Los diputados quieren quitarle la calle a la gente

martes, 16 de diciembre de 2014

El albazo de la dupla PRI-PAN en San Lázaro el martes 2 no sólo es inconstitucional, pues intenta suprimir el derecho a la manifestación, sino que complementa lo que hicieron en abril de 2013, cuando modificaron la Ley de Amparo, que le cercenó al ciudadano su derecho de reclamación. Activistas pro derechos humanos y legisladores de izquierda documentan las pifias cometidas al desempolvar una iniciativa panista de 2013 para acallar las protestas sociales, justo cuando el país se incendia por la falta de información sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Inmerso el país en marchas multitudinarias para demandar la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la renuncia de Enrique Peña Nieto, los diputados del PRI sacaron de la congeladora una reforma constitucional promovida por el PAN desde septiembre de 2013, en un intento de frenar los reclamos sociales.

Ante el fracaso de la estrategia para habilitar leyes estatales que inhibieran la ola de indignación en las calles de las principales ciudades, la dupla PRI-PAN logró aprobar, con el acompañamiento del PVEM y el Panal, reformas constitucionales que abren la puerta a “la represión” y aun podrían allanarle el camino a un régimen policiaco-militar.

Para Jaime Cárdenas, abogado constitucionalista y exconsejero electoral, los cambios a los artículos 11 y 73 de la Constitución aprobados el martes 2 en el recinto de San Lázaro son “gravísimos”. Por principio, dice, se viola el principio pro homine, así como el de libertad de expresión, el derecho de petición, la libertad de asociación y los derechos políticos, contenidos en los artículos 1, 6, 8, 9 y 35 de la Constitución, respectivamente.

Con estos cambios, puntualiza, queda en evidencia “una visión de mano dura y pro empresarial del orden”; primero se cierra a la población “la vía jurídica” para hacer reclamos –al cancelarle su derecho al amparo– y luego se le pretende “limitar la calle”, el derecho a expresar su inconformidad.

“Seguir por este camino abre el paso a la lucha armada a los sectores más radicales, mientras otros se convertirán en resentidos sin libertad”, advierte Cárdenas... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1989 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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