Demián Bichir luchará por nuestros migrantes en EU

El tema de la migración de México y Centroamérica se ha vuelto un compromiso para los creadores del cine mexicano. Por lo pronto, dos documentales lo abordan, uno donde Gael García Bernal encarna la historia de un guatemalteco muerto en Estados Unidos (¿Quién es Dayani Cristal?), y otro independiente que está en posproducción y narra la vida de Las Patronas que dan de comer a los viajantes de La Bestia. A su vez, la importante organización libertaria estadunidense ACLU designó como su embajador de los derechos del inmigrante hispano al popular actor mexicano Demián Bichir.   MÉXICO, D.F. (Proceso).- Demián Bichir, uno de los actores mexicanos más importantes en el mundo luego de su nominación al Oscar por A Better Life de Chris Weitz, entra a otra faceta: la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, sus siglas en inglés) lo ha nombrado su embajador por los derechos del inmigrante en Estados Unidos. El también director cinematográfico (prepara su primera ópera prima Refugio, que él mismo escribió y produce su hermano Bruno) aceptó tal compromiso social, ante la difícil situación de los 12 millones de trabajadores indocumentados en el país vecino que preside el afroestadunidense Barack Obama desde 2008. Ante la pregunta de por qué aceptó apoyar los esfuerzos de la ACLU, considerada la mayor sociedad independiente y con sede en Nueva York que protege los derechos civiles y las libertades garantizadas a cada persona (tanto por la constitución como por las leyes de Estados Unidos), Bichir destaca a este semanario: “Uno espera encontrar las vías más efectivas para que se escuchen todas las voces y la mía pueda servir de algo. Nada de lo bueno que me ocurra será verdaderamente importante si no es bueno para más gente. Conozco de cerca el problema, de manera que acepté colaborar con la ACLU porque es una organización seria y fuerte.” Optimista, agrega: “Todos somos inmigrantes en Estados Unidos, y como otras luchas sociales importantes, ésta también se va a ganar.” La canción del inmigrante   Debido a que se encontraba en plena filmación, el protagonista de la serie televisiva The Bridge (El puente) donde comparte créditos con Diane Kruger, Annabeth Gish y Matthew Lillard, accede a responder varias interrogantes vía e-mail. –¿Cómo se da que la ACLU lo nombre su embajador? –Me contactaron y me lo propusieron. Durante muchos años he manifestado mi solidaridad con la comunidad de trabajadores indocumentados y hemos hecho patente nuestro repudio a leyes que violan sus derechos más elementales. La ACLU conocía mi posición. La postura y opiniones de la ACLU, fundada en 1920 por Roger Nash Baldwin, ha desatado polémica y críticas de los dos partidos únicos de esa nación. Su proyecto Derechos de los inmigrantes lo estableció hacia 1985 “para retar leyes y prácticas inconstitucionales y para contrarrestar los mitos en que se han basado estas legislaciones”, conforme se lee en su página de internet. El intérprete, quien ha laborado con Steven Soderbergh y Oliver Stone, acepta que influyó su trabajo actoral, y específicamente su papel como inmigrante mexicano al otro lado del Río Bravo en A Better Life (Una vida mejor), para que dicha instancia lo nombrara embajador. –¿Qué implica para usted esta responsabilidad? –Es un honor poder ayudar a que millones de seres humanos reciban el trato justo que se les ha negado durante décadas. Tomo muy en serio la responsabilidad de darles voz a quienes no la tienen. –¿Qué actividades realizará? –Voy a trabajar de forma muy cercana con la ACLU para estar presente en diferentes foros, y hablar sobre la importancia de aprobar, sin más demora, una reforma migratoria integral que permita a 12 millones de trabajadores indocumentados regularizar sus papeles para poder trabajar y transitar libremente en todo el territorio estadunidense. “Estamos exigiendo que paren las deportaciones de trabajadores indocumentados de inmediato. Vamos a tratar de educar a la gente acerca de los mitos y realidades sobre el debate migratorio.” Se reunirá con miembros del congreso de Estados Unidos (“esperamos lograrlo a través de la ACLU”); participará en audiencias públicas legislativas y presentará A Better Life a multitudes (“para fomentar discusiones sobre la inmigración”). –¿Se acercará a las autoridades mexicanas para tratar el problema? –Todos los diferentes actores involucrados en este tema serán incluidos, consultados, cuestionados y exigidos.   Obama, una deuda millonaria   La ACLU califica a Obama como “el presidente de las deportaciones”, porque en lo que va de su mandato ha echado a más de dos millones de personas fuera de los Estados Unidos, más que George W. Bush en ocho años de su gestión o que cualquier presidente estadunidense. –¿Qué opina sobre este actuar de Obama? –El voto latino ayudó de forma significativa a que Obama ganara dos períodos presidenciales. En ambas ocasiones prometió incluir en su lista de prioridades el tema migratorio. La primera vez falló, pero se volvió a confiar en él… “Tiene una deuda muy grande con 33 millones de hispanos. Ese compromiso lo escuchó el mundo entero, de manera que está en deuda con todos. Estamos decepcionados porque no habrá una oportunidad mejor para lograr la victoria; el presidente Obama tiene en sus manos la oportunidad histórica de lograr una reforma que beneficie también al resto del pueblo estadunidense y a la economía del país. –Obama sólo responde ante las críticas de las deportaciones en masa que se realicen “más humanamente”. ¿Cómo ve su recomendación? –Es un golpecito en la mano muy tibio… “El presidente Obama debe ser más firme y ordenar el cese inmediato de las deportaciones. No importa que el congreso le ate las manos o que no tenga injerencia en los estados. Él representa la esperanza de un cambio que no se ha logrado consumar. Es un compromiso moral más que político, ¡es un compromiso humano! En ningún lugar del mundo se puede permitir fomentar la separación de las familias como lo ha hecho su gobierno, va en contra de todos los principios que fundaron a Estados Unidos.” Varios investigadores y académicos que analizan las cifras actuales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), denuncian que muchos de los deportados “son personas que llevan tiempo en el país”, pero se les separa de sus familiares (La Opinión, 10 de abril del 2014). –La reforma migratoria aprobada por el Senado de ese país se halla detenida en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana… –Una vez más, la comunidad de trabajadores indocumentados son utilizados como carne de cañonazos políticos. Es como jalar de los extremos de una cuerda en donde ninguno de los bandos quiere ganar. Prefieren postergar el debate para desgastarlo, a ver si se les olvida. Es un harakiri político porque insisten en convertir a los inmigrantes indocumentados en el “nuevo enemigo de la sociedad” y se niegan a hablar de la enorme ayuda a la economía que su fuerza laboral representa. Y apunta: “Es evidente que durante generaciones, México ha sido incapaz de brindarle a todos los mexicanos las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir dignamente, por eso han tenido que arriesgar incluso la vida para buscar mejores horizontes. Todos se benefician de los inmigrantes excepto ellos mismos. Al gobierno mexicano le viene de perlas los miles de millones de dólares producto de las remesas, y Estados Unidos goza de una mano de obra de excelente calidad a cambio de una remuneración ínfima.” –¿Qué comenta de las medidas agresivas de estados y localidades en la Unión Americana para detener y deportar a los inmigrantes? –La mejor forma de ganar puntos, cuando un político pierde popularidad, es hacerle creer a la gente que vela por sus intereses. Eligen como blanco perfecto a quienes consideran el grupo más débil y lo atacan. –Cotidianamente se dan casos de inmigrantes que intentan cruzar la frontera y son asesinados o fallecen en el desierto; pero no se informa… –Ahí es donde entra o debería de haber entrado el gobierno de México. Sus reclamos son tan tibios como las acciones de Obama. Parece que todos olvidan que cada una de esas muertes tiene un nombre, que tienen familia. Que tenían una patria y una casa, que tenían recuerdos, fotos y sueños. “Su muerte puede ser sólo un número para México y Estados Unidos; pero en la casa de estos muertos habrá un llanto profundo y un velorio que nadie esperaba, habrá tristeza toda la vida. Y lo más desalentador: no existirán respuestas para estas familias, ni mucho menos justicia”, concluye.

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