"El gran chapuzón" denigra la natación

sábado, 8 de marzo de 2014
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El programa de Televisa El gran chapuzón desvirtúa la naturaleza de los clavados, asegura Kiril Todorov, presidente de la Federación Mexicana de Natación (FMN). “Desde un inicio mi postura fue que los clavados no son un tema chusco y la gente no debe verlo como algo risible, que desvirtúe el esfuerzo y el compromiso de los clavadistas de alto rendimiento. Ese fue un hecho y siempre fue la postura de la FMN”, afirma Todorov, quien declara a Proceso que si bien colaboró para la realización del reality show, su organismo no brinda asesoría a Televisa, no firmó ningún convenio con el consorcio de Emilio Azcárraga y no cobró nada. “(La emisión desvirtúa al deporte) sin duda alguna, en cuanto al nivel de exigencia en el plano mundial, de compromiso y de integridad física”, expresa sobre el programa que comenzó a transmitirse el 16 de febrero. En El gran chapuzón, 15 personajes de bajo perfil de la farándula y del deporte nacional –un luchador y un exfutbolista profesional, entre ellos– disputarán durante cuatro semanas una competencia de clavados, uno de los deportes que más medallas olímpicas y mundiales ha dado a México. Los participantes utilizan piscinas públicas para entrenar y competir (la del Cnar y la Alberca Olímpica) y son adiestrados por el medallista Carlos Girón, elevado por los concursantes al rango de “senséi”. Desempeñando el papel de jurado aparecen los clavadistas Yahel Castillo y Paola Espinosa, así como Tatiana Ortiz García, medallista olímpica en Beijing 2008 y actual regidora en Tlalnepantla, donde enfrenta un proceso judicial por el delito de extorsión y enriquecimiento ilícito. En la primera emisión del programa se observó que los protagonistas apenas soportan los entrenamientos y tienen muchas dificultades en plena competencia. Sus ejecuciones fueron grotescas: se golpearon y causaron moretones en cada intento. Entre luces intensas y sonidos de suspenso, el miedo y la tensión por lanzarse desde el trampolín o la plataforma eran evidentes en cada salto. El primer capítulo del Chapuzón cerró con agradecimientos a las autoridades deportivas, entre ellas la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade); el subdirector general de Calidad para el Deporte de ese organismo, Othón Díaz, y la FMN. Todorov explica: “La Federación Mexicana de Natación no tiene y no tuvo ninguna participación en este reality. Obviamente, en su momento tuvimos conocimiento de la participación de Paola Espinosa y Yahel Castillo –porque Tatiana ya no es afiliada de la federación–, pero no es que la FMN haya apoyado el evento en algún aspecto específico. Sé que también está Carlos Girón, quien lo hizo por su propia cuenta”. Sin embargo, admite que la federación que lidera apoyó la producción del Chapuzón con exhibiciones de los combinados juveniles de nado sincronizado, montando “las rutinas más adaptadas al tema artístico que al técnico, y de nueva cuenta sin recibir absolutamente algún pago de ninguna índole”. Asienta que la FMN buscó aprovechar el proyecto. “Alguna vez fui invitado a estas grabaciones (de los programas) y concedimos entrevistas con el fin de utilizar esta plataforma para difundir las actividades acuáticas de nuestra federación en un canal que todo México ve, como es la televisión abierta, pero hasta ahí nada más. “¿Qué tan seguido ve la gente de México por televisión las disciplinas de clavados y nado sincronizado? Seamos honestos: durante todo el ciclo olímpico son contadas las veces. Además, tomando en cuenta que somos sede de los Mundiales de 2017 lo consideramos una buena oportunidad para promover la disciplina entre el público.” Puntualiza, eso sí, que no se trata de infundir el deseo de realizar clavados chuscos o sin técnica, sino al contrario. “En su momento hicimos la invitación para que la gente sepa que los clavados también son de competencia, de alto nivel y que se acerquen a la FMN”. –¿Televisa les pidió “prestados” a los atletas para conformar su reality? –se le pregunta en referencia a los jurados del concurso. –Oficialmente no se les dio el aval o el visto bueno. Le soy honesto: ellos también atienden su agenda y si aceptan un compromiso no siempre nos enteramos de todo lo que hacen, que no es lo idóneo. Independientemente de si la federación les dio o no el visto bueno, los atletas ya tenían tomada una decisión y sé que no la iban a cambiar. “Antes que nada se hizo una pregunta a cada uno de los cuerpos técnicos de esos atletas: ‘¿La autorización impacta o afecta en forma negativa el proceso de preparación de los deportistas para sus compromisos de esta temporada o las siguientes?’ Nos dieron el sustento técnico de que no perjudicaba en nada. El programa se grabó entre septiembre y octubre pasados y en lo que no tengo dudas es que no fue antes de o durante un compromiso fundamental.”   Otra vez   Apenas en junio pasado se presentó una controversia por un caso similar. El clavadista Yahel Castillo (sargento del Ejército) fue obligado por la FMN y la Conade a renunciar al reality de TV Azteca Bailemos por México, para evitar una sanción del fideicomiso Compromiso Integral de México para sus Atletas (CIMA) que da becas a deportistas de primer nivel que se dediquen de tiempo completo a su disciplina. En ese entonces Castillo renunció mediante una carta dirigida al productor del show, Juan Navarrete: “Diversos organismos han manifestado su preocupación por mi participación en este proyecto y que mi rendimiento deportivo se vea mermado, además de que no recibí autorización de estos organismos para aparecer en el mismo”. El subdirector de Calidad para el Deporte de la Conade, Othón Díaz, amagó al atleta con un castigo si participaba en el espectáculo de TV Azteca sin el consentimiento de la Conade, la FMN e incluso del Estado Mayor Presidencial, órgano del Ejército al que Castillo está adscrito. En contraparte, Díaz ha sido uno de los impulsores del show de Televisa. Todorov justifica este proceder al considerar que se trata de dos momentos distintos: “En aquella ocasión la propia gente de CIMA dio una opinión negativa porque estaba muy próximo el Campeonato Mundial de Barcelona, realizado en julio pasado. En el caso del Chapuzón no existe el conflicto de que haya un tema distractor o de merma de capacidades técnicas o físicas en los atletas”. En opinión del titular de la FMN, sólo si se tratara de un programa con evidentes faltas a la moral o contrario a lo que ordena el código de conducta del Comité Olímpico Mexicano “no se avalaría algo de esa índole”. Televisa, en cambio, sí ha distraído a atletas de alto rendimiento a punto de que participen en competencias de gran calado. En mayo de 2012, a unos días de que comenzaran las Olimpiadas de Londres, la empresa de Azcárraga usó a los locutores Enrique Burak, Guillermo Schutz y Giselle Zarur, además de la modelo Vanessa Huppenkothen, para realizar el segmento “Los Infiltrados”, que consistió en que los trabajadores de la televisora se sumaron a los entrenamientos de los deportistas. De esta manera Burak se integró al equipo de taekwondo, Schutz al de boxeo y Zarur al tiro con arco. Huppenkothen, por su parte, “se infiltró” entre los clavadistas entrenados por Jorge Carreón: Germán Sánchez, Iván García, Alejandra Orozco y Carolina Mendoza. Además esos atletas fungieron como jueces en varios saltos que realizó la modelo. En El gran chapuzón –cuyo lema es “las estrellas caen del cielo”– participan Maya Karunna, José Ron, Bárbara Torres, Yurem, Gabriela Goldsmith, Tony Balardi, Dafne Molina, Rodrigo Vidal, Jorge de Silva, Rebeca Rubio, Mariana Echeverría, Violeta Isfel, Saúl El Jaguar Alarcón, el luchador El Elegido y el exfutbolista Johan Rodríguez. El concepto del programa es británico, y se han realizado versiones en Estados Unidos, Australia y España.