En Coahuila, la matanza de la que nadie habla

sábado, 26 de abril de 2014
Fue necesario que unos socios de Miguel Ángel y Omar Alejandro Treviño Morales, capos de Los Zetas, declararan como testigos de la fiscalía en el juicio que se sigue en Austin, Texas, contra su hermano José Treviño. En sus testimonios salió a la luz que pueblos del norte de Coahuila fueron tomados por Los Zetas para exterminar a todas las familias de apellidos Villanueva y Garza, así como a sus trabajadores, con una saña delirante. Ninguna autoridad mexicana se atrevió a informar de ello en su momento, pero en febrero último comenzaron a encontrarse los restos de decenas de personas que se consideraban desaparecidas.    ALLENDE, Coah. (Proceso).- Por largo tiempo el miedo acalló a esta población del norte de Coahuila. Ni siquiera el gobierno estatal se atrevía a indagar lo que significó el dominio de Los Zetas en la región. Sólo ahora, tres años después, confirma que más de 400 personas fueron masacradas en la zona por la organización delictiva durante la “guerra” que el gobierno de Felipe Calderón declaró al narcotráfico. Las disputas internas del cártel hicieron de Allende escenario de venganzas, y del Centro de Readaptación Social (Cereso) de la vecina Piedras Negras un horno crematorio donde incineraron aproximadamente a un centenar de personas. Los gruesos barrotes, las pesadas puertas y los guardias de la prisión no impidieron que 129 zetas se fugaran por la puerta principal en septiembre de 2012. Tampoco obstaculizaron al grupo criminal meses antes, cuando introdujeron cadáveres al presidio para desaparecerlos, según los testimonios recientemente obtenidos por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila (PGJEC). Al revés de lo que ocurrió en San Fernando, Tamaulipas, donde las víctimas fueron migrantes y jóvenes mexicanos sin recursos que viajaban en autobuses a la frontera con Estados Unidos, la tragedia de Allende y Nava, en marzo de 2011, fue provocada por una venganza de Miguel Ángel Treviño, líder de Los Zetas, contra familias que prácticamente eran dueñas de esos pueblos que forman parte de la región del norte de Coahuila conocida como  Cinco Manantiales. Quienes desataron la ira de Miguel Ángel y Omar Alejandro Treviño Morales, Z-40 y Z-42 respectivamente, fueron sus socios Héctor Moreno Villanueva, El Negro, de aproximadamente 35 años, y José Luis Garza Gaytán, La Guichina,  de unos 30. (Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1956, ya en circulación)

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