinato del sacerdote José Ascensión Acuña Osorio, integrante de la diócesis de Ciudad Altamirano, así como la desaparición del religioso ugandés John Ssenyado, quien estaba trabajando en la de Chilpancigo-Chilapa, sin contar las múltiples amenazas de muerte, secuestros y extorsiones que padece el clero de la región.

Los obispos de las cuatro diócesis de Guerrero, a través de comunicados de prensa, ya han externado su alarma al advertir que sus párrocos –por el hecho de acompañar “de cerca” a sus comunidades– “corren los mismos riesgos que el resto de la población y están expuestos a las amenazas de cualquier ciudadano que esté en esas circunstancias”.

Los prelados también reprueban la “acción violenta” de la policía de Iguala contra los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y los futbolistas que fueron masacrados. Estos “hechos violentos” –dicen– ya provocaron “una grave situación social y pueden desencadenar una crisis política”.

El sacerdote José Ascensión Acuña Osorio, de 37 años y párroco del templo de San Miguel Totolapan, fue levantado el pasado 21 de septiembre antes de oficiar su misa dominical. Dos días después se encontró su cadáver flotando en el río Balsas, cerca de la pequeña comunidad de Santa Cruz de las Tinajas... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1979 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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