Pintores de Guerrero retratan el rostro de los 43

sábado, 29 de noviembre de 2014

De varias regiones de Guerrero acudieron pintores profesionales para plasmar en grandes lienzos los rostros de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos. Concuerdan los artistas en que a cada pincelada sentían apoyar a los padres para pedir la presentación con vida de sus hijos. Las obras forman una exposición itinerante que el martes 18 se presentó en la explanada del Palacio de Bellas Artes. Hablan aquí el coordinador del proyecto, Joel Amateco, y algunos pintores.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Un grupo de pintores de diversas partes del estado de Guerrero se unieron para plasmar los retratos de los 43 alumnos desaparecidos de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, en acrílico, óleo y gis pastel, cada cuadro mide 1 metro 25 centímetros de altura por 90 centímetros de ancho.

Las piezas se mostraron por primera vez el lunes 17 de noviembre en la explanada del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, al día siguiente, en el Zócalo, y el miércoles 19, en el centro de Coyoacán

Se trata de una exposición itinerante titulada 43 rostros 43 nombres. El 25 y 26 de octubre los artistas trabajaron los retratos ante el público en la alameda Granados Maldonado de Chilpancingo, Guerrero.

El proyecto es coordinado por Joel Amateco, maestro de artes plásticas en la Normal de Ayotzinapa, Javier Lara Díaz e Ian Malaj, ambos egresados de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

Amateco, quien elaboró los retratos de Marcial Pablo Baranda (20 años), Israel Jacinto Lugardo (19 años) y Jesús Jovany Rodríguez (21 años), relata en entrevista que ya habían realizado mantas en la escuela, pero deseaban ayudar más:

“Surgió la idea de una protesta expresiva, de pintar los rostros de los 43 estudiantes. Nos pareció una gran labor. Así que convocamos a artistas. Reunimos a 35 creadores, todos guerrerenses, de Acapulco, Costa Chica, Costa Grande, Chilapa, Chilpancingo, Tixtla, Iguala… Todos ampararon la idea. Lamentablemente sólo 20 pintores lo logramos, los demás por su ubicación geográfica o compromisos familiares o de trabajo, no pudieron acudir a la actividad, pero están al pendiente de otros actos.

“Los 20 hicimos los 43 retratos, cada uno sobre un bastidor de tela. Las personas, impresionadas, nos miraron. Sin conocernos nos daban aliento y sentimos que era lo justo y lo más digno que podíamos realizar ante esta situación tan difícil que están viviendo los jóvenes y los familiares. Cada cuadro fue realizado de entre 8 a 12 horas. Son trabajos rápidos, pero con seriedad y lo más completos posible. Implican más tiempo, pero muchos debemos cumplir otras actividades.”

Aclara que aunque se apegaron al estilo realista de lo que es el retrato, “sí hubo la libertad para el artista al pintar y algunos efectuaron dos o tres retratos”.

Amateco, también profesor de primaria por las mañanas, comenta que por la tarde es el responsable del taller de artes plásticas de la Normal y se contacta directamente con los jóvenes:

“Ellos van a mis talleres y esta idea surgió también por su iniciativa. Participaron en toda la logística, como cortar, pegar, armar, crearon los bastidores y observaron la ejecución de las obras.”

Los otros pintores son Jesús Anaya Roque, Bogdan, Tomatzin Yei Beltrán Cortés, Ernesto Carbajal Morales, José Carmen Castillo Oveliz, Abad Delgado, Minerva Dírcio Brito, Olga Figueroa Lujano, Samuel González Espíritu, Ángel Guzmán Hernández, Octavio Hernández Osorio, Luis Alberto Hidalgo Olivares, Saúl Meza García, Michel Núñez García, Vicente Pantaleón Guerrero, Florencio Hérculano Sandoval, Omar Vázquez y Mariana Villaseñor Brito.

“Algunos de ellos ni siquiera tienen una relación con la escuela, nos conocimos en el medio artístico, nos hemos acompañado para algunas actividades, ya sea en exposiciones colectivas o individuales. Les hicimos el llamado vía redes sociales, e-mails o teléfono”, explica.

Pincelazos para evocar

–¿Cuál era su sentir al momento de trabajar los retratos?

–En cada pincelada que dábamos, sentíamos que estábamos abonando a la solicitud de los padres de familia para pedir la presentación con vida de sus hijos. Sentíamos que por medio de esos pincelazos, nosotros podíamos evocar a cada uno de esos jóvenes desaparecidos.

Informa, enfático, que elaboran además pinturas de los tres alumnos asesinados (Julio César Mondragón, Julio César Ramírez y Daniel Solís):

“Esa sí fue una exigencia de los padres de los normalistas.”

La idea de la exposición itinerante es que se muestre en las plazas públicas de todo el país, por lo cual pueden ser solicitados al Comité Estudiantil de Ayotzinapa y padres de familia:

“Consideramos que es una forma de expresión y protesta que debe ser conocida y observada por el pueblo. Se contemplan rostros de apenas unos niños. Causan un sentimiento que impulsa a preguntar: ¿Por qué les hicieron eso? Las personas toman videos y los suben a las redes sociales. Sabemos que también artistas de Monterrey han creado sus retratos y una canción. Ojalá y sigan surgiendo más proyectos.”

Amateco termina:

“Solicitamos apoyo para que estos cuadros recorran el país, nosotros con carencia tratamos de llevarlos adonde nos los pidan. Tenemos una esperanza muy grande para que esos jóvenes pronto estén de vuelta en casa.”

Saúl Meza García, de Tixtla, platica que retrató a Alexander Mora Venancio (19 años) y a José Luis Luna Torres (20 años):

“A Mora Venancio lo plasmé al óleo. La escuela Normal nos asignó el retrato clásico, pero yo le agregué otros elementos: a una madre llorando por su hijo que no aparece. Y un fragmento del poema ‘Desaparecidos’, de Mario Benedetti, y por último pongo el eslogan de la escuela de Ayotzinapa.

“En el de Luna Torres puse a un niño que llora con una expresión de coraje e impotencia. Le dibujé en su mano la foto de José Luis, como diciendo: ‘Éste iba a ser mi maestro, ¿por qué me lo desaparecen?’.”

Rememora el también maestro de primaria que cuando Amateco lo invitó al proyecto, aceptó de inmediato:

“Le dije que sí, porque esto nos duele. Tengo un sobrino en esa Normal y por fortuna está bien. Cuando hacía los rostros tenía muchos sentimientos encontrados. Me daba mucha tristeza, se me hacía un nudo en la garganta.”

Igual de Tixtla, Samuel González relata que en el momento que le dieron las fotos de Dorian González Parral (19 años) y Julio César López (25 años), preguntó por sus familiares y descubrió que no tenían. Y también interpretó:

“Hay una pieza donde le coso al chico la boca. Y es que el Estado nos está lastimando a todos callando muchas cosas. Es parte de lo que en ese momento sentía. Tengo 30 años, trabajo en la pintura desde hace 10 años. Actualmente trabajo con jóvenes pintores de comunidades de la montaña, y como además soy antropólogo, estamos revalorizando esas técnicas antiguas y las estamos transformando de manera plástica.”

Anuncia:

“Es muy triste y lamentable manifestarnos de esta manera. Elegí a estos chicos porque no los representa nadie, y hablan náhuatl.”

Dice realizar de manera personal una serie de obras sobre el descubrimiento de las fosas y todos los muertos que han aparecido:

“Desde tiempo atrás ya trabajaba estos tópicos. He trabajado con familias de desaparecidos. Eso me ha llevado a materializar estos problemas. El descontento… en fin.”

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