"Mi vida en el cine es una etapa", decía Vicente Leñero

miércoles, 3 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro) Como guionista de la pantalla grande, Vicente Leñero siempre decía: “Mi vida en el cine es una etapa, es un carril, junto con otras carreteras, que transitaba a veces simultáneamente”. Por su trayectoria en el cine, Leñero recibió la medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico en 2007 en la Cineteca Nacional y ese mismo año se le otorgó un diploma en el Palacio de Bellas, durante la 50 entrega de los Arieles. Obtuvo en total cuatro estatuillas. Además, fue asesor de un sinnúmero de realizadores y guionistas. También resaltaba que era difícil escribir teatro, cine, novela, radionovelas o telenovelas “porque cada género tiene exigencias diferentes”, pero en cuanto a las películas, “casi todas son una adaptación del guión (‘el cual sufre muchas modificaciones en el rodaje o edición’), y en su caso del guión adaptado: “Entonces uno siempre está distante del fenómeno cinematográfico. Uno se reconoce más o menos en un guión, pero yo muchas veces digo: Este guión no era así, ¡Tal vez es mejor!...”. Su pasión por el cine surgió a muy temprana edad, porque la familia Leñero Otero era devota del cine mexicano. En 1972, escribió su primer guión cinematográfico. Fue El festín de la loba, dirigido por Francisco del Villar. También creó textos para la televisión. En su paso por el teatro, adaptó su obra Pueblo rechazado, rebautizada por Del Villar como El monasterio de los buitres (1972). Siguieron El llanto de la tortuga (1974), también de Del Villar. Los de abajo (1976), dirigida por Servando González; Los albañiles (1976), por Jorge Fons, este filme obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 1977. Cuando tejen las arañas (1977), de Roberto Gavaldón; Cadena perpetua (1978), de Arturo Ripstein, que se llevó el Ariel a la Mejor Película. La tía Alejandra (1978), también de Ripstein; Las grandes aguas (1979), de Servando González, también Ariel a la Mejor Película; Misterio (1979), realizada por Marcela Fernández Violante, y ganó el  Ariel a la Mejor Historia Original; Mariana, Mariana (1987), de Alberto Isaac, Ariel al Mejor Guión; Miroslava (1993), de Alejandro Pelayo; El callejón de los milagros (1994), de Fons, que recibió los Arieles a Mejor Película y Mejor Guión, mención especial en el Festival de Berlín en 1995; Coral al mejor guión en el Festival de La Habana (1995) y Kikito al Mejor Guión en el Festival de Brasil (1995). En 1995 fue coguionista con Luis Estrada en La ley de Herodes, Ariel a la mejor Película y Mejor Guión; La habitación azul (2000), de Walther Dohener; El crimen del padre Amaro (2002), de Carlos Carrera, Ariel a la Mejor Película y Mejor Guión Adaptado; Fuera del cielo (El Malboro y el Cucú), 2004, de Javier Patrón, y Mujeres Alabastrinas (2005); de Rafael Gutiérrez y El atentado (2010), también de Fons.

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