Moreno Valle, el gran ganador en el PAN

sábado, 24 de mayo de 2014
Luego de su proceso electoral, el Partido Acción Nacional quedó lastimado, fracturado, desunido. Gustavo Madero ganó la presidencia panista, aunque su triunfo –no tan holgado como hubiera querido– fue obra de operadores locales y regionales, destacadamente del mandatario poblano Rafael Moreno Valle. El coahuilense tiene una deuda con ellos, deuda que se paga con poder en la organización política. Pero si quiere que el PAN no acabe de desbaratarse tendrá que ceder espacios a sus rivales derrotados. He ahí su dilema. MÉXICO, D.F. (Proceso).- El triunfo de Gustavo Madero sobre Ernesto Cordero en la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) le ha resultado amargo: aunque sometió al grupo de Felipe Calderón con la fórmula del “haiga sido como haiga sido”, los principales integrantes del suyo fueron vencidos y quedó atrapado entre los gobernadores y caciques locales que lo hicieron ganar. Y si no hubo impugnación tampoco hay reconciliación: Para la unidad, Madero enfrenta la disyuntiva de ceder a sus rivales candidaturas y espacios en los órganos del PAN –a costa de sus partidarios– o no cumplir y profundizar la división que no han resuelto los discursos. Las pláticas iniciadas desde la noche del domingo 18 han sido estériles y en la conversación telefónica que tuvieron el miércoles 21, Cordero le hizo una advertencia a Madero: no se sentará con él hasta que haya un acuerdo en firme. Cordero designó representante personal a Maximiliano Cortázar, quien coordinó su campaña, y Madero hizo lo propio con Juan Molinar, su asesor estratégico, quienes ya se reunieron sin definir acuerdos. “Hasta el momento nada”, informó Cortázar al reportero la noche del jueves 22, día de la toma de posesión de Madero, desairada por las figuras que apoyaron a Cordero. –¿Por qué no ha habido acuerdos? –preguntó el reportero a Molinar. –Tú me conoces. Si los hubiera no te los diría. El único avance, según Molinar, es una comisión negociadora integrada por tres representantes de cada equipo que buscará los acuerdos para garantizar la unidad que, por ahora, sólo está en el discurso. Pero si con alguien Madero quedó comprometido es con el gobernador Rafael Moreno Valle, clave para el triunfo en Puebla –donde arrasó a Cordero con 75% de la votación– y en otros cinco estados ganados por sus operadores electorales. Con este triunfo, que le dio a Madero 8 mil 206 votos por 2 mil 810 de Cordero, Moreno Valle avanzó en su proyecto de apoderarse del PAN nacional para catapultarse a la candidatura presidencial en 2018, advierte Ana Teresa Aranda, la más consistente opositora del gobernador. (Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1960, ya en circulación)