Shakira sobre el Gabo: Su obra, "poesía sin versos"

miércoles, 23 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En mayo de 2007 la famosa cantante colombiana Shakira dedicó una pausa nocturna en su gira por México para redactar su respuesta a dos preguntas de Proceso acerca de Cien años de soledad (a 40 años de su publicación) y del afecto que la une desde niña con Gabriel García Márquez. “Nos hicimos muy amigos... A él le gusta decirme ‘tu eterno oyente’. En realidad soy yo ‘su eterna lectora’.” En los comienzos de su carrera, Shakira fue saludada por el autor de Cien años de soledad en las páginas de la revista Cambio de Colombia con una crónica-reportaje titulada “Shakira en primera persona”, en la que el escritor trazó el mágico perfil de la estrella: “Es hija única de conocido joyero de Barranquilla, don William Mebarak, y su esposa, doña Lydia Ripio, una familia de ascendencia árabe tutelada por los ángeles de las artes y de las letras. La precocidad descomunal de Shakira, su genio creativo, su voluntad de granito y una ciudad propensa a la invención artística, sólo podían ser los gérmenes de un tan raro destino… Con su rostro de niña perfecta y su engañosa fragilidad, tuvo siempre la certeza absoluta de que iba a ser un personaje público de resonancia mundial, hoy el sueño está más que cumplido.” Precisamente en esta gira de conciertos de Shakira por México para promocionar su disco Oral Fixation volumen II, García Márquez aceptó la invitación de la cantante para ser presidente honorario de la fundación América Latina en Acción Solidaria (ALAS) a favor de la niñez, que ella promueve con apoyo de artistas y celebridades internacionales. En esa ocasión la cantante, compositora y bailarina le devolvió el elogio al escritor: –¿Qué significó para Shakira Cien años de soledad? –Me encantaron sus resonancias. Me tomó su música. Es que hay un ritmo musical a lo largo de la prosa. Y es poesía sin versos. “Encontré en su lectura la raíz de mi tierra colombiana, las duras epopeyas del origen, sus alegrías, sus miserias y sus misterios. Ahí estaban la guerra y la paz esquiva, el amor y los pobres, la magia y los sueños. “Fue un ícono, obra-símbolo que con su seducción consolidó la cultura latinoamericana en el mundo. “Me encantó la invención deslumbrante. Vi después que eso se llamó ‘realismo mágico’. ¿Y no es eso la vida? “Fue maravilloso extraviarse en las generaciones que hicieron los cien años. No me importó perderme. Como en El Quijote, se puede abrir en cualquier parte y seguir la lectura con el mismo interés, como si fueran muchos libros que hacen el único libro total y memorable. “Entre la muchedumbre de personajes la mayor impresión fue la de Úrsula, la fundadora, la raíz de la familia; Amaranta y las mariposas amarillas del amor de Mauricio Babilonia y, por último, el triste protagonista final que cierra el libro hurgando un pasado de papeles, para descubrir que no habrá nada más después de los cien años de soledad. Salvo soñar nosotros mismos los sueños abiertos a la imaginación. “Libros como éste nos cambian. Dejan una huella indeleble. Puedo decir que llevo la señal adentro mío, una señal que no se borra y que suele aparecer en mis canciones.” –Háblenos de su amistad con el maestro García Márquez, cómo se conocieron, de su admiración mutua, alguna anécdota entre ambos. –A Gabriel García Márquez, nuestro querido Gabo, lo conocí en uno de esos encuentros casuales que la vida nos da. Deslumbrada ante la presencia de nuestro prócer literario, me conmoví cuando me reconoció y me tendió un abrazo y hasta me elogió, a mí, casi una niña y su rendida admiradora. No me alcanzaban las palabras para decirle mi emoción por verlo. “Hablamos esa vez y otras muchas de nuestra Colombia y de la paz en el mundo, de la necesidad de trabajar por la justicia y ayudar a los necesitados. Vi su sensibilidad para sumar esfuerzos. Nos hicimos muy amigos. No importó la edad, sino el sentimiento por las mismas causas. A él le gusta decirme ‘tu eterno oyente’. En realidad soy yo ‘su eterna lectora’. “Como colombiana y amiga suya estoy feliz por estos justos homenajes universales a sus primeros 80 años. Me enorgullece. Es fantástica la edición especial de las Academias y sólo espero encontrarme con él para pedirle su firma. Será un tesoro más de sus recuerdos. Desde aquí le mando todo mi cariño. Él sabe bien cuánto lo quiero.”

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