La Iglesia y Slim recuperan la Plaza Mariana

martes, 9 de diciembre de 2014

En un tramposo vaivén legal, la Plaza Mariana –el mall religioso-comercial aledaño a la Basílica– vuelve a las manos de quienes aparentemente habían perdido ese multimillonario negocio. Con donaciones, recuperaciones y nuevas donaciones, el enorme terreno donde se edificó la plaza dejó de pertenecer a la Fundación Plaza Mariana para ser ahora de la Fundación Pro-Peregrino de Guadalupe, ambas bajo control de las mismas personas: el arzobispo Norberto Rivera Carrera; el rector del templo guadalupano, Enrique Glennie, y el magnate Carlos Slim. Pero resulta que una parte del terreno en cuestión ya tenía dueño: 250 comerciantes que siguen peleando sus derechos.

En noviembre de 2012 el Gobierno del Distrito Federal (GDF) le quitó a la Fundación Plaza Mariana el predio de aproximadamente 30 mil metros cuadrados que antes le había donado pues, se argumentó, dicha organización no construyó en el tiempo y la manera estipulados el mall religioso-comercial Plaza Mariana edificado por Carlos Slim en un terreno aledaño al atrio de la Basílica de Guadalupe.

Después, en un decreto del pasado 16 de abril, el GDF desincorporó de su dominio estos bienes a fin de dárselos “a título gratuito” a una asociación civil de más reciente creación: la Fundación Pro-Peregrino de Guadalupe. Ésta, precisa el decreto, mejorará “los servicios para el turismo religioso que acude a la Basílica de Guadalupe”.

Sin embargo ambas asociaciones civiles están encabezadas por el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, y por Enrique Glennie, actual rector de la Basílica de Guadalupe, por lo cual hay quienes aseguran que se cometió el delito de “simulación”.

Francisco Rivas, abogado de los 250 comerciantes desalojados violentamente para que Carlos Slim construyera la Plaza Mariana, asegura: “El cardenal Rivera Carrera y el gobierno capitalino están cometiendo el delito de simulación, estipulado en varias disposiciones administrativas del Distrito Federal. No se le puede donar a la misma persona un bien que ya se le quitó por incumplimiento de contrato de donación. ¡No se puede! ¡Es un ilícito!”...

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1988 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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